sábado, 8 de octubre de 2011

El pecado es veneno que su triunfo es matar - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 65-66-67


En Sueño Profético hablaban del pecado. Decían:

El pecado siempre busca la forma de decir: “esto no es pecado”.

El pecado es veneno que su triunfo es matar.

El pecado está siempre buscando la forma de ponerte en contra de Dios.

El pecado siempre está en actividad.

El pecado da a la materia más bienes que Dios (esto para el que no ama).

Dios te da el “Bien Eterno”, pero dejando el pecado.

El pecado, si ve que tú amas a Dios, intenta seguirte y, si pudiera, retirarte de Dios.

Dios, cuando tú quieres pecar, Dios te retira.

Dijo Agustín:

Dios es Dios, más conocido por el hombre por el Perdón que da y por la Libertad que antes de perdonar te dejó.

¡Qué poco poder tendría Dios que emplear para: materia que viera pecando, materia enterrada y espíritu a las tinieblas!

¡Qué poco tiempo necesitaría Dios para arrasar los sitios de pecado!

¿Qué impedimento encontraría Dios para sepultar la carne que al pudor va desafiando?

Dios deja al hombre libre,
con sus bríos y su mando,
y siempre le pone a alguno
que le vaya enseñando.

Éste es Camino de Dios,
por si quieres empezarlo.

Dios, sin emplear Poder,
podía el mundo acabarlo.

Lo mismo que fue el empiezo,
que fue hecho con su Mando,
ahora diría: “Mundo,
Yo te hice y te he quitado”.

Desperté, oí:

¡Cuántos pecados hace el hombre,
por Dios no mandar castigo!

¡Cuántos pecan por agrado
que sus cuerpos han sentido!

Que luego, este sentir,
se les convierte en martirio.

Debía el que hace pecados,
pararse y mirar al Cielo,
y yo, Agustín, te digo,
con los Poderes del Reino,
que te dejas los pecados,
y ya tu vivir es contento.

Luego ya, tu sin vivir,
es buscar al que no ama,
porque si está en el pecado,
fijo que a Dios no llama.

Hay más que hicieron pecados,
que quitaron de pecar,
que estos que dicen: “no pequé”,
y de Dios les da “to” igual.

No hay quien peque, se arrepienta
y viva ya sin buscar
los sitios que haya pecado
para quitarlos del mal.

No es más alegría “pa” Dios,
pudiendo a más perdonar,
perdonar a uno sólo,
por tú no ir a buscar.

Si Dios me dio a mí el Perdón,
¡qué menos que yo buscar!

No peques, pero si pecas,
ofrécete en cuerpo ya,
a meter en esta Gloria
el que nunca iba a entrar.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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