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jueves, 15 de febrero de 2024

¡Tantos días y tantos años hablando Dios en la Gloria!

En Sueño Profético decían:

Tu presencia y tus palabras hacen falta para que no dejen de hablar de esta Grandeza con la que no hay ninguna que se pueda comparar. El que esto así no lo vea, no cree nada más que en la Tierra.

Dijo el Mando de Dios en un espíritu de su Gloria:

Se va a decir cómo ha empezado el día hoy para el Elegido: al despertar, escribió el arrobo dictado en la Gloria; vio la “Piel de Cordero” brotando agua Divina; entró en la iglesia –Casa de Dios–, y cuando su Ministro puso en la boca del Elegido el Cuerpo de Cristo, al terminar de decir esta palabras, empezó el Venero Divino a hacer brotar agua de la boca del Elegido.

Desperté, oí:

Dios con su Poder mueve la montaña, sube metros las olas y hace curaciones calladas.

Si esta vida que hace el Elegido la siguieran y la copiaran, al ver que no podían, a Dios llamarían.

A este Lugar Dios lo elige sin él saber nada. Y por mucho sufrir que le llegue, más a Dios ama.

Guarda en tu memoria estas Palabras que salen de la Gloria:

Hoy no hay otro caso igual a éste, ni escrito está en la Historia.

¡Tantos días y tantos años hablando Dios en la Gloria!

Esto lo creen muy pocos. Su vivir lo demuestra.

***

Libro 48 - Investigaciones a la Verdad - Tomo VIII - C7

martes, 13 de febrero de 2024

Los días obedecen a Dios

En Sueño Profético decían:

El que trate al Elegido y no abrace su Mando, el mismo se pondrá castigo y lo verán castigado. Por que la vida del cuerpo procura darte el engaño en aquello que tú vas buscando con ansiedad y la Paz te va robando.

Dijo uno:

Yo aprendí mucho de mi madre. Pero cuando fui ya hombre, éstas fueron sus palabras para las cosas que servían poco tiempo y, a veces, ni las disfrutabas por llegar enfermedad, y nuevas te las dejabas. Voy a decir unas de las que el que las oía hacía parada:

No te enfades con los días, que los días no son culpables de que no consigas lo que quieres.

Los días obedecen a Dios, que lo puedes comprobar con el sol, la tormenta y la lluvia.

El día está esperando que el hombre ponga su fecha para lo que el día le sirvió: para cosa mala o buena.

El día no insulta al hombre, y la noche se presenta para darle vida al sueño.

La noche no quita sueño. El sueño es el que a la noche desprecia. Y siempre oyes decir: ¡qué noche más mala!, ¡qué larga se hizo!, ¡qué noche más larga!

Desperté, oí:

Veinticuatro años tenía cuando di la razón a estas palabras que mi madre decía cuando oía culpar al día de lo que pasaba.

Dos hermanos éramos, y el más chico que yo, comprendiendo o sin comprender, lo que oía a mi madre, lo repetía él.    

Mi padre murió en la mina cuando éramos niños los dos. Uno tenía 8 años, y 10 yo.

Los compañeros no faltaban de llevar a mi madre lo que mi padre ganaba.

Que esto lo dijo uno, y todos, al cobrar, su parte daban.

Nunca oí a mi madre mal decir el día.

Decía: “Si el día hablara, su lástima conmigo la juntaba.

Yo nombro el día después que a Dios, porque el día sin Dios es noche en barranco, momentos de desesperación”.

El Elegido nombra los días porque son de Dios, y le pide a Dios, no a los días.

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Libro 40 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo VI - C6

sábado, 20 de enero de 2024

Estos Mensajes llevan Palabras todos los días

En Sueño Profético decían:

¡Qué poco sabe el hombre de la Vida que no tiene muerte! Que este poco saber es porque no quiere.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Son pocos a los que les oyes decir: “Yo no quiero tanto para esta vida. Yo quiero hacer lo que Dios diga, y así sé que tengo entrada en la otra Vida, pero con Dios. Y ya nunca seré muerto para Dios”. Los que pierden la Gloria son muertos para Dios y muertos para la Tie­rra.

Todo esto empezó Dios Hijo a decirlo en su Re­surrección, aunque antes también lo decía, pe­ro no Lo creían hasta que vieron la fosa vacía.

Pues a pesar de esto que se ha dictado, el hom­bre sigue igual: sin buscar donde habla Dios y sin Amarlo. Que esto se puede ver aquí, donde Dios está todos los días, ya durante tantos años, arrobando al espíritu para que, cuando pase el Arrobo, con cuerpo diga esta Enseñan­za. Pues qué disculpa van a tener aquí el día que mueran. Ya que Dios al Elegido le dice que diga: “Que Me ves dilo, publícalo”.

Desperté, oí:

No tendrá disculpa el que conozca este Caso y no acuda ni pregunte al que aquí está ayudan­do al Elegido.

Esta Enseñanza debería ser obligatoria, co­mo el reloj en las horas de los trabajadores.

Que es igual para el director que para el que cierra la puerta y la abre.

Tu caminar sea contento, que así lo decía Dios a los Discípulos cuando su Mando llevaban.

Un día se oyó a un Discípulo decir:

“Maestro, a mí no me cansa tu Mando. Lo que sí me cansa es el desprecio que Te van dando. Sabiendo que eres Dios no das castigo, y yo me callo”.

Dicen en la Gloria que cuando te llegue el pensar para hacer un bien que no lo cortes, que sigas, y ya Dios te ayuda.

Esto, para creerlo tienes que pensar en la muerte, que allí se vive Vida.

Que estos Mensajes llevan Palabras todos los días.

El Elegido al sueño lo retira, pensando estas palabras:

“Señor, ¿qué haría yo para que el mundo pien­se que hay otra Vida, que existe Dios?”.

Esta petición es dictada por Dios.

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Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C8