miércoles, 27 de agosto de 2014

Buscando para quitar de pecar

En sueño Profético decían:

El bueno sufre
porque existe el malo.

El bueno que es bueno,
busca al malo,
por si puede hacerlo bueno,
pero si éste no quiere,
es mejor pronto dejarlo
y rogar a Dios del Cielo
para que él deje lo malo.

Tan sólo el Elegido
puede salir sin contagio.

El malo, malo,
tiene defensa de malo.

Dijo uno:

Grandes fuerzas da Dios
al que Aquí traen.
Éste ya puede pisar
el cieno y el fango,
que lo verás sin mancharse,
y lo verás caminar,
siempre saliendo con aire,
que Dios guiándolo va.
Éste aplasta al pecado
que a él quisiera atacar.

Al malo hay que buscarlo,
sabiéndote tú guardar.

Hay buenos que van buscando
para quitar de pecar.

Dijo Agustín:

El que pecado hizo
y pecado no quiere,
éste busca
al que sabe que no peca.

A mí me buscaron más
los que habían pecado,
que los que iban a pecar.

¡Te da tanta alegría
que a él Lo llamen
y a ti te mande a buscar,
a ésos que hicieron pecado
y a ti confesión te dan!

Yo me quedaba pensando
en tantos premios que a mí
Dios me mandaba del Cielo.

¡Hacerme a mí confesión,
con el mal que yo había hecho...!
¡Y quitarlos de pecar
tan sólo con mis consejos...!

Éste era el premio mayor
que yo recibía del Cielo,
que le superó al Perdón.

Desperté, oí:

¡Es grande que el pecador
reciba el Perdón del Cielo!

Pero es alegría mayor,
que tú sirvas de consuelo
y hagas busquen a Dios.

Esto fue premio del Cielo,
que no lo merecí yo.

En este premio ya entra
la fuerza y el gran valor.

La fuerza es para ver
el pecado engalonado,
y repetir varios “noes”.

Y el valor es saber
que en varios momentos oirías
palabras sin compasión:

¿Tú eres el pecador
que quieres que diga el hombre:
¡es bueno, aunque pecó!?

En otros se oía a medias:
¿Es ése Agustín,
el que dice que no peca,
y que Dios lo lleva al Cielo,
y Palabras le encomienda?

¡Buenos estudios maneja
para explicar lo que lee!

En un Arrobo del Cielo,
se borraba el padecer.

Muchos me fueron buscando,
y a más, muchos más, busqué.

Y auque sigo a su Servicio,
nunca jamás pagaré
lo que a mí este Dios me hizo.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 31-32-33