jueves, 8 de enero de 2015

“Aprended a sufrir para no perder el Reino de los Cielos”

En Sueño Profético decían:

El que con Dios Hombre no estaba, vio poco calvario y pidió crucifixión. Cuanto más veían que era Dios, más Lo perseguían y más daño mandaban hacerle. Pero el que más Lo amaba, más se acercaba. Él, muchas veces, dijo estas Palabras:

“El que sufra conociéndome a Mí, que no le llame al sufrir, sufrimiento. Que sufrir es, el que luego le vendrá al que despreció mis Palabras, que son para la Vida Eterna, y hoy, para el alimento de la carne, y guía para los pies del hombre. No llamad sufrimiento al sufrimiento si pensáis que Yo estaba con vosotros. Haceos fuertes como las rocas, que no pueden las olas con ellas. Aprended a sufrir para no perder el Reino de los Cielos, que luego Yo estaré Allí con mi Padre”. –Esto daba aclaración aunque preguntas no hubiera–.

“Que aunque mi Padre está en Mí, en Gloria Yo no estoy con Cuerpo. Mi Padre sí está en Mí, en Espíritu. Luego, después de mi Crucifixión, Yo resucito y me llevo el Cuerpo. Y ya es un solo Dios, pero es Dios Padre y Dios Hijo. Dios Padre, en Espíritu. Y Dios Hijo, como ahora Me estáis viendo, porque Yo Me llevo el Cuerpo. Pensad mis Palabras y quitadle al sufrir el nombre de sufrimiento, cuando en el sufrir Me tengáis a Mí”.

Desperté, oí:

Da silencio a estas palabras,
y notarás gran consuelo.

Pues si quieres estar con Dios,
achicas el sufrimiento.

Lo que no puede dejar es,
el camino que es del Cielo.

¡Porque los otros caminos
te llevan al sufrimiento!


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C2