jueves, 8 de julio de 2010

Conocíamos el Espíritu que escondía su cuerpo - Libro 36 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VI - Pag. 115-116


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En Sueño Profético decían:

Se van a decir Palabras que Jesús dijo a sus Discípulos, a la entrada de un pueblo:

Si queréis conocer a los Espíritus que creen en mi Padre y confían en Mí, los conoceréis. Estos preguntarán por dónde voy a pasar, y allí esperan con alegría y sin prisa. Habrá quien no acuda hoy a su faena, como cuando el cuerpo se niega por enfermedad. En cambio, otros, se guardarán el tiempo para perseguir mis Palabras y mi Enseñanza, y al que más obedezca mi Mando más le formarán la guerra, para que vuestra alegría quede en llanto.

Desperté, oí:

Aquella mañana a cada uno que se acercaba conocíamos el Espíritu que escondía su cuerpo.

Había sitios que llegábamos y no oíamos nada más que la palabra “Maestro”.

Ya se cortaba el trabajo y no se medía el tiempo.

La Paz formaba palmeras que llegaban hasta el Cielo.

En cambio, los espíritus contrarios hacían malo lo bueno.

Lo limpio lo ponían sucio, y rico al pordiosero.

La alegría molestaba y oír: “Ya viene el Maestro”.

Si el hombre se ofreciera a Dios a conocer los espíritus, se quedaban con letrero.

Los que aman a Dios, los falsos y los fariseos.


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