martes, 9 de febrero de 2010

El hombre administra lo que Dios Da - Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - Página 26-27-28


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En Sueño Profético hablaban del Mundo, del Hombre, de la Tierra, de lo que nace, de lo que muere, del Sol, de las estrellas, del día cuando amanece, que por mucho que el hombre sepa, no puede saber lo que aquél día le deja, y lo que la noche le guarda para que el día lo vea. Hablaban de sabiduría temporal, de Sabiduría Eterna. Decían:

Todo lo que se ha nombrado es el Mundo sin dueño material, aunque el hombre se crea dueño, que es el mayor engaño que vive su cuerpo.

Si el hombre pensara en sus poderes temporales, no se nombraba dueño, se decía “soy administrador de lo que Dios me deja mientras viva mi cuerpo; a más abundancia me de que administre, más cuentas tengo que entregar luego”.

Dijo uno:

Pídele a Dios que te dé mucho para Administrarle, pero Dile sin palabras.

“Señor, que yo nunca me tenga por dueño, que la administración me sirva para Llevarte muchos a tu Reino”.

Desperté, oí:

¡Qué alegría es tener para a Dios Administrarle de todo lo que Él te dé!

Pero tienes que pensar que la vida sin el cuerpo ya no necesita nada.

Haz este pensar y tráete a la memoria que el hombre no es de nada dueño, ni tan siquiera de su misma su persona.

Tan sólo es dueño de estas cortas palabras: “No quiero, o quiero Gloria”.

Aquí Dios te da la respuesta levantando el Brazo, o abriendo las Puertas de su Gloria.


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