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lunes, 18 de agosto de 2025

Señor, que tu Amor me crezca

En Sueño Profético hablaban dos mujeres. Ya una subió la voz con estas palabras:

¡Que falta hace que mucho se hable del Amor a Dios! ¡Qué falta hace que el hombre ame!

Aquí refiero yo un hecho por si sirve de Enseñanza. Es el hecho de aquel día que juntas fuimos por agua:

Estando yo llenando el cántaro, tenía yo esta conversación:

   –¿Qué haría yo para que nunca se me quitara este Amor tan grande que siento por Dios? Hay veces que siento miedo; hay veces que digo no, no quiero lo que en la Tierra pudiera robarme tu Amor. Esto hay veces que me pone apenada, pero antes de quedar vacía mi imaginación, otra vez me viene: “¿Qué haría yo?”. Estando en este relato, fue cuando tú miraste para atrás y el Maestro estaba con los Discípulos a dos pasos. Esto se oyó de Él:

   –Mujer, con no querer de dejar de amar, ya no te dejará el querer. El querer es la Fuerza de mi Padre, que es el Dios que ahora ves. Cuando llegues a tu casa, suelta el cántaro y busca para enseñar a Amar. Todo el que beba de ese cántaro, no querrá dejar de amar, porque de Amor lo has llenado. ¡Anda mujer…, y enseña al hombre a que viva sin pecado! 

Despierta, oí:

Este arrobo es de Amor, 
y luego es de Enseñanza.

¡Qué Amor tiene esta mujer, 
que sufre por no perder 
el Amor que está aumentando!

Tan sólo con desear, 
ya Dios le manda su premio:

Que sirva su inteligencia 
para pensar en el Cielo.

Antes de ocupar el sitio 
las cosas de la materia, 
otra vez ella decía: 
“Señor, que tu Amor me crezca”.

Dios se presenta en la fuente 
y de Amor a ella la cubre.

La manda para que vaya 
hablándole a los hombres.

Hablándoles de Dios Hijo, 
hablándoles de Dios Padre.

Y el cántaro se lo llena 
de lo que no lo ve nadie.

Que luego ya lo verá 
el que quiera a Dios Padre.

Que allí veían al Maestro, 
y en el Cielo era el Padre.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C3

martes, 18 de marzo de 2025

Si sufres, haz porque el Amor a Dios crezca

En Sueño Profético hablaban de temas diferentes unos de otros. Pero todos iban al Amor de Dios. Decían:

El que Dios elige para enseñar, antes de ser elegido tiene actuaciones distintas a los demás. Que estas actuaciones están libres para el que quiera vivirlas. La más dura de copiar es subir calvario, amando a Dios cada día más y decir estas palabras: ¡Contigo llego al final, y calvario dejo atrás! Sin haber subido calvario no puedes enseñar a que otros lo suban.

Dijo uno:

El hombre tiene en olvido estas Palabras dichas por Dios cuando el Calvario subía:

El que quiera, coja su cruz y Me siga”.

Estas Palabras, el hombre las pone en otro camino. “Coja la cruz y Me siga” significa que el que tenía sufrimientos, con el sufrir Lo siguiera, sin Culparlo a Él. El sufrimiento aparta al hombre de Dios, y ya, Dios no elige.

Desperté, oí:

Sufrimiento abrazado a Dios, sientes a tu lado a Dios.

Por culpa de la materia, el espíritu se condena.

Si sufres, haz porque el Amor a Dios crezca.

Y ya, Él te manda que enseñes cómo hay que vivir el tiempo que estés en la Tierra.

Antes de ser Elegido tienes que subir calvario y que tu Amor a Dios haya crecido.

Para luego enseñar a que lo suban contigo.

***

Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - C5

viernes, 18 de noviembre de 2022

El que Me tiene Amor Yo hago que le crezca el tiempo

En Sueño Profético decían:

Dios te enseña a lo que debes de hacer y no te obliga a lo que Él quiere que hagas. Si no te enseñara, no te pediría cuentas; y si te obligara, Lo querías por fuerza.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Cuentan de una leyenda que escribieron los cristianos que vivieron con Dios antes de Crucificarlo. Que yendo un día este Dios enseñando al hombre cómo vivir sin ofender a Dios Padre, que en Él vivía, vieron a unos que se fueron para el Maestro y Le dijeron: “Tenemos ganas de disponer de algún tiempo para oír tus Enseñanzas, que dicen que son de provecho”. Estos eran hombres de los más destacados del pueblo, por sus estudios y sus conocimientos. Siguió el Maestro andando pero sin darles desprecio, por habérselo ya dado desde el primer momento que vio que querían Engañarlo. Antes de llegar al sitio donde iban y que muchos esperaban, quiso el Maestro que más salieran a Darle disculpa para que todos aprendieran. Salieron unos hombres al camino con sus alforjas y su hocino, de haber terminado la faena, aunque no había acabado la mañana, y Le dicen al Maestro: “Hoy no nos perdemos el Sermón ni oímos “ya han pasado”. Anoche nos vinimos y al amanecer estábamos talando, y ya está la faena terminada. Las mujeres nos han echado comida y tal vez vengan ellas con los chiquillos a cuestas. Pero hoy todos Te oímos”. Y contestó otro: “Bueno, si Tú lo quieres”.

Se paró el Maestro y dio estas Palabras a todos:

“Los primeros que nos han parado están enseñados a lo que deben de hacer, y les falta Amor y les sobra tiempo. Y éstos no tienen tiempo y quieren hacer lo que Yo quiero que hagan. A éstos Yo los enseño y les doy tiempo, y ya tienen tiempo, porque tiempo quieren. A los primeros no les doy tiempo porque de sobra lo tienen, pero no quieren Seguirme porque Amor no sienten”.

Desperté, oí:

Estando el Maestro hablando se presentan las mujeres, de los chiquillos tirando.

Pero con caras contentas. Allí fueron las miradas de todos por Mando de Dios en la Tierra.

Estas Palabras da el Maestro a estas familias:

“Éstos no engañan ni pierden, pero quieren hacer lo que Yo quiero que hagan.

Y ya tendrán de sobra el tiempo.

Los que quisieron Engañarme, ahora es cuando Yo les retiro el tiempo, por Mando de mi Padre.

Todo el día estarán liados sin hacer servicio al Maestro.

Este Sermón su Enseñanza es a no engañar con el tiempo.

Pues el que Me tiene Amor Yo hago que le crezca el tiempo”.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C2

martes, 12 de abril de 2022

No hay Alabanza mayor que sufras y Amor te crezca

En Sueño Profético decían:

Hay quien ama a Dios y no sabe enseñar a que otro ame. Y hay quien sabe sufrir, pero no para enseñar a nadie cómo tiene que recibir el sufrir.

Dijo uno:

Dicen en la Gloria, los espíritus que de Dios reciben el Mando, que si recibes sufrimiento y sigues a Dios ya puedes estar contento. Pero, que  rebose es, enseñar a recibir el sufrir en tu mayor sufrimiento, para luego a Dios decir: “Señor, yo nunca culpé al Cielo. Si esto me ha venido, será para que yo enseñe cómo hay que recibir todo lo que mal llegue” Y ya se cansa el sufrir, porque ve que tú, a Dios, más llamas y nunca te escuchó decir: “¡No puedo con esta carga!” Al contrario, ayudas al que la carga ves que la lleva arrastrando, y una vez que das ayuda, tu sufrir es achicado.

Es gran mérito para el Cielo, que el que tenga una pierna de palo y vea a uno cojear, se acerque, ayuda dando, sin darle importancia a la pierna que le cortaron.

Desperté, oí:

Hay quien sabe amar a Dios y luego, en el sufrir, no sabe enseñar a que Lo sigan amando.

Porque nunca se ocupó del que iba cojeando, y pensaba: “¡Lo mío es mucho mayor!”

El sufrimiento, al Amor siempre irá persiguiendo, para que culpes a Dios y no Lo sigas queriendo.

Pero si tienes Amor por cargas amontonado, ya puede venir sufrir, que a Dios más sigues amando.

No hay Alabanza mayor que sufras y Amor te crezca.

Pues de Aquí sale la Enseñanza para todo aquel que ama y el sufrimiento no aguanta.

Son pocos los que sufriendo, más veces a Dios llaman, pero diciendo: “Señor, que yo sienta tu Compaña. Que tu Compaña, al sufrir lo achica, aunque otro lo vea grande”.

Para que llegue a esta raya, tiene que superar el Amor a todo lo de la Tierra, y tener a Dios delante, porque Él es el que te da las fuerzas.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C2