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sábado, 29 de agosto de 2026

El hombre da la muerte por muerte

En Sueño Profético hablaban de la muerte.

Dijo uno:

El hombre cree que la muerte es muerte, punto final de la persona. Si el hombre supiera fijo que la muerte es paralización de la persona, y Aquí doble actividad, el hombre aceptaría la muerte sin una protesta hacia Dios, y el hombre intentaría amar; amaría y ya haría que muchos amaran; procuraría tener las cuentas claras y el cuaderno limpio. El hombre llora la muerte, mayoría con enfado a Dios. Son pocos los que lloran por amor al contacto de la materia que perdieron, llanto por el vacío que dejó la materia, pero contento de aceptación al Mando de Dios.

La muerte es palabra que se emplea en el mundo material. La muerte es lo único que Dios no permite, es que Dios lo ha querido, cuando tú buscaste el remedio que el hombre creía que con él podía detener la materia y no la detuvo. Esto es Dios querer.

Cuando tú buscas el peligro, Dios permite la muerte ahí, y Aquí puede entrarte en su Gloria. 

Dios lo quiere, y tú tienes el deber de mirar por la materia y cuidarla, puesto que Él la permitió; tienes que librarla del pecado, retirándote de donde te la pudieran ensuciar con el ofrecimiento de bienestar a tu vista y a tu acción.

Desperté, oí:

El hombre da la muerte por muerte. El hombre da la muerte por sitio sin Dios. 

Cuando Dios llama, tú respondes contento si tú Lo oyes.

Lo oyes con el comportamiento que antes de llamarte tú con Él tuviste.

De Aquí fuiste ahí por corta temporada. Según tu comportamiento, Aquí tienes el sitio en esta Eternidad.

La muerte la cree el hombre 
como ya punto final.

Aquel que no crea en la muerte, 
con Dios Aquí se verá.

El que ama, nunca muere, 
y sonríe al pasar 
de la vida del pecado 
a la Gloria Celestial.

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C7 

miércoles, 19 de agosto de 2026

Verá el hombre que Dios hace sus Caminos

En Sueño Profético decían:

En lo material se buscan los hombres por tres cosas, que son éstas: una, por el título; otra, por el dinero; y otra, por el pecado.  Si Aquí no hay esa mercancía mundana que el hombre tanto valora ya ven que es Dios el que la introduce donde no quisiera el hombre que está en su contra.

Dios con el “ve” que le da al hombre sabe que el hombre lo acecha, pero Dios lo deja como insecto paralítico, como puñado de arena que no se levanta del suelo y el paso la pisotea.

¿No están viendo en este caminar que el Instrumento a todos los sitios llega faltándole las tres cosas que el hombre busca en la Tierra, porque le dio su valor en esa estrecha y corta vereda? Pues esto es porque aquí va y actúa el Mando de Dios.

Dijo uno:

Coge el principio de todo y verás presentación con fuerza. Fue el Padre y el Hijo, que el Hijo presenta al Padre y ya el Padre manda al Hijo con el Espíritu en forma de paloma. Éste fue el principio de este “jamás final”, por ser Dios Único y querer que quede clara su Enseñanza, dicha en su misma Gloria, para que el hombre eche paso atrás cuando piense: “Dios Espíritu y Dios Carne no pueden tener reforma y a pesar de los siglos que hace desde que hizo el Cielo y la Tierra todo sigue igual. El Cielo con su Gloria, que es su Presencia, y la Tierra con el pecado por la Libertad que Él deja”.

Desperté, oí:

Aquí verá el hombre que Dios hace sus Caminos.

Y que, como Dios que es, no le estorban las montañas, ni los mares, ni las honduras.

Pues si esto no le estorba, ¿qué significan los hombres por grandes títulos y nombres que se pongan de una historia?

Luego les llega el momento, sin fecha, ni día, ni hora, y dejan los pergaminos y los títulos les sobran.

En estos años pasados tiene el hombre que pensar para hacerse examen de conciencia.

Y en este pensar, pensar se querrá quitar y, entonces, con más fuerza pensará.

Y verá a Esto llegar donde el Dueño quiera.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

miércoles, 29 de julio de 2026

No es dueño el hombre

En Sueño Profético decían:

¡Quién es el hombre para detener el sufrimiento de espíritu o de carne!

¡Quién es el hombre para decir: “Yo soy dueño de mi cuerpo y si quiero vivo aprisa, y si quiero vivo despacio”!

¡Quién es el hombre para decir esto que dictan en la Gloria y en la Tierra están escribiendo!

Si el hombre pensara que él tiene otro dueño, que a él le manda cuando él se cree dueño, si esto lo pensara se pondría las leyes justas, las que manda el Cielo, y educaba la carne y el espíritu, y le mandaría al cuerpo. Si el hombre hiciera este pensar pocos no serían buenos.

Dijo uno:

Todo el fallo del hombre es por creerse dueño de su capital, dueño de su autoridad, dueño de su pensamiento y dueño de mandarle a su lengua y a sus piernas movimiento. No pensar esto te hace vivir la vida sin control, buscando donde no creías encontrarlo.

Desperté, oí:

No es dueño el hombre, ni manda, ni en el dedo de su mano.

No es dueño ni del pensar que Dios no quiere que haga.

Si el hombre pensara esto dejaba todas sus faltas en un sitio que aborreciera si intentaba recordarlas.

Todo es por no enseñar que tú no eres el dueño, que tú eres un guardián.

Y que tienes el deber de conservar el espíritu para entregarlo a la Gloria.

Si tú te tienes por dueño todo lo harás mal.

El hombre debería pensar:

    – Yo soy guarda y Dios me espera, que Él es el Dueño y Él me dejó su mandar.

Si esto el hombre pensara ganaba la Gloria y vivía la Eternidad.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

miércoles, 22 de julio de 2026

El hombre es obediente a todo lo material y rebelde a todo lo espiritual

En Sueño Profético hablaban de la seguridad que el hombre tiene en lo del hombre y de la inseguridad que pone a todo lo seguro, que es el espíritu.

Dijo uno:

El hombre es obediente a todo lo material y rebelde a todo lo espiritual. El hombre previene en lo material y en lo del espíritu le molesta el aviso que Dios le manda para que no enferme el espíritu y para que aprenda a curarlo. El hombre confía en el médico. El hombre confía en el químico que tiene un pueblo en sus manos. Al arquitecto lo respeta por la obra que va llevando, sin pensar que puede poner los pilares falsos. Al notario se confía, poniendo todo en sus manos. Y al abogado lo busca para que le defienda el caso, que él mismo lo defendería si viviera a Dios amando. A los valores de la Tierra el hombre le da un precio elevado, que luego no le sirve para alargarle la vida, esa vida de pecado. Luego, de esos valores, le pagan al cirujano y le dan palmadas en la espalda y, a veces, hasta con agrado sale el cirujano, que para ellos no tiene culpa, anunciando el cadáver. Con qué respeto lo miran, porque el quería salvarlo.

El hombre es obediente a todo lo material y rebelde a todo lo espiritual, que esto se ve en el trabajo que le cuesta enseñar al Elegido la Enseñanza del espíritu.

Desperté, oí:

Qué comparaciones tan seguras, tan medidas, que al oírlas dices sí, con palabras o inclinando la cabeza.

Que tal vez te lleguen más cuando no te oigan respuesta.

Un simple letrero puesto, aunque no tenga peligro, todo hombre lo respeta.

Una presencia robusta de cualquier hombre que vieras, le verías mala cara si un médico dijera: “Su mirada acusa una enfermedad mala, vaya pronto a una clínica, no demore su llegada”.

Ya podrías ir sediento y si una fuente encontraras con algún letrero puesto prohibiendo esa agua, seguro que caías muerto antes de beber el agua.

Pues deja esta obediencia después de la que Dios manda.

Que la cabra ha de morir, esté enferma o esté sana.

Pues igual le pasa al hombre, que a los noventa se acaba.

Aprende lo del espíritu, que éste no cuenta tiempo ni puedes ponerle números.

Pues Aquí se dice Eterno y ya sobran los números.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

jueves, 9 de julio de 2026

El hombre quiere vivir con el bien y con el mal

En Sueño Profético decían:

Asegura y quedará escrito que hay actuaciones que son de espíritus diabólicos para quitar el Mando que Dios da. Estos espíritus malos hacen más daño en los que no son tan malos, y muchas veces atormentan a los que son buenos, a los que hacen viviente la Palabra de Dios y la viven en actuación, y van contagiando con sus obras.

Dijo uno:

El hombre no cree en el contacto que pueden tener estos espíritus que pertenecen al destierro, que Dios le dio el nombre de Infierno. Estos espíritus persiguen al que no quiere pecado ofreciéndole mercancía fácil para que sea aceptada y ya peque o quede condenado.

Es en estos momentos últimos cuando quieren hacer más daño pero Dios, infinito en Sabiduría, va guiando y echando de su Camino el mando que da el espíritu de Satanás. Si el hombre quisiera conocer sus actuaciones las conocía, porque la actuación del pecado no se puede confundir con la actuación de Dios. Dios es actuación de cordero, y el pecado es actuación de lobo devorando, de serpiente venenosa que hace daño al mirar.

El que Dios prepara para que enseñe en la vida material conoce y persigue al espíritu que hace daño a Dios.

Desperté, oí:

De cuantas maneras han querido los demonios quitar en Esto la Paz.

Que si haces memoria y recuento pasas del centenar.

Del centenar de hechos que ahí se puedan contar, que luego están los que no hacen presencia para que no conozcas el mal.

Como los miles de insectos y microbios queriéndote devorar, que no los ves al mirar.

El hombre quiere vivir con el bien y con el mal, y no piensa que Dios tiene una Gloria donde jamás entrará el que su Voz no la oiga.

Que oírla es cumplir lo que Dios, desde su Gloria, manda que el hombre escriba. 

Desde los diez Mandamientos hasta este decir de Aquí.

***

Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

lunes, 6 de julio de 2026

El hombre no oye su Palabra porque es Dios el que habla

En Sueño Profético hablaban varios y uno decía más fuerte:

La obediencia del Profeta alaba al Padre. Si no hay obediencia, el Hijo no transmite lo que el Padre manda.

Dios permite al hombre, pero en el Portavoz es Él el que le da sonido a sus Palabras, y estas Palabras tienen que ser repetidas por este Altavoz o Portavoz.

Desperté, oí:

Altavoz es darle fuerza a las palabras. Y portavoz es llevar las palabras a distancia.

Estas Palabras tienen que ser dichas como son sentidas.

Siempre por el Portavoz: esto sí, esto no.

Según el espíritu que éste vea, ya Dios le hará componer la frase adecuada.

El Profeta no puede dejar en mal lugar a Dios, puesto que Profeta es el Lugar que Dios coge para que el hombre oiga su Palabra.

El hombre no oye su Palabra porque es Dios el que habla.

***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C2 

viernes, 19 de junio de 2026

¡Qué grande es el Amor que Dios al hombre le tiene!

En Sueño Profético decían:

Si Dios no fuera Dios, no viviría el malo. Si Dios no fuera Dios, todos Lo verían destruir el mundo, ese mundo de pecado. Con que una noche fuera larga, tan larga que parara el día, se acabaría el mundo; con que diera orden a los mares, a los ríos, y castigara a las nubes, se acabaría el mundo; con que las lenguas del hombre no juntaran palabras, se acabaría la comunicación del hombre y el mismo hombre se devoraría.

Dijo uno:

Con el Mando de Dios a la Tierra, 
la misma Tierra se tragaría al mundo, 
y quedaría el mundo sólo en Tierra. 

Y con el último Mando de Dios, 
Dueño de lo que el hombre se adueña, 
el mundo quedaría en nada, 
esto, si Dios, Dios no fuera.

¡Qué lucha trae este Dios
por amar y que Lo quieran!

¡Qué lucha para que el hombre 
muera sin cumplir condena!

Este Dios, Aquí en su Gloria,
aún deja al que viene
que pida misericordia.

¡Siempre hablándole al hombre
para borrarle el pecado!

¡Siempre sufriendo en silencio
por el que no va a buscarlo!

Si este Dios no fuera Dios,
no habría hombres ni pecado.

Desperté, oí:

¡Qué grande es el Amor 
que Dios al hombre le tiene!

¡Qué poco hace de Dios
en lo que el hombre Lo quiere!

En el castigo que a voces
va heredando el hombre.

En conservar el Infierno,
a sabiendas, vivo, el hombre.

Debería el hombre sufrir
al pensar el sufrimiento
de no poder Dios decir:
¡El hombre no quiere Infierno!

¡Con lo sencillo que es
quitarle este sufrimiento!

***

Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C8 

martes, 12 de mayo de 2026

Dios al hombre siempre está amando

En Sueño Profético decían:

Si piensas queriendo pensar, verás que nada tiene cambio de lo que Dios puso necesario para la vida del hombre. Verás que todo guarda obediencia, lo que al hombre es necesario. El día, si el hombre lo mandara, habría días largos, tan largos que en ese día habría invierno y verano, pero el día no se iba. Pero a otro no le iría bien el día largo e intentaría achicarlo, aunque luego, dentro de dos días, el día lo quisiera largo. Igual pasaría con la noche, cuando se hace tan larga y otras veces te despiertas queriendo noche agrandarla porque el cansancio no quiere que llegue la mañana.

Dijo uno:

Qué cierto que si el hombre pudiera mandar al día y a la noche, ¡pobre día y pobre noche! ¡Pobre mar y pobre aire, pobres rayos de Sol y pobre lluvia que tantos insultos oye!

Nada de esto tiene cambio porque no llegan los hombres.

Desperté, oí:

Han comparado Fuerza y Mando de Dios con lo que el hombre quisiera.

Que si aquí Dios les diera Mando, siempre estaría la noche para unos o el Sol para unos cuantos.

Allí pondrían tierra estéril, aquí siempre viendo tallo.

Ahora aquí que llueva, ahora nube para el llanto.

Y el final sería acabar con lo que Dios puso al hombre para vivir necesario.

Dios les deja libertad para que amen como Él al hombre siempre está amando.

Para que cuide su espíritu aquel que quiera cuidarlo.

Enseña que a Él lo busquen porque Él está esperando.

Lo que le da vida al hombre no puede el hombre tocarlo.

Porque saldrían perdiendo los que a Dios viven Amándolo.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

jueves, 30 de abril de 2026

El hombre tiene que aprender

En Sueño Profético decían:

La alegría de Dios ya no puede faltar aquí, porque Dios manda alegría donde viven su Paz y donde todo lo que les llegue, aunque vean sufrir, en alegría lo convierten. Éstos siguen los caminos que saben que Dios espera para conceder lo que con Amor Le pidieron.

Dijo un espíritu de la Gloria:

La alegría de Dios se ve más en el Elegido que Dios trae a su Gloria porque, aunque vea cosas difíciles, difícil es para la Tierra pero para Dios lo difícil, fácil queda. Este pensar le da fuerzas a los enfermos que el Elegido acompaña. Es una alegría que llama al Milagro, pues aquí se ve el gran creer que Dios está dando. De estos casos han habido muchos que no se han nombrado, porque ya llegó el momento en el que Dios dijo que esta Enseñanza era para la Vida Eterna.

El hombre tiene que aprender que, en el Mundo de Tierra, que es temporal, debería poner sus valores donde siempre estén dando renta de espíritu, que esto es acudir al Prójimo, porque Allí está Dios. El que haga esta vida ya vive los Mandamientos de Dios y al vivir los Mandamientos ya vive libre de pecado, porque pecado es lo que hoy vive el adelanto, que igual lo viven los pobres que los millonarios. Pues si vives haciendo pecado en la Tierra, tu espíritu no entra en la Gloria.

Desperté, oí:

El que aprenda del Elegido y practique la Enseñanza puede vivir tranquilo, porque en la Gloria Dios le tiene su sitio.

El que Aquí ponga duda no practica los Mandamientos de Dios.

Y al no practicarlos, de Dios se va retirando.

Las personas que Esto no creen pueden dar sufrir cuando una Verdad oigan.

Es mejor no tener cruce de palabras y pedir a Dios que esta Verdad la vean y la oigan por todas partes.

Si el Mundo hiciera la Ley de Dios no habría pobres, no habría ricos, no habría guerras, y ya el pecado no tendría su sitio, porque pecadores no existirían.

Es pena que un premio que es para la Eternidad tenga el desprecio del hombre.

***

Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

lunes, 13 de abril de 2026

Ama al hombre como Él dijo

En Sueño Profético decían:

Sin Amor a Dios se hará la vida material dura, no tendrás el sufrimiento en silencio, te faltará caridad en el momento del perdón y puede que el sufrir te hiciera pecar.

Sin Amor a Dios no harás vida de ejemplo, ni tus palabras cerrarán heridas, ni curarán llagas.

Sin Amor a Dios no oirás el lamento del necesitado, ni sufrirás por el que a Dios no ame.

Sin Amor a Dios eres fiera domada que conoce al domador, y conociéndolo lo mata en el momento de la riña o cuando vuelva la espalda.

Este es el hombre sin Amor a Dios.

Dijo uno:

El Amor a Dios es el que lleva al hombre a la Paz, le cierra las puertas a la ira y acapara el sufrimiento hasta que Dios lo retira. El que ama a Dios tiene sufrir y aceptación sin admitir un consejo que no sea de Dios. Dios, cuando vivió de Hombre, lo primero que quería que se aprendiera y se practicara era el Amor, pero un Amor que se pasara de mano en mano, con grandes y chicos, y en mitad una columna de fuego Divino, Eterno, que lo forme el Amor del hombre a Dios, y ya viviría su Mandato, que es éste:

“Amaros como Yo os he amado”.

Desperté, oí:

Al hombre le es imprescindible vivir amando a otros para que no decaigan las ansias de llegar a la Gloria.

Para derrotar al pecado.

Para buscar al que anda perdido del rebaño de Dios.

Para compadecer al más débil.

Para sentirse llamado por el Prójimo.

Para tener caridad con el que pecó y ya no está pecando.

El que ama a Dios no puede nunca ser malo.

Ama al hombre como Él dijo y ya estás a Dios amando.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

lunes, 16 de febrero de 2026

Qué poco sabe el hombre del espíritu

En Sueño Profético hablaban de la fuerza del espíritu, de la comunicación para que actúe la carne. Hablaban de muchas generaciones anteriores a ésta. Hablaban de Apariciones, de Comunicaciones, de hechiceros, de hombres que trabajan con espíritus que andan sueltos, de religiones que un hombre fue dueño por implantar sus ideas, nociones o por poner fecha a un tiempo que antes otros dijeron.

Hablando de todo esto, dijo uno:

Es de estudio y de gran provecho comparar estos Libros con lo que no sea Evangelio, con lo que otros hombres tengan escrito de Santos y de hombres buenos, de místicos y de educadores que escribieron Teología para enseñar y hablar de Dios. Ahí ves que el hombre habla de Dios, y en estos Libros ves a Dios hablándole al hombre, ves manantial de Palabras Evangélicas, ves a Dios y al hombre sin haber Aquí llegado por vivir aún con materia.

Desperté, oí:

Qué poco sabe el hombre del espíritu, cuando él, en su cuerpo, lo lleva.

Y mucho menos sabe del espíritu sin materia.

Por eso Dios da Enseñanza, a diario, de noche en la Gloria y de día a la Tierra.

Estos Escritos se apartan de Apariciones, Extasis o Revelaciones que conserve escritas el hombre.

Esto es, a diario, Evangelio para que lo estudien los hombres y lo cundan por los pueblos.

Para que el hombre no dude que el espíritu va a un sitio cuando ahí deja al cuerpo.

Pon como primera asignatura la educación del espíritu para que se amen los pueblos.

Porque Dios bajó a la Tierra para enseñarnos a querernos.

***

Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

lunes, 26 de enero de 2026

Siempre que Dios habló, el hombre juzgó al Profeta

En Sueño Profético hablaban de mí. Decían:

Ella no siente pereza para hablar de esta Gloria. El hombre no tiene ganas de que le hablen de Aquí. Ella está siempre en espera de decir lo que Dios le dice, en espera para el que quiere oírla, sirviéndole el Mensaje en bandeja y teniendo sufrimiento en su interior: verbena por fuera, azotes por dentro. Dios sabe quién es el que azota, antes de que levante el brazo.

Si para saber el Mensaje que Dios le da a diario tuvieran que dar algún sacrificio a cambio, jamás habría espera de que fuera oído. Si con Amor y sin obstáculos no acuden a saber de este Dios, ¿qué harían cuando tuvieran que implorar el oír su Palabra? Si el que no quiere oírla hiciera un examen de conciencia –pero justo–, comparando vida de ella y vida suya, certificaría el Sí, pero el Sí mayúscula.

Siempre que Dios habló, el hombre juzgó al Profeta. Luego, Dios, juzgó al hombre. 

Dios, cuando habla en un Lugar, deja que el hombre vea que es Él el que en este Lugar habita.

Desperté, oí:

Al que Dios le habla
lo lleva en la cara,
y si tú Lo amas,
lo aceptas al mirarla.      

Lo lleva en la cara
y lo practica en el Prójimo.

Y Dios lo trae Aquí,
lo trae para que cuente
pasajes que no hay ahí,
pasajes que sólo sabe
el que Dios quiere decir.

¿Por qué el hombre ahonda tanto
cuando le hablan de Aquí,
y no acepta la nobleza
cuando le quieren decir:
“que yo no soy el que digo,
que es que lo dicen en mí”?

Ni yo sé hablar de la Gloria,
que es que me llevan Allí
y me dan explicaciones
que yo no sabría decir,
si Dios no me las dijera,
cuando te las digo a ti.

Ama y verás en la cara
al que Dios le habla ahí.

Porque Dios deja su Huella
para poder definir
lo que es de ahí, de la Tierra,
o lo que es del Dios de Aquí.

Obedece a Dios, amando,
como Él te lo mandó.
Mira a la cara primero,
ante de decir que no,
que no habla Dios del Cielo,
al que antes a Él amó.

***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C9 

viernes, 24 de octubre de 2025

El hombre es cobarde cuando oye hablar de Dios

En Sueño Profético decían:

No hay quien piense en la muerte, y sea malo de espíritu.

No hay quien piense en la muerte, y no pida perdón a Dios.

De la muerte no habla el hombre, por miedo.

Dijo uno:

El hombre es cobarde cuando oye hablar de Dios.

Al hombre se le acaba la valentía cuando ve la hora final.

Otro dijo:

No hace falta ver que muere.  

Aquí te voy a contar de un gran pecador que yo conocí. Este hecho ocurrió a cien metros de donde yo vivía: era un hombre de una gran salud y de unos grandes ingresos, pero más grandes que estas dos cosas eran sus pecados. Tenía a la barriada del pueblo asustada. Este lugar era más bien  una ampliación del pueblo inmediato, que por las faenas campesinas fueron haciendo allí viviendas y abriendo algunas tiendecillas para que aquellas familias vivieran un poco más acomodadas dentro de su rudo trabajo. Pues a este hombre, de una salud envidiada –y él que hacía porque más se destacara del que tenía tenguerengue–, una mañana le llegó el paro forzoso a sus piernas y brazos; tan sólo podía mover la lengua, y cuando quería nombrar a Dios, no podía pronunciar estas letras en la Palabra “Dios”. Dios no podía decir su lengua, y cuando alguno iba a verlo y nombraba a Dios, él decía: 

   –No puedo decir ese Nombre; quiero pronunciarlo y no puedo; pedid que pueda decirlo, que le pida perdón; pedidle perdón por mí; pedidle que tenga compasión de mí, que yo pude ser más malo y no lo fui, que yo pude trataros peor por se dueño”. 

Y dirigiéndose a una mujer le dijo: 

   –A tu hija le pagué el pecado, que sí, era mi culpa, pero ya se lo pagué.

Desperté, oí:

Este hombre duró años,
no moría y cobardía le entró.

Se acostó aquella noche
con un saco de pecados,
su salud y su dinero.

Y a la mañana siguiente,
no pudo mover sus pies;
sus brazos, sin movimiento,
dejaban lágrimas caer.

Dios no oye su perdón,
por pedirlo con pecado.

Dios no quiere que su Nombre,
por él fuera usado.

Cuando alguno quería 
pedir el Perdón para él,
el Dios que habita en el Cielo,
labios no dejaba mover.

No era arrepentido 
de saber que hizo daño.

No era arrepentido 
de pensar: la muerte llega.

Era el arrepentido
que si las piernas moviera,
otra vez haría pecados,
aunque Dios no lo quisiera.

Dios le dejó el sufrimiento:
que su nombre no dijera.

Y no lo podía decir 
aquel que por él pidiera.

Esto no es arrepentimiento,
estas palabras lo cuentan:

“Pídele que tenga compasión de mí,
que yo pude ser más malo
y no lo fui”.

Aquí, sigue aún más pecando.

Le pide compasión,
y le dice que no fue más malo
por compasión a Dios.

Si éste piensa en la muerte,
hoy no está fuera de Dios.

Porque en la muerte pensada,
el pecado nunca entró.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - C4 

miércoles, 15 de octubre de 2025

Dios permite al hombre

En Sueño Profético decían:

No hay pensamiento mejor, que pensar en Dios del Cielo.

Dijo una mujer:

Yo viví mi vida con un sufrimiento grande, y de no haber estado pensando siempre en Dios, no hubiera podido vivirla. Esta enseñanza era de mis padres, que a bien decir, mi padre fue el que llevo a mi madre al camino de Dios. Mi padre era un hombre tan justo, en amar y cumplir lo que Dios mandaba, que contagiaba al que lo oía. Su profesión era herrador. Todos lo conocían por Manuel, el que calza con amor a las bestias. Cuando llegaba alguno y entraba al animal pegándole, decía: 

   –¡Así no lo enseña! ¡Así aprende a esperar los palos! Yo, mi táctica es acariciarlos. Verá… –y le cogía las manos delanteras con un primor, que el animal le contestaba cabeceando.

Nunca le molestaba nada que le pidieran que fuera para favorecer a otro. Decía:

   –¡Si yo lo hago por Dios! ¡Si yo vivo pensando en Dios! Este pensar es el que me da la felicidad. ¿Tú has visto alegría mayor, que vivir siempre sintiendo su gran consuelo?

Esto era mi padre, y dicho por todo el pueblo.

Desperté, oí:

Grande Amor tiene a Dios 
el herrador que hoy cuentan.

Se lo contagiaba a “tos”. 
La hija en Gloria lo cuenta.

Ella tenía un gran sufrir, 
y como pensaba en Dios, 
del sufrir no echaba cuentas.

También le daban su fama 
cuando la veían llorar, 
y rápido se le oían estas palabras:

¡Es que Dios permite al hombre! 
¡El hombre es el que no ama!

Ya tengo a Dios presente. 
¿A que se ha “cambiao” mi cara?

No quiera Dios que lo culpe, 
mil veces muerta 
y despreciada por mis hijos, 
que sin ellos la vida, 
vivirla, no pudiera”.

Todo lo vives con Dios, 
porque de Él vienen las fuerzas.

***

Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C4 

jueves, 18 de septiembre de 2025

Dios no puede someterse a lo que quiera el hombre

En Sueño Profético yo decía:

“Señor, ¿por qué dicen muchos, que hasta que yo no muera no se publicarán estos Mensajes tuyos?”.

Esto es dicho por el hombre, no por Dios. Que diga el hombre dónde está escrito por Dios, que cuando Él hablara al hombre, no se publicara hasta que esta materia muriera. Entonces, ¿qué sentido tiene que hable Dios? Dios actuaría sin que su Palabra llegara al hombre. 

¿Cómo va Dios a hablar y a enseñar a un espíritu, para que éste espíritu enseñe y hable de cuanto Dios le hace sentir en su Gloria, para que esto lo cuente otro? 

Esto no puede ser aceptado ni comprendido.

Desperté, oí:

Aceptado, no, porque Dios permite. Pero Dios no puede someterse a lo que quiera el hombre.

Y comprendido, no puede ser jamás por quien ama a Dios y quiere saber de Dios.

Esto será comprendido por quien “dice” que ama, pero no quiere saber cómo habla Dios.

Dios habla para que publiques y grites sus Palabras.

***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C8 

martes, 26 de agosto de 2025

El Permitir de Dios debería el hombre pensarlo

En Sueño Profético decían:

¿Cómo no verá el hombre dónde la Fuerza de Dios se encuentra?, que es su Mando, y que este Mando lo cumplan con alegría y sin protestas. Si existieran protestas, se presentaría la duda, pensando: “Esto es de la Tierra”.

No puede haber Mando de Dios, ni con protestas, ni con dudas, ni con tristeza.

El que Dios elige, siempre se guarda por dentro palabras que no las dice. Porque el decirlas sería contentar a los demonios que en contra de Dios actúan.

El que Dios elige para enseñar, antes de hablar, con su actuación y aceptación, ya va enseñando.     

Dijo uno con Mando de Dios:

Tu mando sea sin miedo y con más mando.

¿Quién mejor que el que Dios elige puede dar mando? Él verá cómo está el Cielo antes que llegue nublado. Nublado, no de las nubes. Nublado que nadie ve como Dios no le dé Mando.

Se va a poner comparación para que piensen si este Mando es del Cielo o de la Tierra:

El animal más manso, que su cría delante tuviera y se la quitaran poniéndole otra, ¿crees tú que le daría cariño y calor como a los hijos que le quitó el pastor? –suponiendo que fueran corderos–.

Pues si esto no fuera de Dios, el Instrumento no caminaría con Amor a Dios, contento y viendo, en el sitio de su cría, otra cría puesta.

Desperté, oí:

El Permitir de Dios debería el hombre pensarlo y estar en oración para el sufrimiento achicarlo.

Daban en Gloria más alta puntuación, a aceptar con alegría este Permitir de Dios.

Permitir que da Enseñanza, como la Virgen Madre, que todo lo de Dios Hijo aceptó.

Si te acercas un poco a Dios, ya podrás valorar este Permitir de Dios.

Este Mensaje sea dicho o prohibido donde el Instrumento quiera.

***

Libro 21 - Te Habla El Profeta - Tomo III - C8 

miércoles, 16 de julio de 2025

Dios habla en el hombre para la salvación del mismo hombre

En Sueño Profético decían:

Ella, mayoría de veces actúa sin su mando. Ella es mandada desde Aquí. Ella, hay veces que sin saber se retira, y hay veces que se hace ver con más frecuencia. Todo esto es obra de Dios. Dios actúa sin preguntarle al hombre. Dios actúa para que el hombre vea que es Dios. Todo lo que Dios hizo fue sin consultar con el hombre; el hombre lo vio cuando ya estaba hecho.

Yo, uno de sus Discípulos, 
nunca de Él me retiré.
Pero yo nada sabía
antes que lo hiciera Él.

Había veces que, 
estando ocurriendo el hecho,
no sabía lo que iba a suceder.

Para mí, siempre era sorpresa  
todo lo que hacía Él,
no porque no tuviera Poder
para destruir y hacer.

Digo que era sorpresa,
porque aunque mucho hablábamos,
nunca decía Palabras
que el Padre le hubiera dado
para realizar prodigios
en la ciudad o en el campo.

Siempre hacía cosa nueva,
esto, pero sin trabajo.

¡Cómo dio vista al ciego
y levantó al paralítico
y resucitó a la moza
que tanto habían llorado!

Todo esto Él lo hacía 
y ocurría a cada paso.
Pero ninguno sabíamos 
lo que íbamos a hacer, 
ni cuándo.

Él era Dios, 
y al hacerse Hombre,
ya por el Padre era mandado;
era mandado desde la Gloria
por el mismo que a la Tierra fue enviado.

Desperté, oí:

No te extrañe que Dios haga
lo que tú no puedas saber.

Si Dios habla en ese hombre,
para que tú Lo veas a Él,
no te enfades cuando diga:
“esto me lo ha dicho Él”.

Al que Dios le habla,
búscalo, recíbelo, síguelo,
pero no lo obligues.
Él hará que lo encuentres.
   
Recíbelo, 
para que Él te reciba en su Gloria.
Y síguelo, 
para que Él te eche delante.

Pero no lo obligues,
que Él te responde.

Dios habla en el hombre
para la salvación del mismo hombre.
Dios no habla en el hombre
para que tú te retires más de Dios.

***

Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C9 

domingo, 9 de marzo de 2025

¡Qué trabajo cuesta que el hombre aprenda!

En Sueño Profético decían:

¡Qué Enseñanza más sencilla la que el Elegido enseña! ¡Y qué trabajo cuesta que el hombre la aprenda!

Dijo uno con Mando de Dios:

Tu acción y respuestas tienen que callar a las palabras que dieran. Todo el que detenga la mirada en ti, tiene que hablar de este Caso hoy único. Los espíritus del mal intentan quitarte la alegría y que viva en ti la tristeza. Pero si esto es Mando de Dios, el Mando retira a otros mandos que no son de Dios.

Para ver las alegrías que recibes o los sufrimientos, tienen que seguir tus pasos. Y si los siguen, verán distintas maneras de tratarte.

Desperté, oí:

Sigue los caminos que llevas, que ya no pueden poner barreras.

Esto es tan grande que ya no hay quien lo calle.

Repetían mucho en la Gloria estas Palabras que dictan:

Esto tiene ya todos los reconocimientos, y están publicados. Y por mucho que lo estudien, no pueden ver cómo callarlo.

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Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C6

jueves, 2 de enero de 2025

¿Cómo puede el hombre?

En Sueño Profético decían:

¿Cómo puede el hombre pensar que exista ese mundo sin existir Éste?

¿Cómo puede pensar el hombre que su cuerpo, el adelanto y la medicina lo mueven?

¿Y cómo puede pensar que el sol, el aire, el agua y el trueno estén a sus órdenes?

¿Y cómo puede pensar el hombre que la Tierra se alborote, llegando a los edificios, que son de hierro y de piedra, convirtiéndolos en sepultura, dejando a la gente muerta?

¿Cómo puede el hombre pensar que exista ese mundo sin existir Éste?

Dijo uno:

Debería ser retirado de la enseñanza el que no se enseñara Dios, de su Gloria para el espíritu: Mundo que Dios tiene para cuando muera el cuerpo. Que te deja Libertad para que entregues tu espíritu donde lo quieras entregar, con el vivir que hiciste usando la Libertad. Esto, el no enseñárselo al niño como peligro de todos los peligros, no tiene perdón ante Dios.

 

Desperté, oí:

 

No enseñar la Existencia de Dios

y que el espíritu es inmortal,

no tiene el Perdón de Dios.

Si al niño no se le enseñaran

los peligros que matan al cuerpo,

ningún niño llegaría a hombre.

¿Cómo puede el hombre pensar

que Dios creara ese mundo

para que el hombre quedara

como queda el animal?

Si el hombre usara la cabeza

como pies con zapatos estrenando,

conocería lo de Dios

y tendría que enseñarlo.

Los pies conocen la suciedad,

el cieno, el polvo y el fango.

Y sirven de guardianes

para cuidar los zapatos.

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Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C7

martes, 17 de diciembre de 2024

Dios perdona al hombre, pero no obliga a que Lo quieran

En Sueño Profético decían:

Dios busca al que quiere su Camino y echa de su Camino al que quiere reformarlo.

Dios perdona sin que haya habido diálogo, porque cuando tú pienses “Dios mío” ya te tiene el perdón mandado.

 Si el hombre pensara en Dios se acabarían los pecados.

Si el hombre mirara al Cielo y pensara en este cambio: “Si tú aceptas mi Amor, Yo te doy mi Reino. Si tú quieres mi Camino, Yo en mi Camino te espero”, se acabarían los pecados. Esto es lo que sentiría aquel que mirara al Cielo dejando tiempo olvidado del olvido que le tuvo a este Cielo.

Dijo uno:

Hay más pecadores grandes que perdón a Dios le pidieron, que pecadores que pecados chicos creen que hicieron y los amontonaron y la Gloria perdieron. Pues decían que pecado chico era vivir sin querer a Dios y sin cumplir sus Leyes. El que vive este pensar peca y a Dios lo tiene en desprecio, que este pecado sube por encima del pecado que el pecado te hizo hacerlo.

Esto lo decía Agustín de Mónica, que era un gran decano de enseñar a dejar de pecar. A él le daba más lástima del que pecaba y decía “¿por qué pequé?” o “¿por qué estaré pecando?”, que del que no amaba a Dios y no hacía pecado de escándalo, que a éste lo veían abrazando al pecado y nunca pedía el perdón, ni sería perdonado. A éstos les hablaba con desprecio y empleaba poco rato.

 

Desperté, oí:

 

Agustín iba detrás de los que habían pecado o de los que estaban en el pecado metidos.

Les ofrecía su amistad, y decían arrepentidos:

          – Agustín, ¿me quieres enseñar a ponerme en el camino para que me pueda perdonar el que tanto he ofendido?

Esta era su contestación:

          – Pide tú el perdón y yo mientras, en silencio, ruego para que oiga tu voz.

Esto se lo decía Agustín al gran pecador.

Pero el que hacía más pecados para darle desprecio a Dios no miraba al Cielo.

Ni lo llevaba al empiezo del Camino, ni Dios salía a su encuentro.

Es perdonado antes el que cree a Dios ofender.

El que no ama piensa: “¿Por qué hay que querer a Dios?”

Esto es grave pecado, tan grave que no tiene remedio, porque Dios perdona al hombre, pero no obliga a que Lo quieran.

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Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII