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miércoles, 9 de julio de 2025

Mirada al Cielo

En Sueño Profético decían:

Si miras al Cielo, oirás dentro de ti lo mal que el hombre recibe la Palabra de Dios. Si miras al Cielo, todo lo verás vano y la mayoría de las cosas que hiciste te traerán remordimiento. Si miras al Cielo, pidiéndole a Dios ayuda, ya verás y notarás que pesa menos el peso que te agachaba antes de mirar al Cielo. Pero el hombre mira más cuando mira para ofenderlo, cuando pregunta: “¿por qué tengo que tener yo este sufrimiento de espíritu o de dinero?”. Y este porqué los va retirando del Cielo, de la oración y de no poder comprender “el por qué me pasa a mí”; “el por qué, sin yo ofenderlo, tengo yo tan mal vivir”. Y ya te vienen recuerdos de gentes que viven bien y nunca miraron al Cielo para dar gracias a Dios por su vivir.

Éstos no son deseados por el que enseña a sufrir con Amor, a que le quiten altura a lo que el espíritu del mal quiere que suba para que ofendan a Dios, echando mirada al Cielo con los porqués del que sufre.

Desperté, oí:

¡Qué falta hace que el hombre aprenda que cuando llegue el sufrir el recibir él lo sepa!

Que a veces lo hace grande, según el recibir que tenga.

La llaga será mayor si el bálsamo se lo niegas.

Si el bálsamo es de Dios, piensa que cura la llaga.

Porque a Dios no se resiste sufrimiento que Él no manda.

Que es el pecado del hombre.

La enfermedad de la carne es distinto recibir.

Que también puede llevarte al pecado si la enseñanza es del hombre y no es de Aquí.

Al hombre le hace falta aprender a recibir el sufrir, como el portero, que sabe antes de decir que pasen lo que ya van a pedir.

Al sufrir que es diabólico, si no lo sabes recibir, irás dándole altura para que más grande lo vean y más demonios acudan.

Aprende a destrozar a los demonios que te acudan, que esto es derrotar a Satanás.

***

Libro 83 - Te Habla El Profeta - Tomo XI - C5 

lunes, 3 de abril de 2023

Que mi mirada al enfermo sea Poder tuyo y medicamento

En Sueño Profético decían:

Si tu presencia la piden y la niegas, no reciben. Que puede que al recibir vean verdad y tengan que confesar que después de recibir creían más. Que el recibir puede ser en alguna reacción que alguno tenga, y el que lo conozca vea que ha sido por tu presencia. Siempre, que tu presencia no sea con desafío para ver el Poder que llevas.

Dijo uno:

Yo seguía a Juan de Dios y con él me acercaba a las camas de los enfermos que remedio no tenían y lo llamaban. A algunos les oía decirle:

“Yo he pensado partir siempre mis ganancias y acompañarte y contarles mi enfermedad para que vean que Dios es la gran Medicina para retirar el mal y dejar la carne limpia”.

Estos que así hablaban tenían una Fe que se curaban.

Desperté, oí:

La Fe, era Juan quien la llevaba

y la dejaba en el enfermo

cuando a la cama se acercaba.

Siempre llevaba alegría de consuelo.

Primero nombraba a Dios

sin que le oyeran palabras,

y cuando ya estábamos lejos

lo decía como cuando se acercaba:

“Que mi mirada al enfermo

sea Poder tuyo y medicamento.

Primero que llegue al espíritu

y después que sane al cuerpo.

Por si le llega la hora,

nos veamos en el Cielo.

Si se calma el dolor

y se va a su casa bueno,

el nombre de Juan de Dios

lo nombraban ya los enfermos.

Esta noche voy a quitarle

comodidad a mi cuerpo

y no voy a coger la cama.

Y empalmaré mi oración

para que el enfermo

tenga presente a Dios”.

Yo no sé lo que el enfermo sentía,

pero curando su carne,

y no curando,

el nombre de Dios le oías.

El Amor a Dios, llamándolo,

es la Medicina que hace el milagro.

JUAN DE DIOS

***

Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C9

sábado, 13 de noviembre de 2021

Si la mirada es con Amor de Dios, ya te sientes perdonado

En Sueño Profético decían:

El que oiga estos Mensajes, tiene que sentir el Amor de Dios y pensar qué hacer para dar más escándalo.

Dijo un espíritu con Mando de la Gloria:

Si todos los que Esto creen se unieran, Esto cogería caminos para cundirlo más. Pero los espíritus que no son de Dios ponen grandes barreras, evitando esta Comunicación. Aquí hay que comunicarse como el cuerpo se comunica, como el corazón palpita dando movimiento a la sangre. Pues aprisa hace falta oír estos Mensajes.

Desperté, oí:

Si todos se unieran, Esto daría un gran cambio.

Porque aquí se necesita que Esto salga por todas las partes del mundo.

Decían en la Gloria, que todo el que sepa este Caso, si creyera en la Vida Eterna, no podría tener aquí este desprecio.

Porque tendría que pensar: “Yo tengo que morir, y ¿qué cuentas voy yo a dar a Dios, cuando El sus Palabras las manda todos los días para el bueno y para el que pecó, que después de pecar, a Dios pidió el Perdón?”.

Decían también en el arrobo, que creer que Dios es Vivo y no acudir a oír estas Palabras, era mandarle a Dios sufrir.

El que Dios le da este Mando, siempre superó el sufrir, comparándolo con las heridas que a Dios Hijo Le hicieron en sus Pies y en sus Manos para que quedara clavado.

Y viendo a la Madre virgen con Él, en sus brazos, matado.

Si piensas esto, tienes que mirar al Cielo, y si la mirada es con Amor de Dios, ya te sientes perdonado.

No deberían faltar en la enseñanza estos Mensajes.

***

Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C5