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viernes, 15 de mayo de 2026

Dios quiere que des ayuda

En Sueño Profético vi a un hombre que llevaba una carga de leña y su cuerpo se cimbreaba por el peso; se paraba y se recostaba en unos peñascales, queriendo descansar para seguir caminando. Pasaban unos grupos de hombres de haber terminado la faena, y miraban con mirada indiferente. Cuando ya habían andado unos metros, dijo uno:

   –No me paré ahí atrás, por temor a ser censurado por vosotros, pero no puedo andar del peso que llevo en mis espaldas.

Le contestó otro:

   –¿Quieres que desbaratemos lo que hemos andado y vayamos en su busca?

   –¡Sí!, quiero.

Y cogimos el camino hasta encontrarlo. Ya venía sin tambaleo y a buen paso caminando.

Dijo el que sentía el peso:

   –Vengo a ayudarte en tu carga.

   –Pues mira, ya me está pesando, y cuando pasabais todos, el peso no me pesaba, y he andado este terreno sin darme cuenta de nada. Le pedí a Dios las fuerzas antes de que la cortara. Todavía queda terreno para llegar a mi casa.

Hicieron los tres, montones, y los tres ya caminaban.

Desperté, oí:

¡Qué bonito es ofrecerte
cuando tu ayuda la das 
a éste, a éste que a Dios
había llamado ya!

Él Lo llamó porque amaba,
y el que Lo amaba Lo oyó
porque Dios se lo mandaba.

Dios no lo dejaba solo,
que llevara aquella carga,
Dios lo puso a descansar
hasta que aquéllos pasaran.

No quiso darle su ayuda
porque no lo censuraran.

Pero sintió el Amor 
de este Dios que le avisaba:
En el Prójimo estoy Yo”.

Para ofrecerte al Prójimo,
tienes primero que amar,
y ya ves a Dios en la leña,
y la carga besarás.

Si tu ayuda necesitan,
da tu ayuda sin pensar
que el hombre te la censure,
porque ya, al censurar,
no ama ni nuca amó
a este Dios Grande en Amor.

Aún más Grande en el Perdón,
y Grandioso en Libertad.

Dios quiere que des ayuda,
aunque Él dé Libertad.

***

Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - C4 

domingo, 1 de octubre de 2023

Quiero que me des Mando

En Sueño Profético se vio el campo y un monte, pero el monte no era alto, estaba lleno de gente, unos sentados y otros de pie. Ya se oyó un tropel grande y los que estaban de pie dijeron:

   —¡Levantaos, que viene el Maestro con sus Discípulos!  

Unos Discípulos estaban esperando al Maestro y otros con Él venían.

Esta Visión que Dios ahora hace, ocurrió cuando bajó a la Tierra de Hombre para enseñar al hombre a no perder la Gloria.

Dios hombre se veía con su Túnica y su manto que el aire Le retiraba del Cuerpo. Ya se acercó uno y Le dijo:

   —Maestro, yo tengo miedo de decir que no quería venir porque no creía que eras Dios. Pero el venir, ya Te diré como ha sido.  

Ya dijo el Maestro estas Palabras:

   Respeta mi Mando y no me digas por qué has venido, que Yo te voy a poner delante a la que te ha traído. Ha sido tu mujer, y el traerte le ha costado sufrir. Pero tu cambio le dará el pago, un pago que harán parada y preguntas cuando te vean con mis Discípulos de compañero.

Miró a Santiago y le dijo:

   Santiago, acompaña a éste para que le diga a su mujer que Yo la llamo, porque quiero decirle que ya puede cundir en el pueblo que su marido será ya mi Discípulo en los momentos que tenga tiempo.

Fue terminar estas Palabras y se dirigieron a por ella, que estaba detrás de otros que estaban allí, para que no la vieran. Cuando llegó al sitio donde estaba el Maestro, se puso de rodillas, y su boca en los Pies del Maestro. Estas palabras dijo:

   —Maestro, yo no podía creer que mi marido hubiera venido, porque yo, para venir, cuando me decían que el Maestro pasaba por aquí, tenía que esconderme. Y a mi hijo que tiene ya catorce años, más de una vez le pegó cuando me contaba y me decía: “Madre, vengo de ver al Maestro. Yo creo que un día Dios me va a conceder el pedir que Le hago, que es que padre venga un día conmigo a ver al Maestro.

Fue terminar de decir la mujer estas palabras, y el padre decirle al hijo:

   —Hijo, yo ya soy compañero de los Discípulos. Pues este Mando me ha dado el Maestro.

Desperté, oí:

Lo que dice este Mensaje ha sido visto lo mismo que ocurrió: en el mismo sitio, con las mismas personas y los mismos Discípulos con el Maestro, y se han oído las mismas palabras.

Esto, de no ser Dios, ¿quién podría dictarlo y ver la misma visión de todo?

En el pueblo dicen, que iban a buscar al marido que no creía y a la mujer que cuando veía al Maestro, sus lágrimas caían al suelo.

Pues ya vieron al marido con los Discípulos por el pueblo. Y el Maestro a éste se unía porque tenía rebose de arrepentimiento.

Delante de todos decía:

“Maestro, quiero que me des Mando. Y no me enfado porque digas lo mal que hasta ahora me he portado”.

“Quisiera tener más lágrimas para que todos me vieran llorando”.

Si tu pedir a Dios es con Amor, Él te concede tu petición.

En este Mensaje ha sido todo dicho y visto como pasó.

Decían: “¡Qué grande es el Poder de Dios, que hace, como ha hecho, que todo se vea como en aquel tiempo paso!”.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C5

sábado, 17 de marzo de 2012

Si el avance no es de Dios, no te des por avanzado


En Sueño Profético decían:

El adelanto del hombre, el invento, la cultura y la independencia, lo va apartando de Dios.

El hombre se olvida de Dios sin pensar que Dios es su Oxigeno, imprescindible para el espíritu y materia.

Todo el avance que el hombre se cree que da, es atraso para el Camino de Dios. Toda su inteligencia que el mismo hombre premia, raras veces estas inteligencias no son para ir en contra de Dios.

Dijo uno:

Yo, me gustaba seguir la vida de los hombres con avance al futuro. Y también a los que vivían con reposo, contentos de no desear nada más que lo que necesitaban para vivir. Pues estos hombres son los que siempre podías conversar con ellos; nunca tenían prisa; nunca tenían envidia a las cosas de la Tierra; siempre te hablaban de Dios pensando en la Vida Eterna; les molestaba el oír: “esto te dejo de herencia”; les molestaban los sitios que les hacían reverencia.

Ahora pongamos juntos el vivir de los que nombré primero: viven sin tiempo para el mundo, para el mundo de silencio, para el mundo que ellos creen que todos están bien muertos, sin pensar que éstos viven aunque no hicieron inventos, aunque vivían la vida, una vida en el desprecio, en el desprecio del hombre, del hombre que no era bueno, porque el bueno, aunque inventara, tenía contacto en el Cielo. Pero de éstos había tan pocos, y aún así sigue siendo.

Desperté, oí:

No puede quitar razón
el hombre al leer esto.

El saber y la cultura
poco te acercan a este Reino.

El hombre coge postura,
olvidando el cementerio.

Olvidando el cementerio,
donde su cuerpo es llevado.

Que cuando pase algún tiempo,
el cuerpo será robado.

¡Pero no por los ladrones!
El robo que aquí refiero
es hecho por los gusanos.

Para esto sirve el cuerpo
que tú tanto has cuidado.

Si el avance no es de Dios,
no te des por avanzado,
porque tu cuerpo será
un robo de los gusanos.

El espíritu de Dios,
no hay ladrón para robarlo.


***

Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 8-9-10