sábado, 11 de diciembre de 2010

Ángeles - Libro Recopilatorio - Hechos de Jesús Perdídos, Hoy Dictados en Gloria - Pag. 797-798


En Sueño Profético decían:

Pon el comienzo del Sueño antes de que Dios hable:

Se vieron muchos niños, los primeros sin cuerpo, no se les veía nada más que la cabeza, y en el poco cuello que tenían, dos alas que les daban en la cara.

Ya se presentaron más cantidad de niños distintos a los que no tenían cuerpo. Éstos tenían las alas en la espalda, como los ángeles que se ven en todos sitios y se les da este nombre, el de ángeles.

Ya dijo un espíritu con Mando de Dios:

Estos últimos niños que se han visto, vivieron todos con cuerpo en la Tierra, pero ahora ya no tienen cuerpo porque viven Vida Eterna y su cuerpo quedó en la Tierra.

Todos los niños, para Dios y para su Gloria, son ángeles.

Aquí van las Palabras que Dios dijo cuando vivió de Hombre para enseñar al hombre a que no perdiera la Gloria:

“Haceos niños y entraréis en mi Reino”.

Estas Palabras se siguen diciendo, cuando el hombre vive la maldad y piensa ensuciar lo que Dios dijo y sigue diciendo.

Esta Enseñanza, el que la estudie y la aprenda, verá que es la misma que Dios enseña y manda que viva el hombre.

Desperté, oí:

En este despertar del Elegido se ve que la alegría Dios se la ha traído.

Por el sueño de los ángeles, que tantos Dios delante ponía.

Este Mensaje deben tenerlo los niños, para que los mayores crean que Dios es el que da la vida temporal en la Tierra y en el Cielo la Eterna.

Mandan en la Gloria, que quede dictado cómo iban los niños: los de alas en la espalda y los de alas en el cuello.

Los de alas en el cuello, iban sin cuerpo, porque no lo tienen ni lo tuvieron.

Los de alas en el cuerpo, iban vestidos con sus ropas normales, pero tapados. El reír de los niños, a los mayores hacía pensar.

Llegó el Sueño y uno dijo: “Es alegría el pensar que Dios arrobe Arrobo: Desprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75) tu espíritu y nadie lo pueda hacer igual”.


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