jueves, 18 de febrero de 2016

El enseñar del Elegido

En Sueño Profético hablan del espíritu, de su fuerza, de su luz, de su paciencia, de sus distintas maneras de comportamiento. Decían:

Lo que no da lugar a dudas es el espíritu que trae Dios Aquí, en él se ve impregnación de Dios actuando. Se ve que en los momentos que el hombre quiere inutilizar este espíritu es cuando su brote es más grande, sus fuerzas aumentan y reina más calma, crece iluminación y más grita su Verdad. Vas viendo cómo su Mando va quitando la oscuridad que los espíritus contrarios quieren ponerle y va pisando Tierra, viviendo Cielo, donde a la oscuridad y al obstáculo va venciendo.

Dijo otro que tenía Mando:

A más Dios destaque un espíritu más el hombre le dará desprecio, más le quitarán la razón porque siempre en su consejo es primero lo de Dios y tener comportamiento, a este Mando, de un solo Dios.

Éste que Dios en su Gloria manda ya lleva las Palabras de Dios, que tan sólo con decir “Elegido que Dios trae a su Mando” debería el hombre pensar esta palabra “Elegido”, que es donde Dios tiene que tener éste Instrumento en contacto con los espíritus de su Gloria. Que ahí tu dices que amabas y los vivos que Aquí tienen que venir también es el Elegido el puente entre la Tierra y el Cielo.

Elegido para enseñar no quisiera el hombre que hubiera, para que lo malo y lo bueno lo hiciera él a su manera.

Desperté, oí:

Si en lo malo del sufrir te hace falta el Elegido, más falta te hace en lo bueno, para que lo bueno no pierdas.

El Elegido al enseñar es dura su Enseñanza, por no ser él el dueño.

Todo lo que no es tuyo, si eres de Dios, cuídalo con más desvelo, aunque no tengas recompensa.

Pues figúrate el Elegido sabiendo que Dios le da el Mando, que las Palabras no son suyas, y que tiene que ir cundiendo la Paz para que no digan: “¿A éste le está Dios hablando?”

El ser Elegido es sufrir y quitar obstáculos y, al final, ya verá el hombre que estaba equivocado.

Pero qué pena para este Cielo que a lo bueno digan malo.

Todo por falta de Amor, por vivir sin Dios al lado.

Que el hombre, con su vivir, a Dios tiene maltratado.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V