domingo, 13 de noviembre de 2011

La Humildad es la predilección de la Virgen - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 178-179


En Sueño Profético hablaban de la Humildad. Decían:

La Humildad es la predilección de la Virgen. Todos los que han tenido aparición de su Carne han sido sumamente humildes.

Yo, uno de sus Discípulos, y en el nombre de todos diré, que sabían más que era la Madre de Dios Hombre, por el Hijo, que por decir Ella: “Yo soy su Madre”.

Su Humildad le hacía guardar silencio; reverso del Hijo; el Hijo era reunir a muchos y enseñarles lo que el Padre en Él hablaba. Misión opuesta: Ella, orar al Padre y sufrir en silencio el cundir y revolucionar la Doctrina del Poderoso en Cielos y Tierra, Mando sin tener quien le conteste, por no haber otra Sabiduría.

La Madre fue cogida para hacer un Servicio a Dios. Dios fue mandado al hombre, haciendo Dios el Servicio al hombre, para enseñarlo y librarlo de la condenación.

Dios no podía guardar silencio; Dios tenía que cundir aprisa era el Mesías; Dios que se hace Carne para enseñar al espíritu.

Nuestro gozo era pedir el silencio del gentío que nos aguardaba, y oír el vocerío pronunciando: “Maestro, ¿mañana aquí?”.

Su Voz inconfundible la cogía el aire y penetraba en todos los oídos:

“Mañana estaré aquí, pero no mi Voz”.

Desperté, oí:

Siempre recordaba, que aunque era Hombre, era Dios.

Mañana estaría como hoy, en todas partes.

Si con Fe iban al sitio, ¿por qué no verlo?

El que ama siempre lo lleva dentro para guiarle sus pasos.

Dios Hijo y Hombre no podía guardar silencio. Tenía el nombre de “Maestro”.

Nombre de Maestro y Enseñanza del Padre Eterno.

La prudencia al Mensaje de Dios, está en su contra.

Dios cuando habla es gran pecado el ponerle silencio.

Si pones silencio sin saber lo que es Dios, quedarás perdonado.

Vale más que ames, oigas y no mandes que callen.


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