sábado, 23 de enero de 2010

Espíritu, motor del cuerpo - Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - Pag. 92-93-94


En Sueño Profético hablaban y ponían comparaciones para saber cuando el Espíritu no está actuando en el cuerpo, para la Gloria de Dios. Decían:

El Espíritu es el motor del cuerpo. El Espíritu puede engañar con las palabras, pero no con la acción. La acción, para el que no está con Dios, no es duradera, le cansa y siempre le oirás protestas.

El Espíritu, cuando está con Dios, quita el cuerpo de que sus actuaciones sean de escándalo, y siempre presentara en presencia y palabras, recato. Cambiara el juzgar por el compadecer, y sus consejos siempre serán, ir lumbre apagando.

Cuando te sientas la ira, di: "Yo estoy, por espíritu malo, en este momento, dominado".

Cuando sientas la protesta de no aceptar lo que la vida va dejando, haz también este pensar: "Esto es empuje del Diablo".

Cuando la envidia te notes, tiene malos resultados. Esto te puede llevar a que vivas encarcelado aunque te vean en libertad.

Desperté, oí:

Cuando te sientas pereza
para las cosas de Dios,
piensa que están acechando
los enemigos de Dios.

Cuando el pecado lo veas
normal en algunos cuerpos,
pide a Dios te retire
esos falsos pensamientos.

El cuerpo que está mandado
por Espíritus del Cielo,
se tiene que destacar
en los cerca y en los lejos.

Esté donde esté,
con Dios se verá unido,
porque Dios es sin distancia,
por vivir en los dos Mundos.


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