viernes, 5 de febrero de 2010

Enseñar al Niño - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 158-159


En Sueño Profético, vi unos niños y un anciano, y dijo uno:

Estos niños hasta llegar al anciano y verse Aquí, tienen que en su crecimiento ir venciendo el pecado, tienen que ser enseñados por mayores que pecado no estén haciendo, tienen que enseñar al espíritu que apetezca el manjar de la Gloria de Dios y que desprecien lo que el pecado les ofrece. El niño tiene su espíritu en manos de los mayores. El espíritu del niño es en la carne, estómago recién nacido, estómago que tienes que ir preparando en dosis calorías. El espíritu del niño es limpio, virgen, que el hombre ensucia y siembra la mala semilla. El espíritu que enseñas a que haga lo que a Dios agrada, no hace nada que sirva de ofensa a Dios. Dijo uno: Más de 90 tenía, y en la puerta de mi casa a más de 10 reunía; cuando a éstos les decía el mal que hacía el pecado, éstos a más traían; unas 100 familias vivíamos como en una casa, Sebastián era mi nombre, y por Sebastián preguntaban y todo aquel vecindado a Sebastián le mandaban los chiquillos de 4 años que los de 8 tiraban, éstos seguían a los mayores que antes ellos me oyeron; todos hacían una vida buena, y es que llevaban por dentro el no molestar a Dios ni en hechos ni en pensamientos.

Desperté, oí:

Si el espíritu lo enseñas
a que no ofenda a Dios,
éste, normal te rechaza
lo que hace el pecador.

El espíritu que ve
Alabanzas sólo a Dios,
muy difícil le sería
que él fuera pecador.

Los mayores que no sirven
para a los chicos guiar,
debían de hacerse los mudos,
cuando el niño al preguntar,
no le dice con cariño,
sólo a Dios hay que agradar.

Y le pone los ejemplos
para no poder pecar.

Para enseñar a que amen,
y que no pequen jamás,
puedes tener quince años
o tener un centenar.

Lo que sí es imprescindible
que Aquí creas de verdad.

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