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lunes, 24 de febrero de 2025

Dios es Amor, Caridad, Humildad y Perdón

En Sueño Profético decían:

¿Qué contestación daría uno que no quisiera oír al que Dios habla en él, cuando le dijeran: “expón razones justificadas, y éstas expuestas delante del Comunicante”?

Se repetiría la escena como cuando vivió de Carne el que hoy habla en otra carne. Entonces, de todo el mal que Lo acusaban era, de que no era Dios, de que no tenía un Reino en otro mundo, de que no era Rey de la Tierra, de que no era mandado por el Padre, y de que como Dios es Amor, Caridad, Humildad y Perdón, había que matarlo.

¡Sí!, Dios quería y quiere al hombre. Pero el hombre responde a este Amor con indiferencia y mal trato al Lugar.

Vuelve la pregunta: ¿qué mal hacen las Palabras que dice este Lugar? –que  no dice, y que sí dice: “me dicen”–. Éstas mismas Palabras fueron dichas por el Padre en una materia, que a esta materia no Le decía el Padre: “Éste es mi Hijo”. El Padre dijo: “Es mi Hijo”, a la Carne que Él mandó que se hiciera con su Espíritu; Espíritu que con el Poder del Padre, hace a Dios Hombre, y ya es Dios el que habla en su misma Carne. Dios Padre queda Aquí, Y Dios Hijo que vive entre el hombre. Dios habla tres veces: antes de su Venida, en su Venida y después de su Venida. Este “después” será por todos los siglos, siglos in fin.

 

Desperté, oí:

 

¿Qué mal hacían los que Dios habló en ellos antes de su Venida?

¿Qué mal hizo Dios de Hombre, viviendo con el más humilde y ofreciendo la Gloria del Padre?

¿Y qué mal hace el que te enseña lo que Dios le dice: que si quieres, aprendes a amar, y Él te perdona?

Que para enseñarte a ti, Dios permite que a él desmientan.

A todo el que oiga la Palabra y diga: “me habla Dios”, tú no le cargues la cruz, que se la cargas a Dios.

Y no busques a un “Pilatos”, porque presentas a Dios.

***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Cierre de Libro

martes, 2 de abril de 2024

Dios quiere humildad

En este Sueño Profético decían palabras de gran alegría para el Elegido que tiene Poderes para publicar Esto, que al Mundo le hace falta como al día le hace falta el Sol y la lluvia, y a la noche las estrellas y la Luna. Pues al cuerpo le hace falta esta Enseñanza, que son los Mandamientos que Dios dejó en la Tierra cuando bajó con Cuerpo a vivir con el hombre para enseñarle a no perder la Gloria.

Estando oyendo estas Palabras, se vio una plaza grande con bancos de piedra antiguos. A esta plaza, con mucha prisa, mucha gente venía, todos contentos. Se oían estas palabras:

“¡Estamos esperando al Maestro!”. Esto lo decía un Discípulo de Dios.                                                       

Este Nombre era dicho por los Discípulos, porque Dios se lo enseño al que Lo seguía con obediencia y pidiéndole Mando.

Ya se vio la llegada de Dios con estas Palabras:

“Ya, todo el tiempo que el día os dé, que sea para llevar mis Palabras a los más pobres y humildes, que son los que preparan el sitio para cuando Yo Me presente. Porque los que tienen riquezas temporales, cierran sus puertas cuando dicen que van mis Discípulos y el Maestro”.

Dijo el Mando de Dios en un espíritu de su Gloria:

Lo que se ha visto y oído, ocurrió cuando Dios bajó a la Tierra a vivir de Hombre para enseñar de su Gloria. El que Lo seguía, ya era Discípulo suyo.

Desperté, oí:

La Visión que de Dios se ha visto y las Palabras que ha dicho, han sido lo mismo que como cuando bajó a la Tierra a vivir con el hombre para enseñarlo a cómo tenía que vivir para no perder la Gloria.

También la Presencia de Dios se ha visto con su Túnica y Manto.

Decían en el Dictado, que esto, de no ser Dios, ¿quién puede hacerlo de nuevo y contarlo como pasó, y oyéndose su Voz?

Dicen en la Gloria, que tengan presente que Dios bajó a la Tierra para todos, pero que todos no Lo recibieron como Lo recibieron los humildes.

Esto, que lo oigan los que están unidos al Elegido y van repartiendo esta Enseñanza de Dios a los más humildes.

Lo que Dios manda nadie puede decir que está mal mandado, porque Dios manda donde hay Amor a su Existencia.

Y ya Él, cuando da el Mando, pone saber para que vean que su Mando de no ser de Dios no puede ser.

Se va a decir el Saber que sin saber se hace:

¿Quién puede hacer estos Libros, cuando la que los hace, que es el Elegido, no sabe restar ni sabe de cuentas, ni de estudios?

Se puede comparar con niños que están en las primeras letras.

Dios quiere humildad y quiere creencia, y que tu cuerpo vaya pregonando el pudor, que es el grande valor del cuerpo.

Estos Libros ponen silencio a los que han hecho daño al Elegido de Dios.

***

Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VIII - C5

miércoles, 7 de febrero de 2024

Cordero: símbolo de la humildad

En Sueño Profético vi el campo, había muchos borregos, y volaban gran cantidad de pájaros por aquel manchón. Los pájaros no dejaban de trinar, mientras que los corderos pastaban con la humildad y primor del que molestar no quiere. Salió un pastor de en medio de los borregos y dijo:

“Estos borregos enseñan humildad al hombre, y a la vista proporcionan Paz. En un metro de terreno se abrigan unas a otras, dándose sus cabezas y lateral de su cuerpo, queriéndose meter una dentro de otra para más quererse, y sin querer ninguna tener preferencia, siendo ejemplo de obediencia. Si las miras detenido, verás que una avanza y todas la siguen. Ha habido veces de que una bajó la montaña y todas siguieron este peligro. Cordero: símbolo de la humildad, estampa que calma el alboroto”.

“Los pájaros te enseñan a que tengas alegría; ellos, con sus trino, se unen a los cantos de la Gloria; te enseñan a tener confianza en Dios; te enseñan a que Dios es Padre y Él te procura la comida”.     

Cuidará de tu alimento

como la madre al lactante,

como la loba al cachorro,

como el pájaro al nido,

que le lleva el alimento

como todo ser que nace,

que cuidan y va creciendo,

que luego, él hace

lo que a él le están haciendo.

Esta es la confianza

que piden Aquí en el Cielo.

Desperté, oí:

El hombre no tiene Paz

porque piensa en el mañana,

que si pensara en amar,

el mañana no llegaba.

Si la humildad del cordero,

el hombre fuera copiando

desde que nace al final,

Aquí vendría ya enseñado.

Y el chirrío del pajarillo

siempre tuviera en sus labios.

Esto sería agradecer

sin tener a Dios enfadado.

Para hacer esto que digo,

tienes que amar a Dios tanto,

que amando como yo digo,

amas sin hacer trabajo.

Si el pájaro lleva al nido,

y la loba a los cachorros,

¡qué hará este Dios contigo?

En amando, Él te manda

lo que no ve el que no ama.

Haz como los pajarillos

y,¡cómo no!, los corderos,

y cuéntate cuando hables

con esto que hay en el Cielo.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C6