miércoles, 24 de febrero de 2010

El Monte - Libro 57 - La Palabra del Creador - Tomo VI - Pag. 39-40


En Sueño Profético se vio un monte, y una Voz decía en este monte:

“Mi Padre decía en Mí: “El que oiga tu Voz, me está oyendo a Mí, y ya nombra a Dios Padre. La Palabra de Dios Hijo será la que más nombre el hombre para enseñar de la Gloria. El que Yo le dé mis Palabras tiene que romper el silencio que le pone el que debería pensar en este monte –y otra vez se vio el monte-, donde recibieron mis Palabras mis Discípulos y los que creían que Yo era Dios Hijo. El que crea en Esto, no puede guardar silencio. El que quiera silencio, tiene el camino de Judas”.

Quedó un silencio grande y otra vez se vio el monte cubierto de corderos, la mayoría balando como con pena. Ya le dijo el pastor de estos corderos a unos hombres que se acercaron:

“En este monte, Dios dijo Palabras para los hombres, y el sentir quedó en el monte. Mis corderos, cuando oyen el nombre de Dios, dan su balar con pena, como se está oyendo –Era un balar que duraba, y al sonido le iba la palabra pena-”.

Ya se quitó la visión y sólo se oían las Palabras de un espíritu de la Gloria:

“Ha sido la Voz de Dios la que ha dicho las Palabras que en el monte se han oído. Si el pastor no callaba ni los corderos tampoco cuando el Nombre de Dios oían, ¿cómo pueden tener los Representantes de Dios el silencio y el desprecio que tienen a estos Mensajes, cuando tantos años Dios está mandando que sean sus Ministros los que Esto defiendan para quitar el sufrir al que lo crea?”

Desperté, oí:

¡Qué grande es oír la Voz de Dios dando Mando!

Esta Grandeza Divina el Elegido cree que no la cunde, y a Dios manda sufrimiento.

Este Caso, hoy único, hay que cundirlo por el mundo entero.


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