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sábado, 30 de mayo de 2026

El que no vive arrepentimiento, no puede ser perdonado

En Sueño Profético decían:

Ya pon todo tu pensar en los Mensajes que Dios dice cuando arroba tu espíritu, mandándolo después al cuerpo, llevando Poder y Mando para  escribir lo que le dictan desde la Gloria. Este Dictado todos los días, hoy, nadie puede decir:  yo igual lo tengo.

Ya sigue el Mensaje Agustín de Mónica:

Estos Mensajes, hace mucha falta que se publiquen en todos los sitios, porque el adelanto del hombre está diciendo: “Esto no es malo”. 

    – Yo fui grande pecador y a Dios quería acercarme y no podía. Tuve noches enteras sin poder coger el sueño, de pensar el mal que había hecho. Hubo hasta una noche que con ansiedad pedí la muerte. Fue la primera noche que Dios hizo que yo Lo viera. Primero se me presentó una Luz grande y de momento desapareció, quedando el Cuerpo de Dios con su Túnica y como un Manto que se movía. Ya dijo estas Palabras: “Agustín, si tu arrepentimiento es pidiendo el Perdón, piensa que ya lo tienes, y busca pecadores de los que tú conoces y están sufriendo, como todos los que el arrepentimiento les llega”.

Desperté, oí:

Ha sido la fuerza de Agustín la que en todo el Arrobo hablaba del que pecó y su arrepentimiento le quitaba la vida antes de pedir a Dios el Perdón. Estas palabras son mías con el Mando de Dios.

Son dichas para que el adelanto no vea cultura en el pecado, como la está viendo, rompiendo la carne unida por Dios y uniéndola a otra carne.

Yo digo pecado a todo lo que no puede entrar en el Cielo. El que no vive arrepentimiento, no puede ser perdonado.

Mi arrepentimiento hizo que mis rodillas quedaran pegadas al suelo hasta que Dios me dijo:

    – Agustín, si ahora me estás viendo, busca pecadores, si tienen como tú, arrepentimiento.

AGUSTÍN DE MÓNICA

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Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII 

sábado, 13 de noviembre de 2021

Si la mirada es con Amor de Dios, ya te sientes perdonado

En Sueño Profético decían:

El que oiga estos Mensajes, tiene que sentir el Amor de Dios y pensar qué hacer para dar más escándalo.

Dijo un espíritu con Mando de la Gloria:

Si todos los que Esto creen se unieran, Esto cogería caminos para cundirlo más. Pero los espíritus que no son de Dios ponen grandes barreras, evitando esta Comunicación. Aquí hay que comunicarse como el cuerpo se comunica, como el corazón palpita dando movimiento a la sangre. Pues aprisa hace falta oír estos Mensajes.

Desperté, oí:

Si todos se unieran, Esto daría un gran cambio.

Porque aquí se necesita que Esto salga por todas las partes del mundo.

Decían en la Gloria, que todo el que sepa este Caso, si creyera en la Vida Eterna, no podría tener aquí este desprecio.

Porque tendría que pensar: “Yo tengo que morir, y ¿qué cuentas voy yo a dar a Dios, cuando El sus Palabras las manda todos los días para el bueno y para el que pecó, que después de pecar, a Dios pidió el Perdón?”.

Decían también en el arrobo, que creer que Dios es Vivo y no acudir a oír estas Palabras, era mandarle a Dios sufrir.

El que Dios le da este Mando, siempre superó el sufrir, comparándolo con las heridas que a Dios Hijo Le hicieron en sus Pies y en sus Manos para que quedara clavado.

Y viendo a la Madre virgen con Él, en sus brazos, matado.

Si piensas esto, tienes que mirar al Cielo, y si la mirada es con Amor de Dios, ya te sientes perdonado.

No deberían faltar en la enseñanza estos Mensajes.

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Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C5 

martes, 15 de octubre de 2019

La alegría de sentirte perdonado

En Sueño Profético hablaban en la Gloria espíritus que sirvieron a Dios el tiempo que tuvieron cuerpo, y que hoy, Dios, los manda para que de su Gloria comuniquen a los cuerpos que quieren Paz, que quieren Gloria y que quieren que el bien no quede en secreto.

Hablaban del desprecio al pecado; de la enseñanza a lo bien hecho; de la alegría de sentirse perdonado, cuando vivías entre centinelas del desprecio, con tu carga del pecado.

La alegría de sentirte perdonado no la puede comprender uno que no haya pasado por lo que yo pasé: por el pecado de escándalo.

Yo, en mis noches largas y a veces cortas, a Dios le pedía que me mandara por sitios que pecadores hubiera, que yo quería vivir, y a Dios no podía engañar, para ofrecerme a quitar al que mala vida hacía.

¿Quién podía negarme, a mí, que quitarse no podía? Yo les contaba la fuerza que el pecado tenía.

Cuando al salir de tu casa, tú ya ibas preparado para buscar al que hacía mala vida, entonces te atormentaban: ¿Quién te podrá oír cuando tu quieras decir: “Yo creo que estoy perdonado. Le he pedido a Dios la muerte si falta no Le hago para buscar a pecadores que como yo estaban pecando”?

Fue terminar las palabras y sentirme fuerza y llanto.

Desperté, oí:

Era vivir,
cuando yo sentía la fuerza
de que a Dios podía servir.

No me importaba
el oír mi nombre con insultos
del que a Dios no amaba.

Yo hacía mi confesión
en aquellas noches largas
que me acudía a mi mente
un camino de esperanza.

Yo lo que sí recomiendo
es lo que en la Gloria me mandan dictar:
que si Agustín se quitó del pecado,
tú también te puedes quitar.

Pero tienes que decir:
“Señor, yo ya no quiero pecar”.

AGUSTÍN DE MÓNICA

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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C6

lunes, 28 de agosto de 2017

Agustín el perdonado

En Sueño Profético hablaban de pecar, de haber pecado y de estar pecando. Siendo la misma palabra, son distintos los pecados.

Habla Agustín con el Mando de Dios:

El pecado, cuando tú lo ves pecado, es una grave enfermedad que tú sientes estando sano. Yo digo estas palabras por haber esto pasado. Que de esta enfermedad, como a Dios no llames, no te sientes curado.

La enfermedad de la carne, Dios permite que la cure medicamento o cirujano, aunque en Él no crea, porque el cuerpo no tiene eternidad, pero en el espíritu tienes tú que a Dios llamar, para que se retire de ti esa maldita enfermedad, que unas veces tú la buscas, y otras veces ella te viene a buscar.

El hombre pone las leyes, y al pecado lo deja en libertad, que esta libertad maldita debería ser quitada. Pero esto sería si el Amor a Dios el hombre lo agrandara como la ola en el mar. Yo lo que sí recomiendo es que pienses en el pecado como grave enfermedad, y si pudieras curarlo, la Gloria te pagará como a mí me está pagando después de haber vivido aquel pecado de escándalo.

Desperté, oí:

Nadie tiene compasión
de este Dios que espera al hombre
que su Perdón Le pidió.

Porque el sufrir del que peca
no tiene comparación
con el de este Dios que espera.

Este pensar hice yo
una mañana que la noche
el sueño me robó.

¡Qué noche tan larga y triste,
que el reloj la hora no daba!

Esto, sin haberlo pasado,
no comprendes estas palabras.

Debería haber una ley
que al pecado persiguiera,
y poner el nombre de Dios
como ley de defensa.

Fui conocido
cuando vivía el pecado,
pero tuve más amigos
cuando quedé avergonzado.

Porque los amigos eran
buscando la Ley de amparo,
porque mis ruegos a Dios
sabían que eran contestados.

Cuando oían mi pasado,
cuando yo pisé el pecado,
yo lloraba primero,
y ellos me acompañaban
en el llanto.

Cuando el cuerpo dejé ahí,
“San Agustín” me llamaron,
pero en la Gloria de Dios
soy “Agustín el perdonado”.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C7

jueves, 6 de junio de 2013

La fuerza del perdonado

En Sueño Profético hablaban dos mujeres. Decía una:

El pecado tiene fuerza, pero no tiene ni punto de comparación con la fuerza que siente el que está perdonado. Este hecho que refiero fue presenciado por mí:

Estando yo un día con unas cuantas amigas, pasó la Magdalena, y unos que venían a su vez, le hablaron de la misma forma que tenían costumbre de tratarla antes de ser perdonada –lo cual éstos no sabían–. Se paró Magdalena, y pidiéndoles un favor con súplica, les dijo:

Si mis oídos oyeran, María, nada más, se olvidarían de Magdalena, que es Magdala. Yo no quiero recordar, ni que nadie me recuerde el haber hecho tanto mal. Mi cuerpo hubiera enterrado vivo, y no hubiera hecho nada de más. Si queréis escucharme, todo os lo voy a contar:

Dios me dio tanta hermosura,
y yo la empleé “pa” pecar.

Me buscaban de todos sitios,
y me hice tan “nombrá”,
que me odiaban las mujeres
del que me venía a buscar.

Ya una noche,
cuando el pecado lloraba,
una mujer mayor
conmigo se emparejaba.

Me hacía unas preguntas,
que yo respuesta no daba.

Vi amanecer el día,
y mis ojos no paraban de llorar,
que ya no era llanto,
que era mi alma “desgarrá”.

Yo ya no vivía tranquila,
y siempre,
cuando del Maestro me hablaban,
me quedaba con la duda
si yo seré perdonada.

Desperté, oí:

Yo quería buscar al Maestro,
pero sentía dolor.
¡Le había hecho tanto daño,
sin motivo ni razón...!

Porque el que mucho peque,
no puede decir: ¡Dios mío,
me equivoqué en un pecado
y volví por tu Camino!

Ya que todo lo he contado:
mi pecar, mi sufrimiento,
y que ya no hago pecados,
quisiera que Magdalena
no nombraran los cristianos.

Y si dicen Magdalena,
que no sea la del pecado.

MARIA MAGDALENA


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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pág. 182-183-184

lunes, 12 de noviembre de 2012

No hay quien quiera ser perdonado y Dios no Lo perdone

En Sueño Profético hablaban del Perdón. Decían:

No hay quien quiera ser perdonado y Dios no Lo perdone. Dios lo que sí sabe es cuando tú dices: “Yo quiero ser perdonado”, pero continúas pecando. Esto no es pedir perdón ni querer que Dios te perdone, esto es querer engañar a Dios.

Dijo Domingo a Agustín:

Tú, Agustín, puedes saber del Perdón cuando con ansias lo pide el pecador, por las reacciones que notas al oír la Voz del Perdón.

Yo confesé mis pecados,
y en cada pecado pedía perdón,
y mi sangre aceleraba
el latir del corazón,
y me mordía mis labios
y volvía a pedir perdón,
y mil veces me preguntaba:
¿Cómo Te he ofendido yo?

Desperté, oí:

Cuando sentí el ansia de amar a Dios
fue cuando ya no podía pecar.

Entonces me ofrecí a Dios,
pero ofrecimiento de verdad,
ofrecimiento que aparta
todo lo que Aquí no está.

Y este Dios me dio la Gloria,
extrañando a los demás.

Si para alcanzar el Perdón
tuviera que haber publicado
hecho por hecho, en renglón,
todo el mal que cometí
y todo en contra de Dios.

¡Qué cambio más miserable
a cambio de su Perdón!

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pag. 178-179

martes, 30 de octubre de 2012

Si te sientes perdonado, empieza haciendo lo que a Dios agrada

En Sueño Profético explicaban la forma que tenía de comportarse el que mucho había pecado y no quería seguir pecando. Decían:

El que mucho ha pecado y ya no quiera pecar más, verás a la persona, pero verás es otra su actuación; verás imagen de la que conociste y actuación de otra persona. De no ser así, no tiene arrepentimiento y, por consiguiente, no tiene el Perdón. Si el pecado fue por desprecio y abandono al Prójimo, tienes que verle Amor al Prójimo y que participe del sufrimiento del necesitado; no tener este cambio es no tener arrepentimiento. Si tu pecado fue por falta de recato y fuiste escandalizando al inocente, tienes que rectificar con el decoro. Si fuiste casado y viviste el adulterio, serás ejemplo de tu comportamiento para cuantos te vieron tus grandes pecados. Si practicaste el amancebamiento y tu arrepentimiento te viene, tienes que cuidar no dar escándalo con tus bienes, ya que puedes hacer que otros pequen con estas palabras: “¡después de tanto pecado, Dios lo premia...!”; pueden hacer pecar porque aquí no existe arrepentimiento. El que vive vida de amancebamiento y a Dios pide el Perdón, es humilde y desprecia el ser presuntuoso. Dios, cuando perdona, no da premios materiales. Dios, con el Perdón ya te premia, Premio que tú tienes que saber administrar. Amor, caridad, humildad, y ya solo viene el recato.

Desperté, oí:

Si te sientes perdonado, empieza haciendo lo que a Dios agrada.

El que mucho pecó y se siente perdonado, no hace lo que hace el que nunca tuvo pecados graves.

El que hizo muchos pecados, da Escándalo con hacer lo que haga otro que nunca quiso a Dios ofender.

Hay quien confunde el arrepentimiento con estar tentado.

En el arrepentido, raras veces no ves a Dios.

Ves a Dios porque se deja ver en el Perdón.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 194-195-196

jueves, 15 de marzo de 2012

Dios busca al pecador que quiere ser perdonado


En Sueño Profético hablaban del pecador. Decían:

Dios busca al pecador, pecador que quiere por Dios ser perdonado y Dios olvida lo que pecó, pero una vez que sepa que Dios lo perdona, ya tiene que ir en busca de Dios; ya, si peca, Dios no lo busca, porque a Dios no ama y Dios lo retira.

Dijo uno:

Íbamos un día con el Maestro camino de Judea y nos encontramos con unos que yo sabía que eran grandes pecadores. Quise ir en su busca y me detuvo el Maestro:

–Nunca llamé al que en mi busca no venía. A ésos ya les expliqué a lo que mi Padre Me ha mandado, les expliqué siendo grandes pecadores. Ya, que ellos Me busquen cuando no vayan a pecar más. Luego es mi Padre el que les responde. Si Yo voy otra vez a los mismos, no dejo Libertad, y soy hombre, pero no Dios. Yo soy Dios, Hombre y Profeta. Profeta, al repetir lo que mi Padre Me dice. Mi Padre ofrece y da la Gloria a aquél que quiera su Reino. El que no lo quiera, queda fuera y no lo entra. Cuando Yo vaya al Padre y quedéis sin el Hijo del Hombre, predicad donde no os conozcan, o donde os conozcan y os amen. Buscad donde haya pecadores, pero una vez que os oigan, que ellos busquen donde salga la Palabra de Dios.

Desperté, oí:

Dios los busca para enseñarlos a vivir sin pecar.

El que peca, ya no ama, y Dios no lo obliga.

Hay muchos fuera de la Gloria por querer que Dios hubiera ido detrás de ellos.

Éstos creyeron en Dios, pero no Lo amaron.

El que a Dios ama, no deja que Dios vaya en su busca.

El que no Lo ama, lo desafía con el desprecio.

Si Dios te ha perdonado, no sigas pecando y queriendo que Dios te busque.

Si tú quieres, te perdona. Y si no quieres, te aparta.

Te aparta cuando estás pecando y quieres estar donde está Él.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 212-213-214

jueves, 1 de marzo de 2012

Pecado, pecador y perdonado


En Sueño Profético hablaban del pecado, del pecador y del ya perdonado. Decían:

El pecado está constantemente ofreciéndote para que peques. El pecado te lleva muchas veces a pecar, diciéndote: “esto no es pecado”. El pecado, hay veces que no sólo peca el que está pecando. El pecado hace que uno peque, y ya, este uno, se encargará de que muchos sean pecadores.

Dijo uno:

Yo vivía al lado de una familia que uno pecó y todos se condenaron. Éstos eran matrimonio y tres hijos. El padre hacía vida mala, una vida de desorden; los hijos crecieron; las dos hembras se fueron a malvivir a otros pueblos lejanos; la madre y el hijo trataban, con el escándalo y el mal trato, traerlo al buen camino. Un día, se oyeron gritos desesperados. Fue padre e hijo que se arrebataron la vida. La madre quedó muy mal mirada por todo el pueblo.

Ya se ha dicho del pecado. Ahora, del pecador:

El que va a hacer algo mal, debe pensar: ¿haré que otro peque como yo o más que yo?

Y ya viene el perdonado:

Éste, si a Dios llamó dejando ya sus pecados, fijo que Dios perdonó, y por el pueden querer ser perdonados.

Éste, ya habla de Dios con la fuerza del espíritu que el pecado lo apartó.

Ya contestó Agustín:

El que peca, puede quitarlo del pecado el que no peca y ama a Dios sin descanso.

El que ama, aunque antes haya pecado, ya ama para Dios.

Desperté, oí:

Aquí te dice el pecado,
a cuántos hizo pecar.

Pero te dice Agustín,
que amando a Dios sin descanso,
tu Amor te puede servir
de hacer muchos perdonados.

Si en la casa todos aman,
y sólo hay un pecador,
en vez de todos perderse,
todos hoy están con Dios.

La Enseñanza hace falta
para el bueno y para el malo.

Para el malo, para que piense
que trabajo es hacer pecado,
y no puede echar en hucha
salario de un condenado.

Para el bueno, esta Enseñanza,
seguro que es rentable,
porque quitará del mal,
en vez de hacer que se maten.

Si del malo haces buenos,
y a buenos vas enseñando,
cuéntate como Agustín,
que fue malo y luego Santo.

Santo, que se oía decir
al que también perdonaron.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 54-55-56

martes, 21 de febrero de 2012

La reacción del que ya está perdonado


En Sueño Profético hablaban del que peca y ya no peca, pudiendo pecar.

Dijo uno:

Éste ya tiene la fuerza para impedir el pecado y para quitar al que está pecando. Éste, el arrepentimiento lo hace fuerte en la tentación.

Yo oí a la Magdalena después de ya no pecar. ¡Y qué palabras más firmes!
¡Qué firmeza tenía su contestar! No fui yo sólo el que esto oí.

Estábamos unos amigos reunidos a la entrada del pueblo, en un mesón muy conocido, por ser la mesonera persona de admitir a todo el que fuera bueno de espíritu. Esta mesonera, como igual el marido, tenía buenas palabras y modales para todos igual, sin cambiarle su agrado las vestimentas del que allí llegara. Esto se aceptaba, el pobre y el poderoso. El poderoso quitaba de apuros, y el humilde le hacía faenas en los trabajos que éste le mandaba. Aquí se cundió el nombre de “El mesón de todos”. También, como no, iba el Maestro cuando era su paso. Allí dejaban ropas, y al regreso, recogían, y muchos días hacían su almuerzo, que éste siempre era ligero, y hablando más que comiendo.

Entró la Magdalena y se fue en busca de la mesonera, que buena amistad ya les unía cuando dejó de pecar, y uno le dijo:

–Magdalena, ¿todavía te dura el no pecar? ¡Pues cuando hagas otra vez tu vida, más risa vas a dar...!

Quedó parada Magdalena, y le dio este contestar:

–Antes de hacer pecado a Dios, que es el Maestro, le he hecho una súplica: que sin tener compasión, mi cuerpo que es conocido, los demonios me destrocen, y esto sea visto por todos; que en público me dé un castigo de lepra, de rabia, y que esto sirva para todos; que no me den sepultura; que en mí caiga maldición sin que la tierra me cubra, para que mi cuerpo sea alimento de cuervos.

Esto lo oí yo y todos los del mesón, y su fuerte llanto dejó silencio y palidez en todos los rostros.

Despierta, oí:

Aquí se ve la reacción
del que ya está perdonado.

Aquí ven que Magdalena
lleva al Maestro a su lado.

Estas palabras llegaron
al Maestro, sin palabras.
Estas palabras venían
del mismo que las mandaba.

Ella, cuando oyó palabras
que venían con pecado,
su recuerdo era para el Maestro,
y ya lo siente a su lado.

¡Qué fuerza de no pecar,
que a todos dejó callados!

Si no quieres pecar más,
te acuerdas de Magdalena,
y al Maestro sentirás.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 137-138

viernes, 19 de agosto de 2011

Dios sabe el que quiere ser perdonado - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 81-82-83


En Sueño Profético yo decía:

Señor, perdona como si no supieras nada. Perdona, si sirve mi petición. Perdona como si supieras menos que yo.

Yo decía esto sin quererlo decir. Si hubiera estado despierta, creo que no digo esto de: “si supieras menos que yo”.

Esto es espíritu y materia, pero pudiendo el espíritu.

Al estar arrobado, ya deja a la carne sin mando y sin protesta, sin acción, a la orden del espíritu. Esta orden es Dios, Poder sin materia, Poder de extracto de Gloria, Poder que inclina al hombre a que diga que hay Dios; que este Poder no lo emplea para que Lo quiera el hombre. Este Poder deja libres a los mares y a los hombres. A los mares, la bravura. Y el no querer, a los hombres.

Dijo uno:

Dios siempre admite que tú pidas el Perdón. Pero Dios sabe el que quiere ser perdonado, y al que tiene que perdonar. Dios sabe cómo reciben su Palabra, cómo la abrazan o cómo la desprecian. Dios sabe el que cree y no ama, y lo que sufre el que ama.

Desperté, oí:

El que ama, sufre,
por querer que todos amen.

La petición del Perdón,
Dios deja que todos llamen.

Comparemos el Perdón,
con aquél que va, a mojarse,
en busca del chaparrón.

Que teniendo un buen paraguas,
la cabeza se mojó.

Éste no quiso paraguas,
como el que no quiere a Dios.

Uno no le des paraguas.
Otro no pidas Perdón.

Cuando veas que no quiere
oírte que te habla Dios.

Es más fácil perdonar
a aquél que nunca creyó.

Porque pudo disculparse
con aquél que nunca amó.

Si el que ama, practicara,
todos creerían en Dios.

Y ya, al creer, amaban,
y Dios no usaba el Perdón.

Dios quisiera hacer el cambio
del Perdón por el Amor.

Pero el hombre desconoce
la Grandeza de este Dios.


***