jueves, 31 de marzo de 2016

No quedaos con estas palabras, e id a muchos enseñando

En Sueño Profético decían:

Estas Palabras dichas al espíritu –ahora dictadas al espíritu con cuerpo– fueron dichas por el Maestro a sus Discípulos:

Si alguno de vosotros reservara mi Enseñanza, podría luego estar más lejos de Mí que el que pecó y Me buscó para que lo perdonara. Mi Enseñanza tiene que ser por vosotros, los primeros, el practicarla. Y ya el que os vea puede sin palabras aprender”.

“Tened presentes mis Palabras como ahora tenéis mi Cuerpo. Luego estaré presente en Espíritu, y todo el que crea que existe mi Reino, Me tendrá delante y sentirá mi Presencia aunque no vea mi Carne”.

“Sed incansables para buscar al pecador, que para eso he bajado Yo a la Tierra: para enseñar a no pecar y para buscar al que esté pecando”.

“Puede hacer más efecto el medicamento en el enfermo que en el sano”.

“No es la lumbre para el que suda. Su servicio es más provechoso para el que está tiritando”.

“Si dais un vaso de agua a uno que esté sediento, más premio os dará mi Padre que si se lo dais al que tiene los cántaros llenos e intentáis darle agua como otro ofrecimiento”.

“Buscad sin descanso y sin pretextos al que necesite de vosotros, porque Yo allí estaré sin Cuerpo
”.

Desperté, oí:
No tenían término medio
las Palabras del Maestro.

Si Lo seguías,
veías bien hecho
todo su “Diciendo”.

Aunque si hablabas con alguno
que no Lo tenía por Dios,
pero sí por hombre bueno,
formaba la discusión.

En el Amor al Prójimo
y olvidar lo que te hicieron,
pronto oías decir:

¡Éste conoce al Maestro!

El juzgar tampoco entraba
en el tribunal del hombre.

El juzgar,
llevándole al Maestro
lo que Él sabía ya.      

–Él sabía de pecadores
que nadie podía pensar–.

Era, el no oír su Palabra
u oírla y desmentirla
con su forma de actuar.

Luego, ya los pecadores
que lejos pecaban
y con su forma de vivir
hacían pecar,
era a los que mandaba
para quitarlos del mal.

Mandaba a los Discípulos,
porque estaban enseñados
a todo lo que se ha dicho.

Mucho les repetía:

No escandalizaos,
que Yo soy de más provecho
en el enfermo que en el sano”.

“Y veréis que Me doy más
al que veo que viene a Mí
después de haber pecado”.

“Haced vosotros lo mismo
aunque quieran que juzguéis
despreciando”.

“El que vaya haciendo esto,
queda por Mí apartado”.

“No quedaos con estas palabras,
e id a muchos enseñando
”.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C5