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martes, 4 de noviembre de 2025

Enséñale a tu carne que siga a tu espíritu

En Sueño Profético decían:

El espíritu mueve con facilidad a la carne para que actúe como él quiera, esto en lo que no es de la Gloria. En lo que es de la Gloria cuesta trabajo por la Libertad que Dios al espíritu le deja.

Dijo uno:

Al espíritu que está al servicio de Dios lo sigue la carne con un trabajo de ayuda, que el que lo ve no le llama trabajo. No le llama trabajo porque ve  su actuación sencilla. Es el espíritu el que guía al trabajo y le hace a la materia que viva felicidad, despreciando todo lo que hay en la Tierra que te obliga a que trabajes, a que el tiempo lo quemes sin que te sirva para lo Eterno.

El espíritu de Dios ni sufre ni tiene envidia por oposición mejor, pero sí sufre por querer servir a Dios cada día mejor, y le manda a la materia que primero es lo de Dios.

Estos son a los que ves con dominio de materia que, con todo el peso que tienen, con facilidad tiran de ella. Si piensas esto ves que el espíritu es el que tiene la fuerza. Cuando un cuerpo queda muerto se necesita una gran fuerza para moverlo, pero cuando lo mueve el espíritu es como recorte de seda.

Desperté, oí:

Enséñale a tu carne que siga a tu espíritu, siempre en lo que Dios mande.

Y si vives esta Enseñanza, verás lo de la Tierra con muy poca importancia, lo mismo en los valores que en los trabajos que te roban el trabajo que va a la Gloria.

La Enseñanza del espíritu debería ser la primera.

Y ya siempre iría el cuerpo donde el espíritu de Dios le dijera.

Por falta de esta Enseñanza peca el hombre en la Tierra.

Y siempre lleva su espíritu al mando de su materia.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

miércoles, 1 de mayo de 2024

El que os siga, ya que Me diga Maestro

En Sueño Profético decían:

Tu presencia que no falte donde tu presencia pidan. Que si este pedir es creyendo lo que dicen los Libros que están publicados, tienen que ver muchas veces milagros.

Sigue el Mensaje un Discípulo de Dios, un Discípulo que cuando Dios bajó a la Tierra con Cuerpo seguía a su Maestro:

“Cuando a nosotros, los Discípulos, nos paraban para hacernos preguntas, ya estábamos enseñados y sabíamos si la pregunta era porque seguíamos al Maestro por creer que era Dios o para intentar retirarnos del que no podíamos ya vivir sin Él, por ser Dios, aunque Él se quitaba la Palabra Dios y la ponía en Dios Padre”.

Cuando predicaba en la montaña, decía: “Yo soy Dios Hijo, por mi Padre mandado para que hable de su Gloria, que es la misma mía, porque aunque seamos Tres Dioses: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, somos un Único Dios”.

Seguiré contando como eran las preguntas de creer y amar y las de no creer:

“El que creía, se acercaba a nosotros con alegría y con temor. Con temor, por creer no merecerse el poder hablar con la misma Fuerza que nosotros, los Discípulos, del Maestro”.

“Al que no creía en el Maestro, o creía y no Lo respetaba, se le notaba en sus preguntas. Un día se acercaron dos con buena presencia de ropa y esto preguntaron:

—¿Para querer al Maestro –que vosotros tenéis por Dios–, hace falta dejarlo todo y estar a su Mando sin estar en ningún trabajo?”.

Ya llegó el Maestro y contestó:

—El trabajo que Yo les doy a mis Discípulos es para salvar a los que creen que Yo soy Dios Hijo, por mi Padre enviado. Y tu descanso es para que no se hable de mi Existencia y vivan como tú: condenados.

Hubiera sido mejor que éstos no se hubieran acercado.

Desperté, oí:

En este arrobo Dios ha querido que se dijeran Hechos que ocurrieron cuando vivió con Cuerpo en la Tierra con el hombre.

El que creía y amaba, nos decía: ¿Qué haría yo para que el Maestro me llamará Discípulo como a vosotros os llama?

Esto se lo contábamos al Maestro y ya nos daba el responder que Aquí me mandan dictar:

“Del que quiera ser mi Discípulo, Yo más quiero ser su Maestro”

“Pero tiene que poner la Tierra para alimento del cuerpo”.

“Y su pensar, en el Cielo, porque allí es donde está la Vida Eterna, sin cuerpo ni suelo”.

“El que os siga, ya que Me diga Maestro”.

Un Discípulo de Dios

***

Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - C5

martes, 9 de agosto de 2022

El espíritu manda que lo siga la materia

En Sueño Profético yo decía:

 “Señor, si no fuera porque Tú me traes Aquí, no querría el sueño. Creo que me roba tiempo para lo que tengo que hacer”.

Ya no recuerdo ni me dictan más palabras que fueran de mi voz.

Dijo uno:

Que camino con más baches le pone el hombre al que Aquí trae Dios. A todo le dan reforma, menos a este Camino de Dios. Aquí, el invento es querer anular al Instrumento con sus grandes cargas de sufrir, pero Dios le va pudiendo a ese grande resistir que el cuerpo le pone al espíritu para que no hablen de Aquí.

Desperté, oí:

Sufre el Elegido cuando está preso en la carne, porque la carne quiere ocultar lo de Dios.

Por eso el Elegido tiene sufrimiento al ver el poco interés que el hombre le tiene al espíritu.

Al ver que todo el valor se lo pone a la materia.

Este espíritu quisiera andar, andar sin descanso, porque cree que el descanso en él es una pérdida.

Dios va llevando este espíritu, la mayoría de las veces, sin que le estorbe la materia, por eso el Elegido el descanso lo desprecia.

Porque el espíritu manda que lo siga la materia, y no deja que le pueda lo que ahí, en la Tierra, queda.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C1

domingo, 9 de agosto de 2020

¡Ay Amor, que tanto esperas que el hombre siga tus Pasos!

En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios. Ponían comparaciones de este Amor cómo era, pero faltaban palabras que ya las sigue Teresa:

Este Amor,
para entenderlo,
tienes que estar siempre hablando
de Dios Vivo
y olvidar que estuvo muerto.

Muerto para la Tierra.
Para el Cielo,
siempre Lo vieron Vivo.

Yo, cuando veía
que de Dios no estaban llenos,
me hacía esta pregunta
cuando estaba, en mi oración,
esperando el éxtasis:
¿Cómo se verán vivos,
sin sentir este Amor
que te lleva a la Locura,
Locura de un grande Amor,
que te salen las palabras
sin darte tiempo a juntarlas,
por ser Dios el que las habla?

¡Yo, me sentía una Fuerza…,
cuando me traía a mi vista
como Él se presentaba!

Una noche de esas frías,
no por frialdad de cuerpo,
era la frialdad de mi espíritu
por no tenerlo contento,
fue ponerme de rodillas
y verme que iba subiendo
y una voz me decía:

Teresa, todavía te falta tiempo
para que hagas llamada,
y crean que tuya no es la llamada,
que mi Mando vas cumpliendo
”.

Desperté, oí:

En este éxtasis sentí
las rodillas en el suelo,
pero yo no estaba allí.

Cuando todo ya pasó,
sentía por dentro fuerza
y unas ganas de gritar
para que todos me oyeran.

Cuando la calle pisé,
mi rostro algo llevaba
que me veían pasar
y clavaban sus miradas.
Yo quería transmitir
este Amor cómo se siente.

Yo quería oír decir:
“Teresa, ¿cómo no te cansas
de querer que todos oigan tus palabras?”.

Esto me hacía pensar
que mi Amor no lo callaba,
que por no guardar silencio,
por la noche Dios me buscaba,
que era lo que yo de día publicaba.

¡Ay Amor, que tanto esperas
que el hombre siga tus Pasos!

¡Ay Amor, que el hombre niega
que tu Vida está en la Tierra
cuando dos, de Ti, están hablando!

Este Amor, cuando te llega,
no sabes como abrazarlo,
si en silencio o en escándalo.

Yo lo abracé en escándalo,
y todavía el silencio no ha llegado.

Esto te hace pensar
que Dios quiere el escándalo.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C7

miércoles, 17 de junio de 2020

Enseña al espíritu para que siga esta Enseñanza

En Sueño Profético decían palabras que Dios Hombre dijo al que Lo buscaba para aprender y luego decir: “Esto me ha dicho el Maestro. No me lo ha dicho el que Él se lo ha dicho, ha sido dicho para mí, para que yo de Él vaya esto cundiendo”.

Dijo uno que mucho Lo siguió:

Yo Le oí Palabras que retiraban duda al que la duda le atormentara, que le atormentaba al que poco Lo seguía. Yo contaba, en un día, tres días, el día que no Lo oía. Los días se me alargaban y las noches cortas se hacían pensando en el mañana. Él me conocía mejor que yo mismo me conocía. Un día Le dije:

   –Maestro, ¿qué me pasa el día que no Te oigo, y a la vez Te estoy viendo...?

No me dejó terminar.

   –Que no siente vida ni tu espíritu ni tu cuerpo. Que rechaza la alegría tu deseo. Que al poderme oír, y no oírme, no tiene disculpa el cuerpo.

   –Esa actuación es para cuando ya no Me veáis con Cuerpo. Aunque Yo no faltaré en Espíritu en medio de vuestros cuerpos. En el cuerpo que Yo mande y oiga mis Palabras, decid, “aquí está el Maestro”, aunque no Me veáis Cuerpo
.

Desperté, oí:

¡Qué falto de Amor de Dios queda todo lo que de Dios no es y es dicho por el hombre!

Este espíritu, que repite Palabras y escenas que vivió con Jesús el Salvador de los Hombres, enseña al espíritu para que siga esta Enseñanza.

¡Qué silencio dejaban las Palabras de Dios Hombre cuando alguno le decía: “Maestro, yo sé de Ti por el que Tú le hablas para que vaya enseñando”.

Él contestaba: “Al poderme oír y no oírme, no tiene disculpa el cuerpo”.

“Esa actuación es para cuando ya no Me veáis con Cuerpo”.

“Aunque no faltaré, pero ya sin Imagen y sin nombre de Maestro
”.


***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C4

martes, 11 de junio de 2019

El que más Me siga, más Me ama

En Sueño Profético hablaban hombres que siguieron a Jesús sin entrar en el número de los Doce, pero oyeron mucho de Él y aprendieron.

Dijo uno:

Estas palabras, cuando las decía, tenían preguntas y Él daba respuesta:

El que más obedezca, más cree quien soy; y el que más Me siga, más Me ama. Puedes obedecer sin amar, pero no puedes seguir mis Pasos si no amas, porque mi Camino es de sufrimiento. Que este sufrimiento lo pone el que no ama, para que nadie Me siga.
El obedecer puede ser buscando ganancias. El seguirme es para quitarme sufrimientos y aprender de lo que mi Padre quiere que el hombre haga
”.

Desperté, oí:

Teniendo el día las mismas horas, el día que no veíamos al Maestro, no veíamos acabar el día con la prisa que lo veíamos cuando con Él estábamos.

Sus Palabras, no podía el hombre mejorarlas.

Explicaba, que obediencia sin Amarlo, podía ser.

Pero al Seguirlo sin Quererlo, se volvían antes de pasar caminos de sufrimientos.

El Maestro podía y a veces hacían su Mando, aunque no quisieran, los que Él necesitaba que lo hicieran.

Pero que Lo amaran y Lo siguieran con Mando Poderoso, esto, no lo hacía Dios.

Él sí iba a buscarlos. Pero no los obligaba a que Lo quisieran.

Estudia: Obedecer su Mando, o Amarlo y Seguirlo.

Aquí siempre vas detrás y no dejas su Camino.

Entonces Él ya te manda porque tú se Lo has pedido.


***

Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - C4

viernes, 3 de febrero de 2017

El que siga a Dios y Dios elija, coge el camino de la Madre Virgen

En Sueño Profético hablaban de mi vida, de los caminos pasados y de los que iba pasando.

Decían, que el copiar esta vida, el empiezo lo harían, pero que poco tiempo duraría el responder. Esto sin coraje y si ira y a Dios queriéndolo más cada día y siempre llevando Paz y quitándole importancia a lo que queda en la Tierra.

En cambio, lo que Aquí viene es lo que le da sufrir, de ver que el hombre no lo prefiere.

Dijo uno:

Es difícil estar sufriendo
y no negarte a ir
a que oigas sufrimientos,
cuando el tuyo tu lo abraces
sin poder decir
la clase de sufrimiento,
por temor a que ofendan a Dios,
de palabras o de pensamiento.

El que sepa este sufrir
y pare su pensamiento,
ve que Dios actúa en el espíritu
y el espíritu le manda al cuerpo,
pero el sufrir queda libre
como en otro cuerpo.

Este sufrimiento
no habría nada para medirlo
ni peso para pesarlo.
Tampoco habría palabras,
que el silencio lo va hablando.

Es recipiente que el sufrir lo va llenando,
pero no llega rebose
porque a Dios lleva a su lado
con esta Luz y resplandores
que ahora están alumbrando.

(y se vio como el Sol cuando está con su poder y fuerza),

Tan sólo con ver este sufrimiento,
no pueden esto negarlo.

Desperté, oí:

Es el punto que más llega de sufrir.

Incluso a los animales
cuando les llega este sufrir,
por mansos que sean,
si le llegas a lo que de su cuerpo sale,
la respuesta es el avance.

Y si es de sangre brava,
descuartiza
al que a quitárselo vaya.

Esta respuesta es de animal,
manso o fiera,
que si le tocan al hijo,
no respetan.

El que siga a Dios y Dios elija,
coge el camino de la Madre Virgen.

Haz oración a Dios Padre,
y Él manda a la Virgen Madre,
y acorta este sufrimiento
que no entiende el que a Dios no ame.


***

Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C5

lunes, 14 de marzo de 2016

“SABRÁ MÁS DE MÍ EL QUE ME SIGA QUE EL QUE OIGA HABLAR DE MÍ”

En Sueño Profético decían:

Un día dijo Dios Hombre a sus Discípulos: “Sabrá más de Mí el que Me siga que el que oiga hablar de Mí. El que Me sigue ve cómo voy viviendo siendo Dios; ve cómo trato al pudiente y busco al necesitado; ve cómo busco al pecador y cómo perdono al que quiere ser perdonado; ve que enseño lo que ya tenía mi Padre anunciado por los hombres de grande Fe que creen lo que aún no han visto, y ven cuándo me aparto de ellos por dudar quién soy”. Esto lo dijo en medio de un camino, y ya empezaron sus Pies a avanzar para llegar al sitio que iban. Y dijo: “Y también verán con la fuerza que los aparto cuando son demonios queriéndome engañar”.

Fue llegar a la casa que iban, que eran familia de bastante realce entre los nobles. Le abrieron la puerta con gran alegría al verlo, y ya le tenían un sitio preparado donde quedaban muy atrás los Discípulos que con Él iban. Se puso de pie y empezó nombrándolos uno por uno hasta ponerlos a su lado, y dijo: “Es mejor seguir de pie y quedar como por el camino íbamos, que sentarnos unos, y otros seguir cansados. Esto lo aprende y lo enseña más el que Me sigue que el que no Me oye. Hay cosas dichas que cogen fuerza cuando se ven. Si mi Padre Me ha mandado es para que la Enseñanza sea hecha por Mí viendo a Dios y Hombre”.

Desperté, oí:

¡Qué Mensaje hoy dictan, que pasó y nadie sabe!

En la casa de estos pudientes, al Maestro dan destaque.

Pero querían que los Discípulos quedaran cerca de la puerta de la calle.

Ya habían cogido el sitio los invitados, y esperaban que el Maestro fuera solo, sin los Discípulos, que siempre iba enseñándoles para cuando Él se fuera.

Esta Enseñanza quedó de boca en boca, cuando el Maestro prefiere el seguir a sus Discípulos, quedando todos de pie.

Había que seguir, ver y oír, para poder decir cómo enseñaba a los hombres.


***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C1

viernes, 3 de diciembre de 2010

Querer que siempre se destaque el que lo siga - Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - Pag. 74-75-76

Quedé dormida con estas Palabras que aquí dictan y en Sueño Profético repetían:

“Señor, ¿hago mal con preferir en mi pensamiento al que más me ayuda y obedece mis palabras, que no son mías?”

Ya se oyó al que Dios le daba Mando:

“El preferir del Elegido es querer que siempre se destaque el que lo siga. Y ya, la preferencia, Dios a éste se la envía y le da el ciento por uno, como hacía cuando estaba en la Tierra viviendo de Hombre y con el hombre para enseñarle cómo no perder su Reino”.

Dijo uno de los 11 Discípulos:

“A nosotros nos nombraba el Maestro más que a muchos de Israel que podían hacer más que nosotros, no de obediencia, pero sí por los grandes capitales que tenían. Pero a nosotros nos conocían por no dejar a nuestro Maestro, Dios Hijo, ni de noche ni de día. A todo el que podíamos, al Maestro lo llevábamos, y fuimos conocidos más por el que amaba y creía que así es como hacíamos el Mando-, que por el que tenía grandes bienes guardados”.

Desperté, oí:

Tú sigue con tu misma Enseñanza y pide a Dios que sean cundidas estas Palabras.

Que en el sitio donde llegan hacen llamada y dejan al descubierto al que dice que a Dios ama.

No puedes amar habiendo hambrientos y teniendo guardado grande capital.

Es alegría grande, con rebose de Paz, el que Dios te ponga en las manos lo que tú no pensabas jamás.

El afán del Elegido es cundir que Esto es de Dios, que no es suyo.

Las pocas horas que el Elegido duerme son una afirmación de Dios que da su cuerpo.

Y también un desafío para el que no quiera Esto creerlo.

Si probaran a copiar los pasos del Elegido y el descanso de su cuerpo, uniendo a esto sus pensamientos, quedaría la duda pisada en el suelo.

Porque el cuerpo no vive sin comida y sin sueño.

Son las dos fuerzas que mantienen al cuerpo.


***

jueves, 25 de marzo de 2010

“El que quiera, coja la cruz y Me siga” - Libro 86 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo X - Pag. 85-86-87


En Sueño Profético vi la Imagen de Dios Hijo de espaldas, y un madero al hombro, y dijo uno:

Esta estampa la vivió Dios Hijo cuando “los sin Dios” pusieron punto final a su martirio y lo llevaron al Calvario, donde le dieron destrozo a su Carne.

Esta Visión que Dios hace es la que se debe a estas Palabras: “El que quiera, coja la cruz y Me siga”. Estas Palabras no son bien interpretadas por el hombre. Hoy, Aquí, en este Dictado, queda aclarado el porqué de estas Palabras que con tanta fuerza se repiten en el Evangelio:

Dios no dijo que Él le daría, al que Lo quisiera, martirio de cruz, porque dijera: “coja la cruz y Me siga”.

Pon Amor y comprenderás, que el que a Él Lo quisiera, Lo seguiría, pero Él tenía que advertirle que el hombre les daría martirio, por Creer y Quererlo, y esto ya era Seguirlo, con su cruz, como su Maestro.

Dios no hubiera querido nunca que lo que Él pasó, lo hubieran pasado los que eran suyos, pero la Libertad Él la da antes que el Amor, para que sea Amor con Libertad, que es el verdadero Amor: Amor que es vida Eterna, que tan sólo este Amor te hace que a Dios Lo quieras, olvidándote de todo.

El que se une a Dios, coge cruz, porque el hombre se la pone. En esta cruz se convierten la persecución y el sufrir que tú ya aceptas, por seguir un sufrir a sabiendas.

Desperté, oí:

Cuando Dios vivió de Hombre, el que no Lo seguía, no sufrió ni lo persiguieron.

Éste no cogió cruz.

Éste, cuando Dios dijo estas Palabras, no anduvo detrás de Él.

Volvió la espalda y se apartó sin cruz y sin Gloria.

Porque el Seguirlo era Creerlo y Amarlo. Y al Creerlo y Amarlo, ya te pondrían la cruz.

Esto es la interpretación de estas Palabras Evangélicas, dichas muchas veces pasando sólo por la boca.

Dios advierte con Amor y da Libertad para que, el que quiera Seguirlo, sepa que el que no ama le pondrán cruz.

“El que quiera, coja la cruz y Me siga”. Esta humildad se la vieron a Jesús.

Y llegó hasta el Calvario, donde Lo vieron Morir.

Que esta Palabra la ponen, porque si dijeran, “Mataron”, nadie la podría oír.

El que dice, “Amor a Dios”, ya está preparado para sufrir.

Pero el que ama a Dios, a Dios tiene que seguir.


***