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viernes, 24 de octubre de 2025

El hombre es cobarde cuando oye hablar de Dios

En Sueño Profético decían:

No hay quien piense en la muerte, y sea malo de espíritu.

No hay quien piense en la muerte, y no pida perdón a Dios.

De la muerte no habla el hombre, por miedo.

Dijo uno:

El hombre es cobarde cuando oye hablar de Dios.

Al hombre se le acaba la valentía cuando ve la hora final.

Otro dijo:

No hace falta ver que muere.  

Aquí te voy a contar de un gran pecador que yo conocí. Este hecho ocurrió a cien metros de donde yo vivía: era un hombre de una gran salud y de unos grandes ingresos, pero más grandes que estas dos cosas eran sus pecados. Tenía a la barriada del pueblo asustada. Este lugar era más bien  una ampliación del pueblo inmediato, que por las faenas campesinas fueron haciendo allí viviendas y abriendo algunas tiendecillas para que aquellas familias vivieran un poco más acomodadas dentro de su rudo trabajo. Pues a este hombre, de una salud envidiada –y él que hacía porque más se destacara del que tenía tenguerengue–, una mañana le llegó el paro forzoso a sus piernas y brazos; tan sólo podía mover la lengua, y cuando quería nombrar a Dios, no podía pronunciar estas letras en la Palabra “Dios”. Dios no podía decir su lengua, y cuando alguno iba a verlo y nombraba a Dios, él decía: 

   –No puedo decir ese Nombre; quiero pronunciarlo y no puedo; pedid que pueda decirlo, que le pida perdón; pedidle perdón por mí; pedidle que tenga compasión de mí, que yo pude ser más malo y no lo fui, que yo pude trataros peor por se dueño”. 

Y dirigiéndose a una mujer le dijo: 

   –A tu hija le pagué el pecado, que sí, era mi culpa, pero ya se lo pagué.

Desperté, oí:

Este hombre duró años,
no moría y cobardía le entró.

Se acostó aquella noche
con un saco de pecados,
su salud y su dinero.

Y a la mañana siguiente,
no pudo mover sus pies;
sus brazos, sin movimiento,
dejaban lágrimas caer.

Dios no oye su perdón,
por pedirlo con pecado.

Dios no quiere que su Nombre,
por él fuera usado.

Cuando alguno quería 
pedir el Perdón para él,
el Dios que habita en el Cielo,
labios no dejaba mover.

No era arrepentido 
de saber que hizo daño.

No era arrepentido 
de pensar: la muerte llega.

Era el arrepentido
que si las piernas moviera,
otra vez haría pecados,
aunque Dios no lo quisiera.

Dios le dejó el sufrimiento:
que su nombre no dijera.

Y no lo podía decir 
aquel que por él pidiera.

Esto no es arrepentimiento,
estas palabras lo cuentan:

“Pídele que tenga compasión de mí,
que yo pude ser más malo
y no lo fui”.

Aquí, sigue aún más pecando.

Le pide compasión,
y le dice que no fue más malo
por compasión a Dios.

Si éste piensa en la muerte,
hoy no está fuera de Dios.

Porque en la muerte pensada,
el pecado nunca entró.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - C4 

martes, 11 de mayo de 2021

Id y hablar en mi Nombre

En Sueño Profético contaban un hecho ocurrido en Damasco:

Había allí una familia que tenía amistad con una profetisa, y todo cuanto les ocurría, iban a ella a contárselo. Ésta tenía muchos aciertos de lo venidero, pero nunca era un Lugar donde Dios hablara al hombre para su Enseñanza. Estando un día los Discípulos del Maestro hablando de su Maestro, dijo uno de estos visitantes de la profetisa:

   –A Ése del que vosotros estáis hablando, será necesario que Lo oiga quien no tenga amistad con una profetisa, pero nosotros no, porque nosotros sabemos del Padre, de su Gloria y del sitio donde no está Dios.

Pasó algún tiempo, y un día, cuando el Maestro estaba hablando a un gran gentío, vio el Maestro a uno que quería llegar a Él y las masas no lo dejaban, y levantando su Brazo derecho, pronunció estas Palabras:

   Dejadle camino para que llegue a Mí, y las palabras que trae en silencio, repita, para que todos las oigan.

   Tú fuiste el que comparaste mis Palabras con las de la profetisa, cuando mandé a mis Discípulos con mis Palabras de Enseñanza, y ahora quieres darme tu disculpa.

No tuvo palabras de disculpa cuando oyó al Maestro que le repetía las mismas palabras, y con las manos tapando su rostro, llegó al sitio del Maestro con grandes sollozos.

Otra vez se oyó la Voz del Maestro:

   Si he dicho las Palabras antes de que tú las pronuncies, ha sido para dejar dicho el Poder de mi Padre dado en Mí. Esta Enseñanza dejará  ver claro lo que es el Hijo del Hombre.

Desperté, oí:

Uno lloró, y todos inclinaron las rodillas.

Había varios grupos que sabían el hecho ocurrido.

Esta familia adoraba a la profetisa, y no quería oír hablar al que movimiento le daba a todas las lenguas.

Ésta sabía de Dios lo que Dios le dejaba.

Y el Maestro hablaba, siendo Dios el que actuaba.

Si Él no iba, iba su Poder en sus Palabras.

Él hablaba en ellos, y Él oía en ellos, una vez que Él decía: “Id y hablar en mi Nombre”.

Esto, sólo lo entendía el que amaba.

El que no amaba, veía a Él, y Lo desmentía.

El que amaba, adoraba las Palabras dichas por otro.

Porque el que ama, siente las Palabras que están dichas por Dios.

Las Palabras que están escritas, aunque aquellas las dijo Dios, ¡son Palabras tan distintas a estas Palabras con Voz...!

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C5 

lunes, 14 de marzo de 2016

“SABRÁ MÁS DE MÍ EL QUE ME SIGA QUE EL QUE OIGA HABLAR DE MÍ”

En Sueño Profético decían:

Un día dijo Dios Hombre a sus Discípulos: “Sabrá más de Mí el que Me siga que el que oiga hablar de Mí. El que Me sigue ve cómo voy viviendo siendo Dios; ve cómo trato al pudiente y busco al necesitado; ve cómo busco al pecador y cómo perdono al que quiere ser perdonado; ve que enseño lo que ya tenía mi Padre anunciado por los hombres de grande Fe que creen lo que aún no han visto, y ven cuándo me aparto de ellos por dudar quién soy”. Esto lo dijo en medio de un camino, y ya empezaron sus Pies a avanzar para llegar al sitio que iban. Y dijo: “Y también verán con la fuerza que los aparto cuando son demonios queriéndome engañar”.

Fue llegar a la casa que iban, que eran familia de bastante realce entre los nobles. Le abrieron la puerta con gran alegría al verlo, y ya le tenían un sitio preparado donde quedaban muy atrás los Discípulos que con Él iban. Se puso de pie y empezó nombrándolos uno por uno hasta ponerlos a su lado, y dijo: “Es mejor seguir de pie y quedar como por el camino íbamos, que sentarnos unos, y otros seguir cansados. Esto lo aprende y lo enseña más el que Me sigue que el que no Me oye. Hay cosas dichas que cogen fuerza cuando se ven. Si mi Padre Me ha mandado es para que la Enseñanza sea hecha por Mí viendo a Dios y Hombre”.

Desperté, oí:

¡Qué Mensaje hoy dictan, que pasó y nadie sabe!

En la casa de estos pudientes, al Maestro dan destaque.

Pero querían que los Discípulos quedaran cerca de la puerta de la calle.

Ya habían cogido el sitio los invitados, y esperaban que el Maestro fuera solo, sin los Discípulos, que siempre iba enseñándoles para cuando Él se fuera.

Esta Enseñanza quedó de boca en boca, cuando el Maestro prefiere el seguir a sus Discípulos, quedando todos de pie.

Había que seguir, ver y oír, para poder decir cómo enseñaba a los hombres.


***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C1

viernes, 15 de enero de 2016

Dios me manda para hablar de su Existencia

En Sueño Profético decían:

Hay quien cree que peca por creer lo que dice el que Dios Aquí lo trae, y no sabe que ya está pecando poniendo la duda donde duda no cabe.

Dios, cuando trae un espíritu para que diga “Dios me ha dicho”, tiene que haber tenido una vida de entrega al Prójimo y al sufrimiento, practicar el recato, perseguir al pecado, y que el bueno sea bueno haciendo que el malo sea menos malo.

Esto es lo que tiene que presentar el que diga: “Dios me manda para hablar de su Existencia”.

Si tú ves este documento, ya pecas al no aceptarlo. Que pudiera ser uno de los pecados mayores: Dios hablar y tú negarlo. Porque esto hace mucho más daño que muchos pecados grandes: Dios hablar y tú negarlo, teniendo la claridad del documento ya hablado, que Dios se lo deja al hombre y el hombre mal cuido ha dado.

Dijo uno:

¡Cuánta carga de sufrir
al hombre le han dado,
por no creer que esto sea
dicho en la Gloria,
luego dictado!

El hombre ve la verdad
de los puntos señalados,
pero se aleja o insulta.

¿Tiene razón esta postura,
al ser cristianos?

Desperté, oí:

Es más malo
el que el bien no quiere que sea cundido,
que el malo que él se hace el daño.

El creer al Elegido,
nunca puede ser pecado.

Cuando presenta actuación
de entrega al bien,
por ser lo que Dios tiene mandado.

Al que Dios no trae ni manda,
y dice “Dios me ha mandado”,
le ves escenas diabólicas
que de Dios van retirando.

Aunque de lana se vista,
lleva el lobo encerrado.

El que lleva el “Ve” de Dios,
no puede al lobo representarlo.

Porque el Pastor ya lo cuida
para que le aumente el rebaño.

El que esto no conozca,
vive de Dios retirado.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C4

viernes, 6 de marzo de 2015

Martirio sería dejar de hablar de Dios

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila. Decía:

El Amor de Dios no te deja si tú Lo amas. El que ama a Dios siente su contacto. El que quiera saber si Dios es bueno, que piense en el hombre cuando el hombre es malo.

A mí no me hicieron más daño,
porque Dios los sujetaba,
los sujetaba en silencio,
y a mí en Amor me avisaba.

Todo el que ame a este Dios,
siente fuego y siente calma,
siente Amor, que sientes fuerzas
y caminas sin paradas,
que si no fuera por Dios,
el caminar se acababa.

No sé que tiene este Amor,
que te salen las palabras
en un orden ya de Dios.
Ellas solas se colocan,
porque quieren que al leerlas,
les oigan entonación.

Este Amor hace que sientas
la fortaleza de Dios.
Y ya que pongan fronteras
para separar el Amor
de este Dios tan ofendido,
que ofensas le dan “más Dios”.

Esta última palabra no quiero dejarla sin aclarar:

A este Dios le da “más Dios”,
la forma de perdonar.

Este Dios, si usara el Dios,
el mundo volvería a empezar.
Pero sería más Dios,
por volver a perdonar.

Desperté, oí:

No me canso,
y martirio sería, cansarme
el dejar de hablar de Dios.

Estas frases yo decía
cuando más gente me oía
la locura de este Amor.

Antes que yo hubieron otros,
porque buscaron a Dios,
porque vivieron deseo
de este contacto con Dios,
porque tenían firmeza
de lo que escrito dejó.

Porque no podían vivir
vida sólo de materia,
porque creyeron Escritos
de otros, sin ser de Teresa,
porque creían en Dios,
un Dios que saben que espera.

Éstos son los preferidos
que Dios trae Aquí a su Gloria,
éstos son los que no viven
sin sentir Amor de Gloria.

Ya puede el hombre ofrecerles
el mundo, si dueño fuera,
pero el Amor de este Dios
no se compara, ni hay fronteras.

¡Ay lágrimas que derrama
aquel que a Dios tanto quiera!

¡Ay lágrimas que se esconden
para que el hombre no vea!

Si Dios las ve sin sufrir,
llanto quiero aunque no vean.

Que en vez de ofrecerle rosas,
yo Le ofrezco fortaleza.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C6

domingo, 1 de marzo de 2015

Dios no puede hablar donde no aman

En Sueño Profético yo decía:

Señor, habla tú al pueblo, y que el pueblo hable de mí; que no me entre coraje; que no haga nada en contra de Ti; que mis pasos y mis palabras tú las cortes cuando quieras.

Terminé de decir esto, y fue como despertarme sin despertarme –no sé si lo entenderán–, y había mucha gente que sus cabezas no estaban igualadas. Y dijo uno:

Éstos son espíritus sin materia, espíritus que flotan en lo Divino, espíritus que hacen servicio a Dios, espíritus que guardan y enseñan la Palabra de Dios. Estos espíritus forman guardia a los mandatos que de Aquí salen. Esto es Espíritu de Dios en espíritus que vivieron con Dios. Dios no puede hablar donde no aman. Dios habla donde cumplen su Palabra y quieren saber de su Gloria, donde el Lugar que Él visite sea adorado por el hombre, donde terminen de oír sus Palabras y sean puestas en práctica.

Desperté, oí:

Dios, cuando habla donde no Lo quieren, pide que no hable Dios.

Dios hablará y habla sin Palabras, y Lo entiende el que Lo ama y el que no Lo ama.

El que Lo ama, siente que ella no habla.

El que Lo busca, a través de ella, lo encuentra.

Y el que pecó, oyendo a ella, se siente perdonado.

Dios es Dios, y el hombre quiere mandarle a Dios.

Manda el hombre que no ama –ya se vio públicamente y se oyeron estas palabras:

“Si eres Dios, baja de la Cruz. Si eres Dios, defiéndete”.

El que esto dijo, no creía que era el Hijo de Dios, el mismo Dios hecho Carne.

Dios habló al pueblo con las tinieblas, y así habla al que no Lo ama: perturbándole la inteligencia.

Al que Lo ama, le habla a inteligencia y espíritu.

No hay quien ame y no oiga la Voz de Dios, ni sienta su Presencia.

Ama, y Dios te aclarará la inteligencia.

Porque Dios nunca negó al que quería su Presencia.

No pidas milagros a Dios, porque puedes ver tinieblas.


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Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - C3

martes, 25 de noviembre de 2014

Hablar de Aquí con Amor

En Sueño Profético decían:

Al hablar de este Mundo sin materia puedes hacer daño, y pudieras tú perder la Gloria.

Dios deja Libertad, pero tú tienes siempre que hablar de Aquí con Amor, si de Dios eres; y si no eres de Dios, tienes que hablar con respeto y con miedo. Para hablar de los espíritus con seguridad, tiene que ser por persona enseñada en esta Gloria, que ya Dios le da inteligencia para tratar con toda clase de espíritus, sabiendo dónde tiene que llevar Amor de Dios, o dónde tiene que retirar contacto. Estos Lugares que Dios siempre tiene a su servicio, el hombre más los desecha que los busca. Pero como la Enseñanza es para siglos, uniéndose a otros Escritos que Dios mandó escribir, el hombre tiene que leerlos, viendo que es la misma Palabra: Evangelio que Dios dijo. Ahora Aquí comunica y mañana sigue esta misma Palabra Evangélica.

Dijo uno:

Es falta de tener conocimientos de este Dios, el no saber lo que es Palabra directa de Dios, o Palabra dicha por Dios y leída por el hombre. Este desconocimiento no es por Dios, es por el hombre. Dios siempre tendrá el Agua Divina de este Manantial, directa para el hombre que beberla quiera.

Desperté, oí:

Deja a los espíritus con Dios, que Dios, como Dueño, los mandará al que Amor al Cielo tenga.

Coge Enseñanza de aquel que al Prójimo vaya y venga.

No renueves lo de Dios, que ya en contra te pones.

Lee sólo el Evangelio, y busca al que Aquí viene.

Que no viene porque viene, que adoró y Dios ya lo coge.

La investigación del hombre, más veces a Dios ofende.

Ofende porque se olvida de la Fe, que sin Fe, Dios no te quiere.

Vive como Dios manda, y luego habla de su Gloria.

Que la Enseñanza de Dios es Prójimo el primer nombre, y ya, al segundo, llámale Misericordia.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - C2

sábado, 22 de septiembre de 2012

Cómo hablar, seguir y defender las Palabras de Dios

En sueño Profético decían:

Hoy enseñan en la Gloria cómo tienes que hablar de Dios, cómo seguirlo y cómo defender sus Palabras.

Dijo uno:

Estas tres actuaciones son dichas sin palabras: Si haces lo que Él manda, ya vas hablando de Dios, y siempre estarás siguiéndolo para que Él te mande; y la defensa a sus palabras es la mejor defensa, es no tener intimidad con quien desprecia al Elegido que va cumpliendo un Mandato que en esta Gloria fue dicho. Para todo esto no hacen falta ni palabras ni sonido.

Dijo uno:

Yo, Discípulo de Jesús, presencié un día al Maestro dar una Enseñanza que hoy Aquí digo:

Estábamos a la orilla del mar y llegaron unos a hablarle al Maestro mal de uno de sus Discípulos, el cual no estaba delante. Viendo el Maestro el Amor de uno y la persecución del otro, dijo el Maestro:

   –Felipe cumplió mis Palabras sin palabras, y tú querías que hablara a quien no Me quiere a Mí y espera mi Crucifixión. Tú querías las Palabras mías dichas por Felipe, para que los que allí estaban revocaran las Palabras de Felipe mías y envueltas con el Amor que Felipe les da. Tú le preguntaste, y él se fue cuando te vio con quien no Me ama. Él sí te habló, pero tu falta de Amor no lo entendió. Él no Me ha dicho nada, y tú vienes a ponerlo en mal lugar, porque no crees soy Dios hecho Hombre.

Y terminó con estas Palabras:

   –Al que Yo le doy Vida Eterna, no puede oír palabras que vayan en contra de Mí, porque mi Padre es donde da más despreció.

Desperté, oí:

Felipe llegó con Palabras del Maestro, pero vio que lo esperaban otros que iban en contra de su Maestro.

Hace un saludo corto, y pasos largos se oyen.

Todos de pie se pusieron con intención de llamarlo.

Pero el grande fariseo los detiene razonando: “mañana yo busco al Maestro” –esto fue dicho enrabiado.

Y el Maestro lo supo todo por Felipe contado.

Esta Enseñanza te sirve si cumples este Mandato.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 80-81-82

martes, 14 de agosto de 2012

Dios no dejará de hablar, tú sí

En Sueño Profético decían:

La resistencia del hombre es en no querer aceptar que Dios habla todos los días. Si Dios hablara una vez al día, no era Dios. Dios está constantemente hablando al hombre, pero el hombre no ama y no entiende el Lenguaje de Dios. El Profeta es para enseñarte su Lenguaje, pero este Lenguaje, antes de entenderlo, tienes que amar. Dios coge un Lugar para que el hombre Lo vea. Si aquí ya no quiere verlo ni oírlo, él solo ha elegido su sitio.

El que ama a Dios, no se extraña de nada que le digan que viene de Dios. Dios no puede tener comparación con nada de lo que haga. ¡Qué absurdo fue el que pensó, en su Venida, que no podía ser Dios Hombre porque nunca había venido! Sólo pensar esto, ya es no creer en el Poder de Dios. Si tú crees con firmeza en Dios, tú ves donde habla Dios. En este Lugar que Él coge, siempre encontrarás la Paz, Paz que te inquieta a que hables de Él, por ser Él el que te inquieta.

Desperté, oí:

El que ama a Dios, se inquieta, para hacer que muchos se inquieten.

Y el que no Lo ama, divulga: “Es imposible su Comunicación al hombre”.

A éste que no ama, le da horror pensar que Dios exista.

Y su ignorancia le hace creer que derrota al Portavoz.

Si te dicen que Dios habla, justificas que ayer habló.

Dios no dejará de hablar, tú sí.


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 147-148

viernes, 22 de junio de 2012

Esta familia no quería oir hablar a Dios

En Sueño Profético contaban un hecho ocurrido en Damasco:

Había allí una familia que tenía amistad con una profetisa, y todo cuanto les ocurría, iban a ella a consultárselo. Ésta tenía muchos aciertos de lo venidero, pero nunca era un Lugar donde Dios hablara al hombre para su Enseñanza. Estando un día los Discípulos del Maestro hablando de su Maestro, dijo uno de estos visitantes de la profetisa:

   –A Ése del que vosotros estáis hablando, será necesario que Lo oiga quien no tenga amistad con una profetisa, pero nosotros sabemos del Padre, de su Gloria y del sitio donde no está Dios.

Pasó algún tiempo, y un día, cuando el Maestro estaba hablando a un gran gentío, vio el Maestro a uno queriendo llegar a Él, y las masas no dejándolo, levantó su Brazo derecho y pronunció estas Palabras:

   –Dejadle camino para que llegue a Mí, y las palabras que trae en silencio, repita, para que todos las oigan.

   –Tú fuiste el que comparaste mis Palabras con las de la profetisa, cuando mandé a mis Discípulos con mis Palabras de Enseñanza, y ahora quieres darme tu disculpa.


No tuvo palabras de disculpa cuando oyó al Maestro que le repetía las mismas palabras, y con las manos tapando su rostro, llegó al sitio del Maestro con grandes sollozos.

Otra vez se oyó la Voz del Maestro:

  –Si he dicho las Palabras antes que tú las pronuncies, ha sido para dejar dicho el Poder de mi Padre dado en Mí. Esta Enseñanza hará ver claro lo que es el Hijo del Hombre.

Desperté, oí:

Uno lloró, y todos inclinaron las rodillas.

Había varios grupos que sabían el hecho ocurrido.

Esta familia adoraba a la profetisa, y no quería oír hablar al que movimiento le daba a todas las lenguas.

Ésta sabía de Dios lo que Dios le dejaba.

Y el Maestro hablaba, siendo Dios el que actuaba.

Si Él no iba, iba su Poder en sus Palabras.

Él hablaba en ellos, y Él oía en ellos, una vez que Él decía: “Id y hablad en mi Nombre”.

Esto, sólo lo entendía el que amaba.

El que no amaba, veía a Él, y Lo desmentía.

El que amaba, adoraba las Palabras dichas por otro.

Porque el que ama, siente las Palabras que están dichas por Dios.

Las Palabras que están escritas, aunque aquellas las dijo Dios, ¡son Palabras tan distintas a estas Palabras con Voz...!


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 142-143-144

sábado, 18 de febrero de 2012

Para hablar de Dios tienes que amar a Dios


En Sueño Profético hablaban del hablar de Dios. Decían:

Para hablar de Dios tienes que amar a Dios. Si no amas, hablas de Dios fríamente, sin seguridad de lo que dices, por seguro que fuera lo que de Dios hablaras, cambiando tu opinión por lo que dice otro. Aquí va mi caso encajado a lo que voy a contar:

Estando yo en un mesón arreglando unas cántaras, llegó Pedro, el Discípulo de Dios Hombre, y al dueño del mesón, al que conocía, le refiere un hecho ocurrido delante de él con su Maestro:

“Íbamos 3 y el Maestro, cuando al pasar cerca de unos segadores, se oyeron unas fuertes carcajadas. Hizo el Maestro que nos paráramos para Él parar la risa, ya que sabía la causa que la produjo”. Dijo el Maestro:

–Sí, Yo soy ese que tanta risa te ha dado el que te digan que soy Dios.

Y dirigiéndose a uno le dijo:

–Cuando hables de Dios Hombre, habla con la seguridad de que a tu cuerpo lo mueve tu espíritu. Si nombras a mi Padre y al Hijo, por nombrarlos, vendrán espíritus a mi contra, y tú te irás con ellos, sirviéndole de refuerzo a Satanás. Tú estabas diciendo que habías conocido a Dios Hijo, enviado por Dios Padre, y como no amas, te faltó fuerza para parar la risa. Puedes darlo todo por segado, porque mañana os encontrareis siembra.

Desperté, oí:

El Amor a Dios te da fuerza para parar la risa.

Cuando esta risa sea para ofender a Dios.

Él quiso hablar de Dios como se habla de la estación del año.

Como se habla de la estación del año, que admites la opinión de que el verano fue más corto, que el frío pronto pasó.

Como se habla de todo, que cualquiera da opinión, que a veces lo que tú has dicho sirve de risa “pa” “tos”.

La risa se les quitó cuando el Maestro dijo: La siega se cambiará, cuando mañana la tierra la veas toda “sembrá”.


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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados En Gloria - Tomo I - Pag. 101-102-103

sábado, 24 de julio de 2010

Tu tiempo ya está cumplido para hablar con temor - Libro 92 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo VII - Pag. 33-34


En Sueño Profético decían:

Se está aproximando el día en que no enseñes al que enseñaste y aprendió. Esto tiene gran peligro por el Permitir de Dios. Los espíritus del mal siempre te harán ver que lo que tú estás haciendo es lo mejor, pero que tú no estés cerca del Mando que aquí da Dios.

Dijo uno:

Tienes que tener rebose Divino para estar en la Tierra y seguir este camino. Pues si no hay rebose, todo es sacrificio. Es no tener tiempo, es querer que otro ya coja tu puesto. Que este pensar siempre lo está poniendo el espíritu del mal. Por eso empieza el Mensaje duro para el hombre y con pena para la Gloria de Dios.

Tu tiempo ya está cumplido para hablar con temor, por la opinión que el que oiga ponga. A ti te oyen y no eres tú, y sí es tuyo el sufrimiento, por vivir Vida donde no hay cuerpo. Y que a esta Vida le dé el hombre desprecio, le ponga el nombre de sacrificio y el apellido "yo no puedo", esto, para el que ya aprendió, puede ser peligroso este juego.

Desperté, oí:

Igual que han dicho en el Arrobo, mandan que llegue a la materia para que sea cumplido el Mando que den en Gloria.

"Se está aproximando el día en que no enseñes al que enseñaste y aprendió".

Pues aprender sin seguir, no hace falta explicación de que el Amor de Dios se achicó en ti.

Y ya, sin grande rebose, es gran trabajo el seguir.

Haz esta oración corta y siempre mirando al Cielo:

"Señor, que la Tierra no me aparte de este Evangelio Diciendo"


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