jueves, 11 de septiembre de 2014

La Tierra engaña

En Sueño Profético
halaban de la Tierra,
de su engaño al hombre.

Hablaban de la edad,
hablaban de la belleza.

Hablaban del que el dinero
lo tiene y no lo cuenta,
porque el querer contarlo
le supondría una pérdida.

Hablaban de los oficios
y de las grandes carreras,
de los torpes de la Tierra.

Y también hablaban
de los listos que ahí quedan.

Porque inteligencia de hombre,
casi siempre
quiere anular a ésta.

Con sus libros inventados,
que siendo la misma carrera,
cada uno pone un texto,
y anula al que estudió en su carrera.

Que detrás ya vendrá otro,
esperando que éste salga
por vejez, o que se muera.

Que éste es el referir
del engaño de la Tierra.

Dijo uno:

La Tierra,
todo lo mantiene y todo lo entierra.

A lo único
que ni mantiene ni entierra,
es al espíritu,
y esto lo sabe la Tierra.

Por eso,
el que vive para Dios,
con él no presume la Tierra.

¡Que esto vale millones,
que lo guarden o que lo vendan!

¡Qué felicidad le da el ver
que a Dios muchos Lo quieran!

Y que el pecado lo miren
haciendo cruces con las manos,
diciendo: “¡Que Dios nos libre!”.

Echando a Lucifer,
que es el que a Dios Lo persigue.

Desperté, oí:

Siendo la Tierra de Dios,
y mandando Dios en ella,
el hombre siembra pecado
para que a Dios no Lo quieran.

Culpando a Dios de “porqués”.

Sabiendo el hombre,
que se tiene que morir,
y normal ponerse viejo,
¡qué pocos cumplen en la Tierra
lo que Dios dice en el Cielo!

Él, a la Tierra se pega,
y de sí se cree dueño.

Sobre todo cuando es joven
o cuando tiene dinero.

Entonces la Tierra engaña,
presentándote la vida,
corta, embustera y falsa.

Que ella la presentó:
verdadera, fiel y larga.

Para llevarte al pecado
y de Dios no te acordaras.

Si la Tierra viera siempre
al hombre mirando al Cielo,
no podría engañar
ni por joven ni con dinero.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pág. 25-26-27-28