miércoles, 24 de febrero de 2010

Una Palabra de Dios, mil del hombre - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 157-158-159


En Sueño Profético decían:

Estos grandes Elegidos, qué grande servicio hacen a Dios con la sabiduría que escrita dejaron en la Tierra. Dijo Agustín: Siendo la misma sabiduría, por ser todo el mismo Dios, estos Escritos darán más escándalo; estos Escritos son con más enseñanza, con más profundidad; estos Escritos es manta grande que da abrigo a todo el que quiera y nunca faltará manta. Ya dijo Tomás de Aquino: Es grande enseñanza y fácil el aprender; es una teología sin poder igualarla con ningún libro que hable de temas que dejaron escritos antes otros Elegidos; hay grandes cosas escritas teológicas, pero una Palabra de Dios, mil del hombre; aquí, Agustín, no suena el nombre del Elegido, aquí sale la publicación virgen; esto ha sido mando de Dios de estos Libros; ya el literato cogerá riachuelos que nunca igualarán al mar; son palabras que pasan por todas las mentes comprendidas; es teología que Dios quiere implantar al hombre que se cree con teología gastada, con teología que ha perdido fuerza y coloridos; Aquí en estas vivas palabras se puede enseñar con facilidad de esta Gloria, se puede a Dios acercar el hombre; los teólogos que mis Escritos lean ven mucha más fuerza en estos que Aquí dictamos, si al leerlos los estudian con amor a Dios y queriendo que esto sea de Dios, a Dios le quitan la guerra, y al Comunicante algo le verán del contacto de Aquí.

Desperté, oí:

Si piensas sólo en Dios al hablar con el que Aquí viene, algo verás.

Si lees lo que le dictan pensando en Dios, algo verás que sea de Aquí.

Dos grandes teólogos hoy dan las notas, notas que Dios ha mandado.

Bien seguridad da Dios en que estos Libros compares.

Te da la seguridad con estos grandes Doctores.

El gran Santo Tomás de Aquino, como le llaman los hombres.

Y el grande San Agustín, pecador y luego santo.

Estos dos ven estos Libros con literatura grande.

Tan grande que si los lees, tan sólo de Dios acordarte, puedes perder la razón cuando leas sólo, oí, en Sueño Profético vi, y, me explicaron.

Si aquí no pierdes razón, no te des por perdonado.

Porque Aquí le da el valor los mismos que hemos dictado.

TOMÁS DE AQUINO y AGUSTÍN DE MÓNICA



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