domingo, 4 de abril de 2010

Reina de todas las madres - Libro Recopilación - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Pag. 580-581


En Sueño Profético hablaban de la Madre de Dios, Virgen antes del Nacimiento de Dios y Virgen después de Madre de Dios.

Hablaban de su Pureza, por ser la Palabra de Dios la que se hizo Carne. No creer esto, es no creer en Dios. Dios, con su Poder, coge como Primer Sagrario a un cuerpo Virgen.

El hombre Lo vio nacer, crecer y hacer prodigios, desde Niño. Por donde iba, iba justificando lo que habían anunciado los Profetas con el Mando de Dios Padre.

Dijo uno:

¿Cómo puede el hombre creer en Dios y ofender con sus dudas a la Madre Virgen? Si la Palabra de Dios edifica y tiene Poder para acabar el mundo, que fue hecho por Él, ¿cómo puede el hombre dudar de lo que el hombre no puede hacer ni detener? ¿Cómo el hombre detendría un corrimiento de tierra; un fuerte huracán; y una tormenta, cayendo piedras y agua, sin que se vea la tierra, convirtiendo en ríos las calles y tapando las viviendas?

Desperté, oí:

No tiene justificación
que el hombre que crea en Dios,
no crea en la Madre Virgen.

Si una Palabra de Dios,
hizo el mundo y puede acabarlo,
¿cómo dudar de su Poder
y de sus Milagros?

Si eres madre, pídele a la Virgen,
que de ella, Milagros salen.

Y si no eres madre,
pídele por los pecadores,
con esta corta oración:

"A Ti, Primer Sagrario de Dios
y Reina de todas las madres,
ruega por los pecadores".

La oración y los ruegos
son los que retiran a los espíritus
que no son buenos.


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