martes, 20 de abril de 2010

Médico de Espíritu - Libro 30 - Investigaciones a La Verdad - Tomo IV - Pag. 89-90


En Sueño Profético hablaban de la enfermedad del Espíritu. Decían:

El Espíritu, es más grave, cuando se enferma, que la carne. A la carne, todos le ofrecen curación, que es el cuerpo. Y si el cuerpo muere, queda la vida del Espíritu y con Dios se viene.

El Espíritu enfermo, si no lo curas, Gloria no tiene. Porque la enfermedad del Espíritu es abrazar lo que Dios te enseña a que huyas y desprecies; a que conozcas pecado aunque el hombre lo haya metido en sus leyes diciendo, “esto no es pecado”. La enfermedad del Espíritu la hay con quietud y violenta. La violenta la ven todos, que es la ira, la soberbia, la avaricia y la envidia, que a veces ponen envidia en aquello que desprecian y no quieren. La falta de Caridad tampoco es de Dios. Si te falta Caridad juzgas, y ya, estás ofendiendo a Dios y agradando a Satanás.

Desperté, oí:

Se han nombrado enfermedades que no pueden estar ocultas.

Luego quedan las escondidas: la hipocresía, la maldad y donde acampan las víboras.

También existe la enfermedad de la tristeza y el desprecio a la vida, que no es tuya, que es de Dios.

Si estudias estas enfermedades, ves que poco se esfuerza el hombre para darle curación.

Hazte médico de Espíritu y receta el Amor de Dios y la comprensión.

A más enfermedades cures, más cerca estás de Dios.

Se ha nombrado médico de Espíritu, pero también se puede nombrar pastor, que este nombre Dios se puso.


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