jueves, 22 de abril de 2010

Hay que prepararlos desde que son niños - Libro 43 - La Palabra del Creador - Tomo 4 - Pag. 87-88-89


En Sueño Profético decían:

Si las academias y las universidades hablaran de Dios, lo primero que no extrañaba era el oír: “Dios ha elegido a uno, y lleva su espíritu a su Reino. Para que el hombre recuerde que lo de Dios es lo primero, y que viviendo sus Mandamientos ya tienes ganado el Cielo y no perdería la Gloria, que es Sitio de Vida Eterna”.

Dijo uno:

Pero antes que en la universidad, hay que prepararlos desde que son niños párvulos. Hay que hablarles normal de la Existencia de Dios, sin meterles miedo ni amenazas, diciendo: “Dios castiga, te va a coger el demonio, tienes cara de lo que se ha nombrado”. Esta enseñanza no es de Dios. Una vez que los niños son Ángeles para Dios. Y los tiene en su Gloria sin cuerpo y con cuerpo. Sin cuerpo los que fueron hechos con la Palabra de Dios, como los Arcángeles, cuando Dios hizo el Mundo. Pero el niño, aunque tenga cuerpo, mientras sea niño es compañero de los Ángeles que no vivieron con cuerpo.

Pues si éstos se hacen hombres, oyendo normal el hablarles de Dios, si cogen los estudios para enseñar la cultura del hombre, hablarán de la Existencia de Dios, de Casos como éste, en el que se pueden presentar Libros como en otros estudios más. Con la grande diferencia de que esta Enseñanza es Eterna y sirve en la Tierra para el cuerpo. Y cuando muera el cuerpo, el espíritu entra en la Academia Divina, en la que Dios es el Profesor Eterno.

Si el adelanto del hombre pusiera a Dios lo primero, se quedaba antiguo el crimen, el robo y el adulterio.

Desperté, oí:

Se ha dicho antiguo por quitarlo de lo moderno.

Que la cultura sin Dios es llevar gente al Inferno.

Si profesores y catedráticos nombraran a Dios lo primero, diciendo temas del Mundo, que aunque los hace el hombre, es Dios quien los está haciendo.

En la curación del cuerpo se nombra al médico, pero la curación la hace Dios.

Esto que lo compare el hombre con la lluvia y el viento.

Con la noche y el día; con vejez que llega y la juventud la quita.

Y ya no hace falta irse a tanto Poder de Dios, que el hombre cuentas no echa.

Si al niño le hablaran de Dios normal, como cantarles una nana, no le extrañaría de hombre los Milagros que Dios haga.


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