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viernes, 24 de octubre de 2025

El hombre es cobarde cuando oye hablar de Dios

En Sueño Profético decían:

No hay quien piense en la muerte, y sea malo de espíritu.

No hay quien piense en la muerte, y no pida perdón a Dios.

De la muerte no habla el hombre, por miedo.

Dijo uno:

El hombre es cobarde cuando oye hablar de Dios.

Al hombre se le acaba la valentía cuando ve la hora final.

Otro dijo:

No hace falta ver que muere.  

Aquí te voy a contar de un gran pecador que yo conocí. Este hecho ocurrió a cien metros de donde yo vivía: era un hombre de una gran salud y de unos grandes ingresos, pero más grandes que estas dos cosas eran sus pecados. Tenía a la barriada del pueblo asustada. Este lugar era más bien  una ampliación del pueblo inmediato, que por las faenas campesinas fueron haciendo allí viviendas y abriendo algunas tiendecillas para que aquellas familias vivieran un poco más acomodadas dentro de su rudo trabajo. Pues a este hombre, de una salud envidiada –y él que hacía porque más se destacara del que tenía tenguerengue–, una mañana le llegó el paro forzoso a sus piernas y brazos; tan sólo podía mover la lengua, y cuando quería nombrar a Dios, no podía pronunciar estas letras en la Palabra “Dios”. Dios no podía decir su lengua, y cuando alguno iba a verlo y nombraba a Dios, él decía: 

   –No puedo decir ese Nombre; quiero pronunciarlo y no puedo; pedid que pueda decirlo, que le pida perdón; pedidle perdón por mí; pedidle que tenga compasión de mí, que yo pude ser más malo y no lo fui, que yo pude trataros peor por se dueño”. 

Y dirigiéndose a una mujer le dijo: 

   –A tu hija le pagué el pecado, que sí, era mi culpa, pero ya se lo pagué.

Desperté, oí:

Este hombre duró años,
no moría y cobardía le entró.

Se acostó aquella noche
con un saco de pecados,
su salud y su dinero.

Y a la mañana siguiente,
no pudo mover sus pies;
sus brazos, sin movimiento,
dejaban lágrimas caer.

Dios no oye su perdón,
por pedirlo con pecado.

Dios no quiere que su Nombre,
por él fuera usado.

Cuando alguno quería 
pedir el Perdón para él,
el Dios que habita en el Cielo,
labios no dejaba mover.

No era arrepentido 
de saber que hizo daño.

No era arrepentido 
de pensar: la muerte llega.

Era el arrepentido
que si las piernas moviera,
otra vez haría pecados,
aunque Dios no lo quisiera.

Dios le dejó el sufrimiento:
que su nombre no dijera.

Y no lo podía decir 
aquel que por él pidiera.

Esto no es arrepentimiento,
estas palabras lo cuentan:

“Pídele que tenga compasión de mí,
que yo pude ser más malo
y no lo fui”.

Aquí, sigue aún más pecando.

Le pide compasión,
y le dice que no fue más malo
por compasión a Dios.

Si éste piensa en la muerte,
hoy no está fuera de Dios.

Porque en la muerte pensada,
el pecado nunca entró.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - C4 

domingo, 8 de agosto de 2021

La duda te hace cobarde

En Sueño Profético decían:

La duda te hace cobarde y la certeza te da valentía.

La duda te retira del camino que vas a coger y la certeza te empuja al espíritu y te hace fuerte.

La falta de seguridad puede que perjudique a lo que es seguro, porque de seguro viene.

Dijo uno:

Aquí cuento un hecho que delante de mí pasó, estando Dios de Hombre en la Tierra. Estaba el Maestro una mañana repartiendo sus Palabras a sus Discípulos, en el punto que se habían citado, y llegaron unos a preguntarle que si daban tal respuesta a unos que siempre estaban buscando algún fallo al que no había nada más que Tratarlo, y a veces, nada más que Verlo y ya Le veías el Dios.

Ya se oyó aquella Voz que firmaba:

“Vengo del Padre. Vosotros no estáis preparados para que deis Palabras en mi defensa, porque tenéis dudas de que soy Dios y he bajado a la Tierra para enseñar a vivir sin hacer pecados y a perdonar al que pecó sin Conocerme y quiere mi Perdón”.

Y siguió diciendo:

“Si tú dices esas palabras, las que él te conteste te harán cobarde por la duda que en Mí tienes, y al hacerte cobarde perjudicas mi Enseñanza. Las personas que Yo mando con mis Palabras lloran cuando la duda quiere entrarse en ellos. Pero vosotros conversáis con la duda, y ya la duda habla”.

Y mirando y señalando al corro que estábamos oyéndolo, dijo:

“Si queréis desprenderos de la duda seguidme, como éstos Me siguen. Y ya, la certeza de la Verdad os hará fuertes de espíritu y mi Padre os mandará Palabras que verán que no son vuestras, como les dicen a mis Discípulos”.

Desperté, oí:

Con este final de Arrobo te da apetito de seguir esta Enseñanza.

¡Qué cierto que la duda te hace cobarde en preguntas y respuestas!

Los que al Maestro preguntan sabían poco del Maestro, del por qué de su vivir buscando al malo y al bueno.

No habían oído su Voz ni de cerca ni de lejos.

Tenían aquellos amigos que mal hablaban del Maestro.

Y ellos quieren llevarles palabras en contra de lo que dijeron.

Aquellos hablaban mal, y éstos viven sin Ofenderlo.

Pero tenían sus dudas si sería Dios del Cielo.

El Maestro no les da ni una palabra siquiera, porque se harían cobardes cuando a los otros los vieran.

En cambio, si no hay duda, eres hombre y eres fiera.

Y te salen las palabras como si Dios las dijera.

Tienes que seguir a Dios para que Él mande y tú aprendas.

Porque Él da sus Palabras al que sabe defenderlas.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C2

martes, 17 de octubre de 2017

Es cobarde pedir cuentas

En Sueño Profético decían:

Le exige más a Dios
el que menos ama.

El que ama más,
nunca pide cuentas,
y nunca compara su vida
con la que otro tenga.

Él sigue el camino y sigue la cuesta.
Lo que sí lleva siempre en su pensar,
es de Dios la Presencia,
y oye palabras que vida le dejan.

Dijo uno:

Es que no es vivir,
vivir sólo pensando en la Tierra,
deseando cosas para distraerte
de esta Vida Eterna.

Así no se puede vivir,
porque ya la Tierra no te soltará,
y siempre estarás
pidiéndole a Dios cuentas.

Desperté, oí:

Cierto que el que ama a Dios,
nunca pide para que a Dios ofendan.

Olvida el pasado,
y vive el presente
siempre en Dios pensando.

Tiene confianza
y pide sin miedo.

Porque nunca dijo:

Esto que me pasa,
¿por qué lo consiente
el Dueño de todo?

Y otros que son malos,
que ofenden a Dios,
viven la grandeza.

Con este pensar,
ya está ofendiendo
su Voluntad o su Permitir,
y no puedes
sentir su Presencia.   

Presencia que te hace vivir
los sufrimientos que ahí te llegan.

¡Es cobarde pedir cuentas
al que te deja la vida
para que Lo quieras
o no Lo quieras!

Esta palabra “cobarde”,
el hombre, tal vez no entienda.

Pero si piensas lo que es Dios,
es cobarde pedir cuentas.


***

Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4