jueves, 5 de agosto de 2010

Es peor ofrecer el pecado que encontrarlo - Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII - Pag. 35-36


En Sueño Profético hablaban del pecado, del pecador y del malo, aunque no lo veas pecando.

Dijo uno:

Es más pecado el que sabe que por él pecan, que el que vive pecando. Es más malo el que sabe que hace daño que el que lo supo después de hacerlo. Es peor ofrecer el pecado y buscarlo que encontrarlo. Y no tiene perdón pecar con desafío a Dios y despreciando las Leyes que están mandadas por Dios. El matrimonio es un Sacramento de Dios y el que intente romperlo hace el pecado mayor que pecar sólo y no romperlo.

Hay quien quiere pecar y decir “no peco”, porque está en la ley del hombre, en la ley de la Tierra, pero que piense que le llega final y que Aquí no entran leyes del hombre que quisieron a las de Dios anular.

Desperté, oí:

El pecado es la fiera que continuamente está devorando al hombre.

Este ArroboEstado Sobrenatural en el que Dios trae un Espíritu a su Gloria para que reciba una Enseñanza. Durante este Estado, el cuerpo portador no presenta signos vitales hasta que el Espíritu vuelve de nuevo a él. condenaba más al pecado ofrecido que al pecado encontrado.

Hablaban, con grande fuerza de castigo, de desbaratar la carne que el Sacramento ha unido.

Daban palabras seguras diciendo que el crimen mayor era desbaratar las crías.

Dios une una misma carne y ya es Él el único que deja padre o madre de cobijo a los hijos.

Si los dos tienen llamada de Dios, la Gloria cuida a los hijos y ellos de Dios no se apartan.

Si Dios no pone el Sacramento de que dos ya es uno, nadie conocería la Gloria cuando quedara en espíritu.

El hombre intenta romper la carne unida porque el pecado está libre.


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