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domingo, 14 de febrero de 2021

Si amas, no puedes vivir sin saber del Amado

En Sueño Profético decían:

Cuando actúa Dios en una persona, no puede taparse ni guardar silencio. A éste, aunque no lo quisieran los que no quieren, algo le irían viendo. Algo que transmite en cualquier momento. ¡Qué poco hay que saber para esto comprenderlo! Pero el hombre quiere que Dios esté a su mando, y cuando pasen los siglos, entonces se hable de Esto.

Yo creo que el hombre habla de Dios (“el bueno”) sin querer saber de Dios en el momento. Y los que a Dios no quieren, Lo nombran para Ofenderlo. Pero si piensas, creen los dos, lo que falta es Quererlo.

Desperté, oí:

Se oían Palabras en este arrobo que, si todas se dictaran, podrían salirse muy pocos que se viera que a Dios amaban.

Decían que había dos maneras que la mentira las dejara en descubierto.

Una, era decir “yo quiero a Dios” y no acudir donde está hablando. Esto era mentir.

Otra, era decir “no creo en Dios” y estar ofendiendo siempre su Nombre. Esto era creer y no poder dar Dios el Perdón.

Si no crees, no ofendes.

Y si amas, no puedes vivir sin saber del Amado.

Si Dios, al que dice que Lo quiere y miente, le quitara el habla, habría más hombres mudos que hombres con habla.

***

Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C6

viernes, 27 de marzo de 2020

Si quieres a Dios, no puedes pasar sin saber de Aquí

En Sueño Profético decían:

Querer sin querer saber, no es querer del Cielo. Querer a Dios y mandarle sufrimientos, no es querer para el Cielo. Si piensas en el sufrir y en dolores que a Dios pusieron en su Cuerpo, pides mil veces la muerte antes de mandar a Dios sufrimientos.

Dijo uno:

El desprecio es el mayor sufrimiento que a Dios Le hicieron y Le siguen haciendo los hombres que tienen nombres de “buenos”.

Si los “buenos” que vivieron cuando Lo crucificaron hubiesen sido buenos para el Cielo, no habrían llegado a Matarlo, porque hubieran convertido a todos en buenos.

Lo bueno de Dios tiene tal fuerza, que nadie puede cerrarle puertas.

Dios ya sabía su Crucifixión cuando se hizo hombre y bajó a la Tierra. Y sabe, como única Sabiduría de Cielo y Tierra, que hombres buenos que a Él quisieran, pocos había, pero los pocos tenían que dar ejemplo de Amor de Dios y enseñar con las Palabras que Él les daba y seguiría dando después de la Resurrección de su Cuerpo.

Él se trajo su Cuerpo, ya sin cruz y sin clavos, pero su Espíritu está en la Gloria y en la Tierra, entre el hombre que practique con Amor sus Palabras.

Desperté, oí:
Si quieres a Dios, no puedes pasar sin saber de Aquí y sin quitar sufrimientos al que Dios trae Aquí.

El hombre tiene estudios que dicen que Dios quiere que maltraten y que sufran para ganar la Gloria.

¿Cómo Dios va a querer el sufrimiento en el hombre y la condenación? Si Dios baja a la Tierra para enseñar a cómo amarse y perdonar, y que la carne muera por enfermedad, no por hambre.

Si no hay Amor a Dios, cambias el Evangelio, pones otras letras y ya no vives el Nuevo Testamento.

El Amor a Dios no consiente que el sufrimiento a Dios Le llegue.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C2

lunes, 7 de octubre de 2019

Si pierdes sin saber, no es sufrimiento, si pierdes sabiendo, no tienes consuelo

En Sueño Profético decían:

Hay quien pierde
y no sabe lo que pierde,
y éste menos pierde
hasta que no le digan
el valor de lo que pierde.

Pero el que sabe
el valor de lo que pierde,
y él hace por perderlo,
no tiene lástima el oír:
“perdí aquello de tal precio”.

Pues compara
tener una primera fila
para oír este Evangelio,
dejar el sitio vacío
y volver y verlo lleno.
Lleno de cuerpos y espíritus
Aquí en el Cielo.

Dios no manda sus Palabras
como el alimento del cuerpo,
que unos pueden comprar
y otros mueren hambrientos.

Dios manda sus Palabras
para todos los hombres,
sin diferencia
para el sano y para el enfermo.

El sano para que acuda
y la lleve al enfermo.
Que si es enfermo de espíritu,
más falta le están haciendo.

Desperté, oí:

Qué cierto,
que si pierdes sin saber
el valor que tiene lo que pierdes,
no es sufrimiento.

Pero si pierdes sabiendo
el valor que esto tiene,
no puedes tener consuelo.

Los que conocieron a Jesús
y sus Pasos no siguieron,
luego querían oír
lo que decían del Maestro.

Hubo quien dejó su sitio
sin ruegos y bien contento,
a otros que estaban los últimos,
y Dios Hombre
les da el sitio primero.

Los que sabían que era Dios,
sabían lo que perdían,
pero quisieron perderlo.

Estos derramaron lágrimas,
pero lástima no dieron.


***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C7