miércoles, 3 de febrero de 2010

Que los Hombres se Amen, Como Dios los Ama - Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 109-110-111


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En Sueño Profético citaban hechos que Le ocurrieron a Dios Hombre en su vida de Pastor con el rebaño del Mundo, que tanta falta le hace al hombre, que siempre tenga su Presencia. Aunque entonces fue de Carne, y siempre continuará en Espíritu mientras exista el hombre.

Dijo uno:

Yendo un día con el Maestro, se acercaron unos y Le dijeron:

Maestro, venimos discutiendo desde antes de salir del pueblo, y no hemos querido a nadie pedirle opinión por temor a que nos equivoquen.

Fue terminar estas palabras y decir el Maestro:

Guardaros las Palabras, porque antes de salir de vuestras bocas, ya fueron por Mí Oídas.

Y señalando a uno dijo:

Tú dices que para Mí das todo, pero no para el que viene Conmigo. Si Yo Viera esto bien hecho ya no Era Dios, porque Yo no Necesito que el hombre Me Dé. Pero sí llena Mi Reino, el que se haga pastor. Este Dar sí Lo Quiero. Pero el dar que a Mí Me quieres dar, Yo te lo Desprecio, porque si a Los Mios no les quieres dar, ya el dar que a Mí Me das puede ser por miedo.

Desperté, oí:

Uno que seguía al Maestro
tuvo un grande apuro
y sin pedir le dijo uno
que le oye y puede socorrerlo:

"Yo doy para el Maestro
pero no para tí".

Cuando llegan al Maestro
no esperaban,
primero,
que Él todo ya sabía.

Y después todos oyen
que el que a Él seguía,
a Él le hacía
lo malo o lo bueno.

Que Él enseñaba
no para Dios,
que su Enseñanza era
que los hombres se amaran
como Él los amaba.

Y una vez
que practicaran su Amor,
el perdonar,
alegría les daba.

¿Cómo podía Dios aceptar?:
"A los Mios niegas,
a Mí Me Das".


El decía mucho:

El que Me Ame lo sabrá el Prójimo.

Y el que Me Niegue antes Lo Sabía Mi Padre en Mí.


***