sábado, 10 de abril de 2010

Destapar el pecado - Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII - Pag. 13-14


En Sueño Profético hablaban del pecado con ira, del pecado buscado y del pecado que llega porque tú andas con quien está pecando.

Dijo uno:

Si creyeran en el vivir de éstos, que de ahí pasaron a Aquí, y pensaran que este camino a todos les espera, el hombre viviría una vida más medida y horror tendría a la ira, porque la ira es pecado y el contacto de Dios se retira. Luego está el pecado que sólo tú hiciste, sin que te empujasen a pecar, sin poder tú engañarte y sin poder justificar, si hiciste pecado, que tú tenías que pecar. Todo es hacer pecado, si te paras a pensar, por no medir con la medida que mide el no pecar.

Sigue otro la Enseñanza para cortar el pecado:

Si tratas con quien pecado hace y éste le quita el nombre de pecado, éste verá el pecado normal: ácido o comida fuerte que acostumbra al paladar, que si otro la probara echaba el paso hacia atrás. Pero aquí no hay peligro como el que hay al ver el pecado normal.

Tiene el hombre que poner diferencia al pecado para el que lo quiera hacer. Destacar lo sucio, lo oscuro, lo que en contra de Dios va para que quede el pecado sin que lo puedan tapar.

Desperté, oí:

Siempre tapa los pecados y defiende sus actuaciones el que pecado quiere.

Siempre le dará protesta aquél que de Dios se acuerde.

Nunca serán buenos amigos el ladrón y el carcelero, porque éste nunca verá bien la vida que hizo el preso.

¿Son cosas para juntarlas, la Tierra, la Gloria y el Inferno?

Que el hombre peca si las iguala.

Por mucho que el hombre quiera darle paso al pecado Aquí darán más condena.


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