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martes, 26 de mayo de 2026

El espíritu y la carne tienen su alimento y su veneno

En Sueño Profético decían:

Si estás pecando y buscas obediencia puedes dejar de pecar. Si no estás pecando y huyes de la obediencia puede cogerte el pecado porque tú sitio le has dado.

Dijo uno:

Hay varias formas de abrirle la puerta al pecado y por eso hay varias formas de pecar, aunque pecado es pecado. Hay quien busca el pecado y hay quien peca porque el pecado lo siguió a él haciéndole ver que no es pecado y queriendo envolver el pecado en la envoltura de lo que envuelve lo bien hecho, diciendo que esto no es pecado. El que se envuelve con el traje de pudor jamás peca, porque el pecado se retira. El que su carne ofrece al pecado usando el desnudismo está pecando y andando el camino de la condenación. Dios perdona, pero no hacer lo que Él tiene mandado es vivir fuera de su protección, es vivir en mano contraria.

El espíritu y la carne tienen su alimento y su veneno. El alimento para que no muera el espíritu es hacer y vivir lo que Dios tiene dicho. Y si no quieres matar tu carne no bebas veneno. ¿Cómo podría complacerte un farmacéutico vendiéndote poca dosis de veneno a diario por amistad que tuvieras porque tú quisieras comprarlo, con tus ejemplos y razones, para irte envenenando? Pronto te haría justicia, porque sabría que vendértelo era matarte y dándotelo a probar ya te estaría envenenando, y acabarías echándolo a empujones.

Pues, ¿cómo quieren que Dios, hombres necios de la Tierra, diga sí a los pecados y rechace obediencia?

Desperté, oí:

Para no matar la carne el hombre analiza los alimentos.

Para no matar la carne tú haces por enterarte de aquello que mal le sienta a tu cuerpo.

Qué ejemplo el del veneno, que aunque tú quieras comprarlo no te lo da el farmacéutico.

Y todo para morir, porque morir sólo muere el cuerpo.

Si el espíritu lo cuidara el hombre dándole buen alimento con obediencia y recato, pisaría Tierra y viviría Cielo.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

miércoles, 23 de febrero de 2022

El sueño es el alimento más preferido para el cuerpo

En Sueño Profético decían:

Se van a decir momentos que el día pasado vivió el Elegido. Éstos son documentos que siempre lleva presentes el que los ha visto.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

El arrobo deja el sueño unas veces más y otras menos. Pues la noche del día pasado le dejó al sueño menos de dos horas. Si las horas hubieran hablado, a la media hora se le habría oído decir: “Yo no estaba en el sueño”.

Desperté, oí:

Esta Verdad dicha ya tantos años, Dios, de muchas maneras, la ha presentado.

¿Quién puede dormir hora y media, y al despertar hacer normal su faena?

Decían en la Gloria, que el cuerpo necesitaba más el sueño que la comida.

Sin comida te haces fuerte y la buscas.

Sin dormir una noche y al día siguiente tener que cumplir, tu trabajo es difícil.

Si es trabajo de peso o golpes, el que te vea, algo te nota, y pregunta si algo te sientes de dolor que tengas.

Pues si tienes cargo de carrera y estudio, sin dormir noche y día, te notas torpe.

Y ves que tu saber lo ensucias y haces que de ti hable mal el que te vea.

El sueño es el alimento más preferido para el cuerpo.

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Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C4

jueves, 1 de octubre de 2015

El alimento del espíritu

En Sueño Profético decían:

Al espíritu no le llega la comida, por grandes manjares que comas, si no le das Oración de acción y de orar. Ten por seguro que se pondrá enfermo y si el espíritu está enfermo la carne no está sana para Dios.

Dijo uno:

El alimento del espíritu llega a la carne, el de la carne no llega al espíritu. El hombre no ve carne enferma hasta que la carne, ella misma, se acusa de su mal. Si no presenta dolencias el hombre no dice carne enferma.

La carne enferma es la que cumple lo que cumple en contra de lo que Dios tiene mandado, y ya le llega enfermedad del espíritu. El espíritu puede tener muchas enfermedades de diferentes grados, como dice el médico. Puede tener carne enferma y espíritu sano, pero el espíritu enfermo no tiene el cuerpo sano, aunque le veas hablar, aunque lo veas andando. Ya hará cosas el cuerpo que el espíritu le está mandando, todas serán sin su ajuste porque espíritu enfermo está mandando.

Desperté, oí:


¡Qué poco se ocupa el hombre de alimentar al espíritu!

Cuando el médico y el medicamento deberían ser primero para él.

Y ya enfermaría el cuerpo con su enfermedad de materia, pero no con enfermedad que el que no ama no entiende.

Y al no entender no saben tratar a estos enfermos, aquellos que quisieran ayuda dar.

Los médicos del espíritu son los que están en la Tierra para curar al espíritu, si Amor a Dios le tuvieran.

Qué lástima que al que Dios le dio su Mando le falte Amor y ya no enseñe.

Pero Dios manda Enseñanza y el que ama ya Lo encuentra.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V