lunes, 15 de febrero de 2010

Misericordia para el hombre - Libro 21 - Te Habla el Profeta - Tomo III - Pag. 134-135-136


En Sueño Profético se oía en la Gloria Alabanzas a Dios, y quedaba silencio. Oías estas Palabras: “Señor, que seas Tú el que nombres que Te pidamos más Misericordia para el hombre que no quiere oír tus Palabras, que van día a día de tu Gloria. Si Tú dices sí, nuestra Alabanza nombra la Misericordia”.

Quedaba silencio y se oía: “Te alabamos Señor en la petición que Tú quieres que hagamos”.

Esta es la Gloria, que antes de entrar el Espíritu, ya entra purificado. Esta es la Gloria, la que sus Puertas abre y cierra al hombre. Esta es la Gloria, Lugar que Dios existe en tres Imágenes, y Ángeles sin cuerpo forman Bóveda en uno de sus Sitios, aunque todo es Gloria. Igual que Dios es Dios fuera y dentro de su Gloria.

Fuera es Dios y lleva Gloria; y Aquí está Él, y ya es Gloria. Aquí, el que está, ya no la pierde.

Desperté, oí:

No la pierde porque él la quiso,
y Dios le abre las Puertas
y vive Eternidad Divina,
que Dios no niega
al que huye del pecado.

No niega, y va buscando.

Busca al que mira al Cielo,
y aparta al hipócrita y al fariseo.

Para éstos no existe la Misericordia.


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