viernes, 25 de noviembre de 2016

Pecado, enemigo del Cielo

En Sueño Profético hablaban del pecado, del pecador, del que se quitó de pecar por sentir dentro el deseo de vivir sin el pecado. Comparaban al espíritu que pecó y a Dios decía:

Señor,
¿por qué me dejaste haber pecado?

¿Por qué se movió mi lengua
y mis piernas avanzaron?
Mi lengua, para ofenderte,
y mis piernas, para irme de tu lado.

¡Señor, dame tu Luz,
que yo le pueda al pecado,
que con tu Luz va la Fuerza
y se retira lo malo!

Yo siempre tenía en mi mente:
¡Si yo fuera perdonado por Dios
antes que por el hombre…!

Pero, ¿cómo pedirle esto a Él,
que tanto daño Le hice
con el ejemplo de mi vida?

¡Pecado, pecado maldito!
¡Pecado, enemigo del Cielo!
¡Pecado, que das el sufrir
cuando no quieren pecado!

Las palabras “Señor” y “pecado”,
siempre tenía en mi mente.
Había quien me notaba algo
que yo no decía,
pero estaba en mi mente.
Era algo que daba fuerzas
y no podías explicarlo.

Desperté, oí:

Era apartar de mí el cieno
escondido en el fango.

Era luchar con la Fuerza
que Dios me estaba mandando.

Era vivir una vida,
que empiezas
después de haberla pasado.

Era luchar con la roca,
aunque rompiera las manos.

Yo creo que la comida
no me alimentaba tanto
como aquellos pensamientos
que echaba al Cielo mirando.

Si no hubiera habido Cielo,
yo no me muevo del fango,
pero el Cielo da las fuerzas
cuando el Perdón vas buscando.

No peques, pero si pecas,
mira a donde sale este Mando.
Mando que te da la Luz,
y te sientes perdonado.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C2