sábado, 11 de septiembre de 2010

“Yo quiero que pidáis limosna, pero no que robéis” - Libro 56 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo VIII - Pag. 13-14-15


En Sueño Profético decían:

Si Dios hiciera de Dios, con su Poder y su Mando, no existirían las guerras, ni el hambre, ni el pecado. Que la guerra viene del pecado, igual que el hambre, el adulterio y el romper la unión de la carne que Dios hace.

Dijo un espíritu con el Mando de Dios:

El robo es más pecado para el hombre que para Dios, si este robo es hecho por hambre o por ropa para tapar tu cuerpo por el aire o el frío, o el hielo. O si es hecho por algo para que tus pies cubran por ir descalzos.

Esto son unas pocas cosas que se han nombrado. Pues Dios consiente esto por no poner su Poder como dictador de la tierra.

Estando oyendo estas palabras, se vieron unos chiquillos de unos ochos y nueve años. Estos iban corriendo y se pararon delante de un puesto que había con tortas y pan. Se acercaron y quitaron unas tortas, mientras otra gente las comían y las pagaban. Llegaron dos mujeres, madres de los niños, y uno dijo: “Madre he robado dos tortas y me las he comido porque tenía mucha hambre. Y mi amigo, las sandalias que lleva las ha robado de una tienda en la que había mucha gente. Y mientras él se las probaba, la gente ni lo miraba”.

Desperté, oí:

Cuando llegaron los chiquillos a la casa iban sin hambre y con los pies cubiertos con las sandalias.

La madre los abrazó llorando con estas palabras:

“¿Dónde habéis hecho este robo? Que yo quiero ir para pedir perdón. Y que jamás esto vuelva a ocurrir porque es pecado. Para Dios somos pobres, pero pecadores no”.

Cuando la madre llegó a los dos sitios donde habían los chiquillos robado, ya tenían la respuesta a sus palabras los dos dueños.

La del pan y las tortas les dijo: “Si con lo que habéis cogido se os quita el hambre, ya podéis venir todos los días, que yo sin dinero os las doy hasta que vuestro padre gane trabajando”.

La madre se abrazó a los niños llorando con estas palabras:

“Yo quiero que pidáis limosna, pero no que robéis”.

Había un hombre delante que los vio cuando cogieron las sandalias, y esto le dijo a la madre:

“De donde han cogido las sandalias ya tienen pagados otros zapatos para que cuando se queden rotos los que llevan se pongan unos nuevos y que allí queden los rotos”.

Esto en el pueblo se cundió y no daban a basto a hacer tortas en la tienda, de la venta que tenían.

En los puestos de calzado y en las zapaterías esto se cundió y les dijeron que el precio del calzado era, cuando les hiciera falta, dejar los viejos, que esto ya era como factura pagada.

Este es el robo que para Dios no es pecado.

Decían en el ArroboDesprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75) que cómo no se darán cuenta de que Dios aquí está hablando.

También decían en el Arrobo que la guerra era el peor de los pecados. Porque esto es matar a cuerpos a los que Dios tenía unos por buenos y otros perdonados.


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