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lunes, 2 de septiembre de 2019

El motor del hombre es Mando de Dios al espíritu

En Sueño Profético hablaban del poco valor que el hombre le daba al espíritu, y de que la mayoría no creía en él.

Esto lo decían asegurando más la duda en los hombres de ciencias. Hombres que se tenían por cabezas fuera de serie, ocupando grandes cargos en ese camino corto, que después entierran sus cuerpos y premian lo que se llama sabiduría.

Culpaban más al que enseña que al que aprende. Decían:

El cuerpo muere y queda lo que obliga al cuerpo a portarse bien o mal. Esta falta de creer en la inmortalidad del espíritu hace que el hombre no controle la vanidad, la ira y la soberbia.

La vanidad te retira del Prójimo, y la ira y la soberbia te llevan a la violencia, que es de donde sale el crimen y las guerras.

Todo es falta de no creer en otra Vida, que es Ésta, de donde sale esta Enseñanza.

Desperté, oí:

Todo lo que ves que anda
es porque lleva motor
o el hombre tira
con ayuda de las ruedas
o del animal que engancha.

¿Pues cómo pensar el hombre
que el cuerpo solo se mueva
sin el motor del espíritu?

Un cuerpo que lo ves sano,
y a veces unos segundos,
y de pronto queda muerto
porque se le fue el espíritu.

Si el cuerpo anduviera solo,
moriría de viejo
como cosa que tiene grande uso.

Pero no le llegaría la muerte
joven y con buen cuido.

El motor del hombre
es Mando de Dios al espíritu.

Ya se ha dicho muchas veces
que el espíritu no muere
y que vive en dos sitios:

De donde Dios lo mandó
o donde él después quiso.

Quítale el nombre de muertos
a los que sabes que creían
en un Reino Prometido.

El cuerpo no tiene vida
si se le va el espíritu.

Es la lucha en la Tierra,
creer que se mueve el hombre
por su saber o su fuerza.


***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C4

sábado, 23 de enero de 2010

Espíritu, motor del cuerpo - Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - Pag. 92-93-94


En Sueño Profético hablaban y ponían comparaciones para saber cuando el Espíritu no está actuando en el cuerpo, para la Gloria de Dios. Decían:

El Espíritu es el motor del cuerpo. El Espíritu puede engañar con las palabras, pero no con la acción. La acción, para el que no está con Dios, no es duradera, le cansa y siempre le oirás protestas.

El Espíritu, cuando está con Dios, quita el cuerpo de que sus actuaciones sean de escándalo, y siempre presentara en presencia y palabras, recato. Cambiara el juzgar por el compadecer, y sus consejos siempre serán, ir lumbre apagando.

Cuando te sientas la ira, di: "Yo estoy, por espíritu malo, en este momento, dominado".

Cuando sientas la protesta de no aceptar lo que la vida va dejando, haz también este pensar: "Esto es empuje del Diablo".

Cuando la envidia te notes, tiene malos resultados. Esto te puede llevar a que vivas encarcelado aunque te vean en libertad.

Desperté, oí:

Cuando te sientas pereza
para las cosas de Dios,
piensa que están acechando
los enemigos de Dios.

Cuando el pecado lo veas
normal en algunos cuerpos,
pide a Dios te retire
esos falsos pensamientos.

El cuerpo que está mandado
por Espíritus del Cielo,
se tiene que destacar
en los cerca y en los lejos.

Esté donde esté,
con Dios se verá unido,
porque Dios es sin distancia,
por vivir en los dos Mundos.


***