viernes, 23 de abril de 2010

Para Dios lo difícil, fácil queda - Libro 71 - Te Habla el Profeta - Tomo IX - Pag. 115-116-117


En Sueño Profético decían:

La alegría de Dios ya no puede faltar aquí, porque Dios manda alegría donde viven su Paz y donde todo lo que les llegue, aunque vean sufrir, en alegría lo convierten. Éstos siguen los caminos que saben que Dios espera para conceder lo que con Amor Le pidieron.

Dijo un espíritu de la Gloria:

La alegría de Dios se ve más en el Elegido que Dios trae a su Gloria porque, aunque vea cosas difíciles, difícil es para la Tierra pero para Dios lo difícil, fácil queda. Este pensar le da fuerzas a los enfermos que el Elegido acompaña. Es una alegría que llama al Milagro, pues aquí se ve el gran creer que Dios está dando. De estos casos ha habido muchos que no se han nombrado, porque ya llegó el momento en el que Dios dijo que esta Enseñanza era para la Vida Eterna.

El hombre tiene que aprender que, en el Mundo de Tierra, que es temporal, debería poner sus valores donde siempre estén dando renta de espíritu, que esto es acudir al Prójimo, porque Allí está Dios. El que haga esta vida ya vive los Mandamientos de Dios y al vivir los Mandamientos ya vive libre de pecado, porque pecado es lo que hoy vive el adelanto, que igual lo viven los pobres que los millonarios. Pues si vives haciendo pecado en la Tierra, tu espíritu no entra en la Gloria.

Desperté, oí:

El que aprenda del Elegido y practique la Enseñanza puede vivir tranquilo, porque en la Gloria Dios le tiene su sitio.

El que Aquí ponga duda no practica los Mandamientos de Dios.

Y al no practicarlos, de Dios se va retirando.

Las personas que Esto no creen pueden dar sufrir cuando una Verdad oigan.

Es mejor no tener cruce de palabras y pedir a Dios que esta Verdad la vean y la oigan por todas partes.

Si el Mundo hiciera la Ley de Dios no habría pobres, no habría ricos, no habría guerras, y ya el pecado no tendría su sitio, porque pecadores no existirían.

Es pena que un premio que es para la Eternidad tenga el desprecio del hombre.


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