jueves, 22 de diciembre de 2016

De Dios no podían ser

En Sueño Profético hablaban de la Vida de Dios Hombre. Hablaban de las muchas formas que tenía de hablar.

Dijo uno:

Para que lo comprendiéramos, los ejemplos que nos ponía eran parábolas que palpabas, parábolas que vivías cuando Él las estaba contando.

Un día, cuando íbamos con el Maestro, al pasar por un arroyuelo había una mujer tendiendo una ropilla en un chaparro, unos juboncillos y pañales de haber tenido bastante uso. Al oír los Pasos del Maestro y de los que con Él íbamos, volvió la cara y preguntó:

   –¿Viene entre vosotros Ese… –Y quedó sin seguir diciendo Nombre.

Se acercó el Maestro y le dijo:

   –Bien dichas iban a ser tus palabras. Sí, Yo soy el que dicen que soy Dios, y tú lo has sabido antes que Yo dé mi Nombre. Tú has oído sólo unos pasos, has vuelto la cara y has visto a siete, y ya has conocido lo que tanto querías conocer. Antes pasaron otros por este mismo sitio cuando estabas lavando otra ropa, porque ésa aún no te hacía falta, y te dijeron que eran Yo, soltando la carcajada, a quien tú no creíste, porque amas a mi Padre y no viste Caridad, ni que practicaran mi Enseñanza. ¡Bien conoce tu espíritu! Quédate con estas Palabras: “El que veas que hace Caridad, de la Caridad que Yo enseño, no dudes de él. Y el que te diga que es mío, si no cumple mis Palabras, retírate de él”.

Desperté, oí:

Estos caminantes no podían ser de Dios por dos cosas mal que hicieron. Una, decir: “Yo soy el Maestro”. Y otra, el soltar la carcajada.

De Dios no podían ser, por ser gente acomodada y pararse a reír.

A reír de una mujer que estaba para dar a luz, de rodillas y encorvada.

Allí lavaba su ropa, con dos chicos que esperaban que le diera la merienda de alguno que al pasar les dejó para que comieran.

Ella no hizo memoria para decir: no os creo.

Ella pensó en las Palabras que Dios mandó desde el Cielo.

Antes de mandar al Hijo, decía: “El Amor primero”. Esto lo decía mi padre, que santo todos lo vieron:

No puedes ver a un caído sin levantarlo del suelo.

La Caridad es primero que decir: “Yo quiero a Dios”.

La Caridad lleva el sello sin que te oigan la voz.

Aquí repito estas frases que el Maestro le dejó:  

Del que veas que hace Caridad, de la Caridad que Yo enseño, no dudes de él.

Y el que te diga que es mío, si no cumple mis Palabras, retírate de él.



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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - C6