lunes, 16 de agosto de 2010

No hay pecador que a Dios busque llorando y no sienta su Perdón - Libro 50 - La Palabra del Creador - Tomo V - Pag. 14-15-16


En Sueño Profético decían:

El que sienta este Amor, en todo este Amor le sale. Se lo ves en la Caridad, en compadecer al que no tiene ayuda de nadie, porque no se portó bien cuando tuvo que portarse.

El que siente este Amor, cuando le llegó sufrir, el Amor puso delante, por no poder oír: “¿Cómo consiente Dios que esto le pase?” Aquí ya le sale el Amor haciéndose más grande, comparando los martirios y la muerte que el hombre a Dios le dio, Clavándolo y Crucificándolo, y pensando que todo esto lo vio la Virgen Madre, que para Dios es Madre Virgen.

El que siente este Amor, ya da el perdón si le hicieron mal, porque si hay Amor de Dios, piensa: “Si pide perdón con arrepentimiento, se lo debo dar, porque al pedir el perdón, se lo está pidiendo a Dios, y el Amor es de Dios y su Mando Él me lo deja para que busque ovejas perdidas, que no saben el camino que dejaron, y hoy lo buscan llorando."

Dijo uno:

Yo conocí a Agustín de Mónica, y decía, que arrepentimiento con Amor a Dios, puede quitar de pecar, que a esto me dedico yo.

Desperté, oí:

No hay pecador que a Dios busque llorando y no sienta su Perdón.

El Amor tiene la Fuerza que no tiene nada en la Tierra.

Decían en la Gloria las actuaciones que le veían al Elegido, del Amor de Dios:

En la Caridad, no pide a Dios cuentas y no juzga.

Sin Amor a Dios, tú no puedes actuar como en el ArroboEstado Sobrenatural en el que Dios trae un Espíritu a su Gloria para que reciba una Enseñanza. Durante este Estado, el cuerpo portador no presenta signos vitales hasta que el Espíritu vuelve de nuevo a él. dicen.

Ya son estas Palabras sencillas y difícil el practicarlas.

El que Dios elige, su Amor es tan grande, que quiere que todos disfruten para que de Dios no se aparten.

El espíritu del mal quiere agrandar el sufrir cuando achicándose está.

Que lo achican, el aceptar todo lo que venga, sin protestar.

Comparaban el sufrimiento del hombre, con la muerte que el hombre a Dios le dio.

Tu presencia que no falte en el lugar que Dios te mande.

Decían, que los que creen en Dios, son los que más buscan el sitio donde dicen: “Allí está hablando Dios”.


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