domingo, 7 de agosto de 2011

Fuerza mandada de Aquí - Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 254-255


En Sueño Profético hablaban de la fuerza del agua, del aire y de los rayos del Sol:

“Esta fuerza es mandada de Aquí, siendo Dios el único que puede mandarle al agua que quede como un embalse y hacer que se evapore; al aire puede quitarle sus bríos de vaivén; y al Sol quitarle sus rayos. Esto nada más, era destrucción del mundo. Ya podría el hombre hacer todos los inventos para que estas tres fuerzas funcionaran, que no funcionarían, porque esto es Mando de Dios. Esto es lo que Dios manda al hombre para que el hombre conozca: primero, el Poder de Dios; y luego, no dude de Dios”.

Si conociera primero a Dios, tendría que ver su Poder para decir que es Dios, y Dios tendría que hacer de Dios.

Dios dice: “Todo eso no es del hombre, ni el hombre puede quitarlo ni ponerlo, ni vivir sin él”.

Ya tiene que reconocer que hay otro Hombre superior a todos los hombres: Dios, primero; y luego, Hombre.

Siendo Dios, sin hacerse Hombre, hizo todo esto, y lo dejo todo a su Obediencia.

Desperté, oí:

Luego se hizo Hombre para vivir enseñando –como al Padre Le gustaba– cómo tenía que vivir el hombre.

Dios enseñaba y enseña con ejemplos fáciles, para que todos aprendan y puedan enseñar.

Si el hombre viera todo lo que hay hecho, que él no ha hecho ni puede hacer, el hombre veía a Dios.

Hay quien ve a Dios con los ojos cerrados, y los abre para no verlo.

Y hay quien Lo ve con los ojos abiertos, y los cierra para no verlo.

Y ya, el que ama, ni los abre ni los cierra, pero siente que le habla alguien que no es de este mundo, pero que a este mundo manda.

Manda, por ser Rey del Cielo;
manda, por ser Dios;
y manda, aunque el hombre quisiera
que esta Gloria se acabara.

¡Antes de acabar la Gloria,
ese mundo se acababa!


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