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lunes, 3 de mayo de 2021

Espíritu y cuerpo son dos personajes

En Sueño Profético hablaban de estos Escritos, de su grandiosidad, de su sencillez y de su provecho.

Decían que a más tiempo dejara pasar, el que pudiera esto cundirlo a escala mundial, más cuentas le pedirán el día que ahí enterraran su cuerpo.

Estos Escritos son dictados en Gloria para que el espíritu aprenda a llevar al cuerpo por el camino de Dios. Que este Camino lo enseñó a pasarlo el mismo Dios, con Cuerpo de Carne.

Espíritu y cuerpo son dos personajes. Si el espíritu es de Dios, tú lo conoces mejor que nadie, por el camino que veas que intenta llevarte.

Te presentarán los pinchos poniendo las rosas delante.

Te darán agua a beber y detrás irá vinagre.

Harán que veas corderos, pero son lobos engañándote.

Todo esto y mucho más, del espíritu que no es de Dios, sale.

Pero para conocerlo tienes que estar enseñado con la Palabra de Dios, y ya no hay miedo a equivocarse en consejo de Dios o consejo satánico.

Dijo un espíritu que Dios le da Mando:

No puede tener disculpa aquel que ame a Dios y no acuda a donde suceda un Caso igual a éste, que Dios ya 27 años, día a día, manda a dictar lo que en el arrobo ha pasado.

Que estos Escritos quedan publicados, en libertad, para que teólogos y seglares vean que esta gran Verdad no admite reforma que pudiera mejorar lo que Dios dice en su Gloria.

Desperté oí:

Muchos nombran la Gloria sin pararse a pensarla o no querer saber de Ella.

Si la piensas, ya te viene la pregunta al que este Caso conozca.

¡Qué alegría si yo conociera a uno que tuviera cuerpo y que su espíritu Dios lo llevara a la Gloria!

Ya te dirían: “Ven que yo sé dónde Dios da un Mensaje a diario”.

Esto sería creer y, más que creer, Amarlo.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C6

jueves, 16 de noviembre de 2017

Son personajes distintos el espíritu y el cuerpo

En Sueño Profético hablaban del poco valor que el hombre le da a lo que baja del Cielo. En cambio, a lo de la Tierra, reverencia, adora y le hace un monumento.

El hombre, cuando más sube, más desprecia lo del Cielo, sin pensar que su subida puede durar poco tiempo.

Dijo uno:

La belleza y la fama que el hombre se pone, dura poco tiempo. La belleza material es flor que pronto la ves pisada en el suelo. La belleza del espíritu, desde niño la estás viendo. Si llega a conservarla, llega a hombre y belleza ve en aumento. Luego, cuando muere y ves que entierran su cuerpo, el espíritu, en la Gloria, belleza coge en aumento.

Son personajes distintos, tan distintos espíritu y cuerpo, que tienen que estar unidos en su acción si quieres entrar en el Cielo. Pero tienes que obligar a tu cuerpo a que detrás de tu espíritu vaya, para no perder la Gloria.

Si al cuerpo no lo obligas, cada vez te irá exigiendo algo que de Aquí te retira.

Desperté, oí:

En las alabanzas al hombre
en las cosas de la Tierra,
son muy pocos
los que de Dios no se alejan.

Ellos prescinden de Dios,
y a veces hasta les molesta
que digan estas palabras:
“¡Gracias a Dios que se curó!”.
Si era enfermedad grave y larga.

Si se quitó del pecado
y oyen: “¡Gracias Señor
que sirvieron mis oraciones
cuando con pena Te llamaba!”.

Esto, al hombre que se inclinan
por donde pasa su talento de espuma,
que sube y pronto baja,
no le gusta el oírlo,
y pone hasta mala cara.

Son personajes distintos
el espíritu y el cuerpo.

El que no prefiere a Dios,
su cuerpo lo va diciendo
en sus palabras y acción.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C4

viernes, 31 de agosto de 2012

Dos personajes

En Sueño Profético hablaban de varias cosas diferentes. Lo mismo hablaban de medicina que de Teología, de pecado, de la muerte, de la posición que el hombre busca en la Tierra, de lo material y de lo Divino.

Decían:

Cada persona actúa con otra; cada persona es dos en una: es persona materia y persona espíritu; son dos personas en una; una, a la vista del hombre; otra, invisible al hombre; una, con Vida Eterna; otra, a plazo fijo; la de la vida Eterna sabe que muere cuando quiera; la que la vida la tiene a plazo fijo, no quiere morir y no puede saber cuándo le llega.

Estos dos personajes,
que dos hay y uno queda,
el hombre se ocupa
del que ni en ceniza queda,
del que mucho deseaste
y luego dándote pena,
ni lo cuidas ni lo exhibes
y en un rincón ya lo dejas,
y otro se pone a pensar:
¿Dónde están tus grandes manos?
¿Dónde está tu hábil lengua?
¿Dónde están tus energías
y dónde está tu carrera?
¿Qué haces con tu capital,
que lo guardas y conservas,
sabiendo que otro espera
para vivir el personaje
que ni en ceniza se queda?

Esta es la lucha del hombre,
cuidar lo que en nada queda.

El personaje que dura,
no muere hasta que él quiera,
y sabiendo fecha fija,
aquí duda es que no queda.

Desperté, oí:

El que ama a Dios, sabe que el personaje del espíritu tiene Vida Eterna.

El que quiera saber cuándo el espíritu muere, lo sabe fácil.

Cuando no amas, cuando estás en contra de Dios, cuando no quieres saber nada de su Gloria, aquí está el espíritu muerto.

Que si tú quieres, muerto queda, pero por que tú quieras.

La carne no tiene “quieras”,
a la carne le llega muerte,
a lo feo, a la belleza,
a los meses, a los años,
al siglo que pocos llegan.

Debía de haber un estudio
y premiar al que dijera:
“Se va a premiar en grande
al que olvide la materia”.

Porque cuidando a los dos,
tan sólo espíritu queda.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 153-154-155