Mostrando entradas con la etiqueta Libro 16. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libro 16. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de marzo de 2022

Estaca, rosal y rosa

En Sueño Profético vi un jardín, y unos hombres sembraban estacas de rosales, todas a la misma altura, y su separación medían.

Se quitó aquella estampa que Dios hizo para Enseñanza, y apareció el mismo jardín con los rosales ya con las rosas abiertas. Unas no podían abrir más; otras, el capullo sus pétalos sujetaba, como dándole más fuerza a la belleza, para que más días duraran y más disfrutaran de ellas. Tenían la misma altura, aunque el color distinto era.

Llegó un hombre al cuadro de las estacas, y dijo con voz de pena:

“Estas estacas, el dueño, si ve que bien no se cuidan, te despide y da la cuenta. Todos los días hace medirlas, y si a una estaca le viera síntomas para secarse, es para él una tragedia”.

Cuando ya están como estos rosales –y otra vez se vieron las rosas–, llegarán manos manchadas cortando con grande fuerza, pisoteando rosales, y riendo de algo que se acordó, refiriendo al compañero que va pisando los pétalos, de los que el aire echó al suelo.  

Desperté, oí:


Estaca, rosal y rosa,
es la vida del hombre
que Dios compara en su Gloria.

Estaca es niño que nace,
todos cuidan y dan castigo
a aquel que daño le hace.

Rosal y rosa, ya es hombre.

Que de chico lo cuidaron,
y de hombre lo mataron,
porque a la fuerza lo llevaron
a los campos de batalla.

¡Aquí ya no dicen lástima,
ni se condena al que mata!

Si la estaca del rosal
pudiera hablarles a los hombres,
estas frases les diría:

“¡Deja que me seque ahora,
y no me dejes crecer
para que me haga rosal
y me destroces las rosas!”.
 
Si esto dice la estaca del rosal,
¿qué diría niño que nace,
si naciera con habla
y pudiera razonar?

¡Hombres del mundo de paso,
que deberían renovar
los armamentos de guerra,
poniendo en su lugar:
“Recordad la Vida Eterna”!

El hombre le enseña al hombre,
que al niño hay que cuidarlo.

Para que no falten hombres
que tengan los 20 años.

¡Para darles el fusil
y maten a sus hermanos!

Si de niños los enseñaran
a llevar a Dios bien dentro,
no cogerían el fusil.

Y el que fabrica armamentos,
se dedicaría a enseñar cómo vivir
y no aprender a cogerlos.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C4

sábado, 1 de mayo de 2021

Palabra de Dios diciendo

En Sueño Profético hablaban del desprecio a la “Palabra de Dios diciendo”, y presentando Dios cliché de su “diciendo” en la Gloria.

Hablaban del Perdón que luego piden cuando ven que la vida se les acaba. Hablaban hombres que habían vivido para seguir a Dios, enseñar a quererlo y conocer lo que de Él venía.

Decían:

“Doctores tiene la Iglesia”. Ésta es palabra del hombre, que es bien dicha, pero tienen que ejercerla.

Tú puedes tener farmacia y siempre cerrar las puertas, y hablar de un medicamento que podría curar la lepra. Si tú alardeas de ser único, y medicamento encierras, ¿qué disculpa darías a Dios, el día que te murieras, para oír su Perdón? Estas palabras aquí dichas no tienen respuesta, porque respuesta es peor.

Dios habla al hombre, y la verdad, todo el que la quiera, la sabe, porque cuando Dios elige, al Prójimo deja de testimonio. Si los doctores y el Prójimo sintieran Amor a Dios con fuerza, no estaría esto callado como pecado en conciencia.

Al siglo de la cultura no le va tener la Palabra de Dios en vía muerta, pasando por muchas manos y echándola a la papelera. Si éste es el siglo de la cultura y el adelanto, ¡que piense el hombre que es para atrás para donde va andando!

Si esto no entiende que es Dios hablando, ¿cómo le dice que es el siglo de la cultura y el adelanto?

Desperté, oí:

Lo mismo que es responsable

el que Dios elige,

de sellar su comportamiento,

y cada vez él más se exige.

Deberían hacerse culpables,

los doctores que se dicen,

de que esto esté en el desprecio,

disfrutando los enemigos de Dios.

De que viva en el continuo sufrimiento,

queriendo que sea la Iglesia la que divulgue

lo que a diario Dios le dice en este Cielo.

***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C6

lunes, 13 de julio de 2020

Si en mis manos está, cuenta con ello

En Sueño Profético decían:

Ésta es la Gloria; que la maldad del hombre lo deja sordo y ciego para que no vea ni oiga; que la maldad la presenta despreciando al que Dios Aquí trae. Si esto así no fuera, no necesitaría el Elegido buscar a nadie en la Tierra. Tan sólo presentarse, y presentando estas pruebas, antes de decir “yo quiero”, debería haber respuesta: “Si en mis manos está, cuenta con ello. Si yo se lo voy a servir al que da vida a mi cuerpo, y luego, si Él no quiere, no me da entrada en su Reino, ¿cómo negar y cerrar puertas al que coge de Instrumento?”.

Dijo uno:

A pesar de los siglos que hace que Dios bajó de Hombre a la Tierra, el hombre sigue igual. El hombre, a Dios, todo Le niega; y disfruta humillándolo, por pedir chico que sea; y no piensa ni se asusta. Se recoge en su materia y saca el listín de leyes, que siempre están mal hechas.

Si la ley es esperar, quita de la fila al que le falte la pierna y le veas la cara triste, apoyado en las muletas. Esto no lo hace el hombre, porque la ley la respeta.

Desperté, oí:
Piensa lo que Dios iba pidiendo
y lo que enseña a pedir.

Caridad es lo primero,
y justicia, a seguir.

Luego, las leyes las cumples,
cuando las leyes
sean cuchillos para ti.

Pero lo que el Elegido pide,
jamás te perjudicará a ti.

Porque si el pedir es malo,
Dios no le puede decir:
“Di que en mi Gloria Yo te hablo”.

Y es para hacer pensar sin olvido:
“yo negué y estoy negando”.

Al que un día me dirá:
“¿Qué has hecho con lo guardado?”.

No tiene disculpa el hombre
al humillar al que Dios le dice:
“Ve enseñando en mi Nombre”.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C5

viernes, 8 de mayo de 2020

Estos Escritos tienen la firma de Dios Vivo

En Sueño Profético hablaban de Dios, de cómo busca al hombre, y de la poca obediencia que el hombre le tiene a su Mando.

Aquí podrían ver si él es el que habla o el que escribe estas Palabras.  El que las escribe da la vida antes de negarlas y no cundirlas. Y el que puede cundirlas, oírlas y ponerlas en práctica en el mundo entero, lo piensa y se le olvidan.

¿Cómo Dios va a elegir a estos hombres que parece que se avergüenzan de decir: “Dios, hoy, está hablando a un espíritu que su cuerpo tiene obediencia a su Mando; que sin poder y sin medios, lleva estos Dictados al último rincón del mundo; y se enfrenta, defendiéndolos, con el que ahí tenga más grande el cargo, más dinero y más estudios”?

¿Cómo los jerárquicos de la Iglesia no presentan esta Verdad a la Cabeza de la Iglesia? Y si ya lo saben, ¿cómo pueden estar en este silencio?

Dijo uno:

Comparemos la razón: ¿dónde hay que darla, a las jerarquías de la Iglesia o al que presenta estos Mensajes, diciendo: “Dios me habla”?

La que los presenta está dispuesta a oír preguntas y ella dar respuestas. Las jerarquías no están al Mando de Dios, están aquí dando la espalda a Dios. Y si ellos no tienen interés en saber las actuaciones de Dios y no colaboran para cundir que Dios es Vivo, ¿qué enseñanza dan a los seglares? Dios hablando y ellos borrando; que no borran para el que lleva el Mensaje, pero le ponen calvario, que es a Dios al que se lo ponen.

Desperté, oí:

Leyendo estos Escritos,
no tienes que preguntar
quién los dicta,
porque tienen la firma de Dios Vivo.            

Cuando son cosas del hombre,
tienen parada, escritos y apariciones.

Y siempre ha de quedar,
que son cosas de los hombres.

Aquí da miedo si piensas:
“¿Qué pasará
el día que muera mi cuerpo?”.

Si yo no puedo decir:
“Señor, tu Lenguaje no entendía”.

“Y como lo tenía oculto, a mí,
cuentas me da miedo que pidas”.

El hombre no cree en Dios,
aunque diga: “yo sí creo”.

Porque uno que tenga vista,
no puede hacerse el ciego
cuando el peligro le avisa.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7

martes, 28 de abril de 2020

Si Dios no fuera Dios, no tendría Elegidos

En Sueño Profético decían:

Si Dios no fuera Dios, no tendría Elegidos.

El hombre no se merece que Dios lo deje mirar al Cielo, por ser lugar donde está su Reino.

El Elegido es Presencia de Dios para el espíritu y para el cuerpo.

Si Dios no fuera Dios, dejaría de repetir su Existencia. Pero sería mayor condenación cuando nadie pudiera decir: “Yo veo a Dios, y me manda para que el hombre piense que lo que hizo ayer, lo hace hoy. Si no es bien hecho, que mire al Cielo, y ya mañana, con el bien que haga, el mal lo borra”.

Esta Enseñanza es la que lleva el Elegido en el peso de su carga. Dios, antes de elegir, sabe el sufrir que le aguarda, porque al ser conocido por el hombre, su presencia, o te da calma o tienes que huir de ella. Algo lleva, que ese algo te hace que pienses: “¿Será verdad? ¡Pero algo lleva…!”.

Busca un pedir, por si te diera. Pero la carga del sufrimiento, al Elegido la dejan. Por eso empieza el Mensaje diciendo: “Si Dios no fuera Dios, no tendría Elegidos”.

Dijo uno:

¡Cuánto te enseña y te aclara
el que ahí lo ves con cuerpo
y Aquí lo ven con espíritu!

Te aclara y te quita las dolencias,
y con este Mando te puede
curar la carne del mal que tengas.

Que esto es hilván que quitas
a buen traje que te pongas,
si lo comparas
con lo que hace el espíritu:
te lo limpia del pecado,
y a Dios ruega
para que seas perdonado;
te hace ver los caminos
que de Dios van apartando.

Es pozo, es torre,
es risa, es llanto;
es recadero de Dios
al hombre, para salvarlo.

Desperté, oí:

No se cansan en la Gloria de repetir,
que si Dios no fuera Dios,
no dejaría que el hombre
mirara al Cielo.   

Cuando mirara a la Tierra
y no encontrara el consuelo
para achicar un poco
sus sufrimientos.

Se han quedado
muchas cosas sin decir,
que el Elegido,
por Mando de Dios,
va dejando.

El hombre, a cambio de esto,
le abandona,
y le aumenta el sufrimiento.

Y cuando le llega a él sufrir,
le pide, pero exigiendo.

Si esto lo pensara el hombre,
pediría Perdón en silencio.

Por no quitarle sufrir
al que a Dios se está ofreciendo
para que le mande Aquí.

Dios elige a la persona
que le acompaña el sufrir
y de Dios nunca se aleja.

Porque alejarse de Dios
es algo a lo que tú
ya le has dado preferencia.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C6

martes, 19 de noviembre de 2019

No se sabe lo de Dios, hasta que Dios te lo aclara

En Sueño Profético vi a un hombre joven protestando de la vida. Otro iba con él, que cuando él nació, éste su edad tenía. No les unía parentesco; era que se conocían los padres y los abuelos. Con una gran diferencia, la familia del más joven pocas cuentas echaba del Cielo. El que doblaba la edad, nada hacía sin mirar arriba, y al mirar, en todo pedía consejo.

Ya se oyen estas palabras:

¿Tu has probado, cuando te llegue coraje, a decir: “Señor, hazme un cambio, y que mi lengua no sirva para enseñar como a mí me han enseñado? Señor, ¡si no merece esta vida que Tú estés al cuidado de mandarnos el oxígeno, el aire, el sol y el agua!”.

Esto no merece el hombre que el Cielo se lo mandara, porque el hombre, a cambio, mandó lo que tú estás mandando: provocar que contestara.

¡Abraza bien mi consejo, que parece que me mandan que diga esto que estoy diciendo!

Ya oyes la voz del joven con estas fuertes palabras:

Yo le prometo, Ginés, que cuando llegue a mi casa, no me van a conocer, aunque lleve el mismo traje, y tal como hoy me ve. Pero cuando oigan el nombre de Dios en mí con alegría, y tristeza refiriendo mi pasado, mi familia va a cundir que esto ha sido milagro.

Desperté, oí:

No se sabe lo de Dios,
hasta que Dios te lo aclara,
cuando tú pones Amor
para entender sus Palabras.

El que vio al joven nacer,
tuvo que poner distancia
para amistad romper,
porque allí se oía
siempre a Dios ofender.

De los contratiempos que el hombre,
él mismo se paga a buen precio,
a Dios hacían culpable.

Si la hacienda no rendía,
Lo insultaban,
porque el agua no caía.

Si ya caía mucha agua,
por pedirla el vacío de los embalses,
se podía pudrir el trigo,
¡y Dios tenía la culpa!

El mayor, al joven le da poder
que baja del Cielo,
y siendo el más rebelde,
trabaja de misionero.

Con el cambio de este joven,
hoy, todos están en el Cielo.

El que le doblaba la edad,
ya hizo lejanía
en paso y medio.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C6

martes, 9 de julio de 2019

Si miras al Cielo

En Sueño Profético decían:

Si miras al Cielo,
olvidas la Tierra,
y ya piensas en Dios.

Si crees, Lo amas.
Si no crees, piensas,
por si lo hubiera
ya de otra manera.

Si miras al Cielo,
olvidas la Tierra,
y ya verás todo
con peso y sin fuerza.

Si miras al Cielo,
verás la grandeza
que envuelve la Tierra.

Las nubes te bajan
como centinelas
que guardan aquello
porque Mando llevan.

Si miras al Cielo,
te dará vergüenza
de ver que tu tiempo
es para la Tierra,
donde todo acaba:
años y monedas.

Si miras al Cielo,
tendrás que cambiar,
aunque te creas bueno.

Dijo uno:

Son pocos los que miran,
ofreciendo a Dios más tiempo.

Son pocos,
porque la Tierra te exige
y tú te haces cordero.

Y ya no te queda tiempo
para servirle a este Cielo.

Desperté, oí:

Mira al Cielo y ofrécete
a servirle a Él primero.

Que la Tierra te da engaño
como a niño el caramelo.

O la pompa de jabón,
que la vista la está viendo
y luego en nada quedó.

Como el humo de la lumbre
son las cosas de la Tierra.

Que no sirven para nada,
y al final siempre molestan.

¡Qué lástima que los hombres
no estudien esta carrera,
que quieren que quede escrita
para el que quiera aprenderla!

Mira al Cielo y llama a Dios
diciéndole que te mande.

Que haciendo esta petición,
la Tierra hará por dejarte.

Porque la Tierra ya ve
que manda un Mando más grande.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C5

domingo, 13 de enero de 2019

Dios llama a todos los hombre de la Tierra

En Sueño Profético decían:

Cree más en la existencia de Aquí, el que ahí busca estos Mensajes –hoy únicos, sin poder presentarse nadie diciendo “a mí igual me pasa”, no para él, sino para cundirlos–, que el que los oye y guarda silencio.

El hombre cree en la existencia de Aquí como si fuera el cementerio de la carne.

El hombre tiene a esta Gloria por cementerio del espíritu, y al Infierno lo nombra como una fábula, sin creer nada de él.

Dijo uno:

Cree algo de la Gloria, por si al final de su vida se encontrara con algunas ganancias.

El hombre que pudo cundir este gigante prodigio a vista del mundo entero y no lo hizo, hoy llora en silencio, sin Dios dejarle que suenen gritos. Porque si gritos se oyeran, podría tener consuelo en su honda conciencia. Pero Dios prohíbe el paso, y que ellos solos se entiendan.

Dios, cuando se comunica, llama a todos los hombres de la Tierra. Si los de cerca se callan, los de lejos no se enteran. Dios siempre pone camino donde sus Palabras deja. Que el camino es el hombre que puede hacer carretera, y ya Dios le da su ayuda.

¡Cuántas horas han pasado! ¡Cuántos edificios se han hecho! ¡Y cuántos dineros gastados desde el primer momento que Dios quiso que esto fuera publicado!

Tan sólo con un grito de Amor a Dios con firmeza, y poner unas monedas de las que Dios te ha emprestado… –porque no puede decir: “de este caudal yo soy amo”, porque mañana te mueres y otro queda administrando–. Pues si de esto que tú te crees dueño, a Dios le dedicas algo, ¿cómo crees que Dios te devolvería el cambio?

Y ya, si piensas en el que tiene el máximo cargo en la rama teológica, o literato, y su gran firma obligando a otras firmas mientras están en el cargo, ¿dónde estaría este “Diciendo” y a cuántos habría quitado del pecado de la indiferencia, cuando Dios hace Presencia para que sea publicado?

Desperté, oí:

¡Cuántos pudieron hacer
lo que hoy ya no pueden!

¡Cuántos se creían eternos
y hoy de asco se mueren!

¡Hombres que si lo pensaran,
lo mal que se comportaron
al nacer este Mensaje,
de rodillas se pondrían
en un montón de cristales!

Pero cristales de pico,
de unos rotos más grandes.

Pero aun haciendo esto,
no habrían pagado una parte,
para igualar el sufrir
que dieron al Comunicante.

¡Hombres que se hacen el seguro
para la carne y el suelo,
y abandonan el espíritu!

Hazte el seguro de vida,
de seguir siempre a este Cielo.

Y te pagará una renta
que nadie te quitará,
y tú siempre serás dueño.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C4

jueves, 20 de octubre de 2016

Dios manda que quede escrito

En Sueño Profético decían:

Dios quiere publicación,
y sus enemigos silencio.

El que este consejo dé,
mal sitio tiene en el Cielo,
porque al leer estos Escritos
ves continuación
de un Dios que está Vivo,
aunque el hombre Lo crea muerto.

Pues en creer que Dios es Vivo,
da miedo poner silencio.

Dijo uno:

¿No han pensado estos hombres que están vivos, que al nacer fueron matriculados para ser muertos; y que ahí nadie les sirve para ampliar el plazo de que los cuenten por muertos?

Aquí, Dios, cuando elige para la divulgación de su Existencia, no hay cargos ni dinero que esto paren en la Tierra. Por los sitios que va pasando, poniendo en sus manos estas pruebas, y ellos dejándolas estancadas, que no den disculpa, que Aquí no llega.

Esto, el desmentirlo, es decir que el Sol no calienta; y que las nubes, su resplandor molesta; que la hembra es padre; y el padre, hembra.

¿Qué disculpa puede tener el teólogo que esto lea, si estos Temas desafían a las grandes academias que te enseñan Teología! Esto es decir a Dios: “Dios, ¡esto es mentira!”.

¿Cómo Dios va a responder con su Perdón al que tiene el deber de decir: “esto es verdad o esto es mentira”!

Desperté, oí:

Sigue por tu caminar
y entera al mundo entero.

Que Dios irá apartando
al que a Él le dé desprecio.

¿Cómo pueden creer en Dios
y no desear este “Diciendo”!

Que había de ser inventado,
y Dios le daría premio,
por cundir Paz y Amor,
que el mundo no vive esto.

¡Hombres que a pesar
de las pruebas que Él da
sin el hombre merecerlo,
se rellenan de cemento
y no dejan que les llegue al espíritu
que Dios es Vivo y no es muerto!

El Instrumento lleva el Mando
que Dios le da en este Cielo.

El que quiera desmentir,
su nombre Aquí en la Gloria será:
Judas, hipócrita o fariseo.

Espíritus disfrazados,
pero que Dios está viendo.

Esto no es dicho que dicen,
que Dios dijo o que vieran.

Esto es arrobo de espíritu,
que Dios manda que quede escrito.

Como están los Evangelios
y todo lo que Dios dijo.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7

viernes, 7 de octubre de 2016

No tocarle a Dios su Inmensa Sabiduría

En Sueño Profético hablaban de la Paz que Dios dejó y de la que dan sus Palabras, y de cómo las cumple el hombre. Decían:

La paz con pecado, no puede ser Paz, aunque veas quietud y silencio. Las Palabras de Dios, el que las reforme, está en contra de Dios; y si está en contra de Dios, ¿cómo Dios puede oírlo como hijo suyo o como representante que Él tiene en la Tierra para enseñar su Doctrina y quitar de pecar y perseguir al que puede hacer pecado; perseguir con su actuación de fiel lo que Dios tiene escrito y que, por siglos sin fin, por Dios no será reformado?

Dijo uno –que sólo a él se oía mientras duraba el arrobo–:

Se verá la verdad de estos Escritos, en que no dan razón al hombre que quita las Palabras que Dios Hombre dijo en la Tierra a los hombres. Se verá sin cambio el Amor al Prójimo. Se verá sin disculpa el pecado. Se verá que lo que Él une, no hay Palabras Aquí dichas, ni después dictadas, que pueda decir el hombre que Dios dice que se pueda unir a otra carne. El Perdón te lo recuerda cuando, en silencio o con eco, el Padre Nuestro lo rezas. Nada puede tener cambio, por haber un sólo Dios y un sólo Cielo.  

Desperté, oí:

En este arrobo hablaban
de las reformas que el hombre
Le quiere hacer a Dios.

Hablaban de la ignorancia.

El que crea que Dios acepta
que reformen sus Palabras,
¿se puede llamar creyente
de la Existencia de Dios?

¿Se puede creer que cree
que Dios dice lo mejor?

¡Hombre que grandes se creen,
y son líos de trapos!

¡Hombres que hablan de Dios
como si fuera un fracaso!

Dios manda arreglo y no rompe,
porque romper es fracaso.

Si tú quieres conservar
aquello que Dios te ha dado,
no lo tires ni lo rompas.

Intenta pegar pedazos,
¡y Dios mandará su ayuda!

Que puede que veas nuevo
lo que arreglo no tenía.

Si te retiras de Dios
y por el hombre te guías,
cada vez verás más roto
aquello que tú querías.

¡No olvides el Padre Nuestro,
y rézalo cada día!

¡Pero no aceptes palabras
de las que no dejó Dios escritas!

Que la reforma se hace
porque es peor lo que quitas.

Y si son Palabras de Dios,
¿quién podrá mejor decirlas?

Da miedo hasta decir,
que lo de Dios ya no sirva.

Hasta esto llega el hombre
con su cabeza vacía:

¡Llegar a tocarle a Dios
su Inmensa Sabiduría!


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C1

domingo, 28 de agosto de 2016

Satisfacción, enmienda y arrepentimiento

En Sueño Profético decían:

Se van a dictar frases para que sirvan de satisfacción, de enmienda y de arrepentimiento:

Piensa esta primera: “La duda hace que te portes mal si no sabes que castigo va detrás”.

“Si consejo quieres darle al que diga “Dios me dice”, y Escritos justificando, tú no crees en “Dios hablando”.

“Si el amén no lo practicas cuando de Dios te han hablado, no vives la santidad, y a Dios tienes enfadado o disgustado. Disgustado es mejor que enfadado, porque te guarda el Perdón”.

“Si el consejo que te dieran fuera de Paz y sin cobrarlo, ¡no pongas duda!, Dios ha mediado”.

“Si uno te hablara bien, sin el mal ir achicando, ¡no cojas este consejo!, que Satanás lo ha mandado!”.

“Dios, cuando manda pastores, es para juntar el rebaño; y el rebaño no se junta tirando piedras y pegando”.

Dijo uno:

¡Qué consejos dan en Gloria comparando a un rebaño! Puede que si el pastor actuara tirando piedras, enfadado, cada una correría por distintos lados del campo. Algunas se matarían rodando cerro hasta abajo; otras quedarían echadas, como esperando defensa, metidas entre matojos o escondidas detrás de la grande piedra.

Desperté, oí:

¿Cómo se clasificaría a uno
que vieras diciéndole al pastor:
“Yo no haría lo que tú”?

“Yo cogería una vara
y un buen capacho de piedras,
y el rebaño me temería
a la primera voz que diera”.

Esto, sin piensas un poco,
es salirse de las reglas
que Dios enseñó a los hombres
cuando vivió con Materia.

Él, al maltrato que Le dieron,
Le oyeron estas Palabras:

“Si he hecho bien,
¿por qué Me has pegado?
Y si he hecho mal,
demuéstramelo”.


Que este Mensaje sea
para el hombre, de provecho,
con las primeras Palabras
que el Mensaje está hecho.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C5

domingo, 10 de julio de 2016

Libros con nombre “Sagrados”

En Sueño Profético hablaban de los espíritus que no están con Dios. Éstos son los que persiguen su Palabra, ponen difícil el camino e intentan ensuciar la obra que hace el que está entregado a Dios, a su Palabra y a su Mando; al que todo ve redondo, aunque todos vean cuadrado.

Hablaban de Libros Sagrados, de sitios que mucho desean saber de Dios Vivo.

Hablaban del poco saber del hombre en lo Divino, y de la mucha maldad en lo que va en contra del Cielo.

Repetían mucho:

¡Dios, Poder poderoso, que levanta su Brazo y anula demonios!

¡Dios, que no teme al mundo para cundir su Palabra, dicha en arrobo al espíritu, y después, con su Mando, llevada en Libros!

¡Libros con nombre “Sagrados”, por no poner ningún texto ni frase del hombre!

¡Libros que conocen al mundo, y el mundo tiene que conocerlos a ellos!

¡Libros, que nadie puede presentar un caso tan grandioso y sorprendente como esta serie dictada por Dios en su misma Gloria!

Desperté, oí:

¡Cuánto ha batallado el hombre
para que esto no se cundiera!

Que aunque veas al hombre,
el demonio es el que lo lleva.

Pero el Brazo de Dios,
al mundo en pluma lo deja.

No temas nada del hombre,
por poderoso que sea,
en querer a Dios callarle.

Que sólo el Brazo de Dios,
en sequía deja los mares,
y a la Tierra le manda
que el movimiento no pare.

Pues si Dios es todo esto,
¿cómo va a dejar al hombre
que detenga al que Él mande?

¡Cómo comprender el hombre
que este escándalo se calle?

Ni se calla, ni se acaba,
mientras viva espíritu en carne.

Y todo lo que se oponga,
es querer fuego al mar darle.

El Mando de Dios no cuenta
con el mando que dé el hombre.

El Mando manda al Amor,
a la fuerza, si Dios quiere.


***

Libro 16 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C1

viernes, 10 de junio de 2016

Si la Gloria la creyeran, no podrían vivir los hombres sin buscar este “enseñar”

En Sueño Profético decían:

“Tan sólo por saber de Aquí, deberían buscarte a ti. Esto, el que a Dios no amara. El que Lo amara, ¿cómo vivir sin oír al que Dios le habla?”.

Se vio mucha gente, y andaban sin pasos. Parecía una nube, que antes de que la mires ves que se ha alejado.

Ya dijo la voz que Dios le dio Mando:

Estos son espíritus que de allí pasaron, de allí de la Tierra, donde el hombre cree que allí la materia tiene vida eterna, y que es defendida por la vida del hombre que más fuerza tenga.

Si esto lo estudiaran los hombres de ciencia, sacarían provecho el tiempo que durara la materia, y darían valor a no perder Ésta.

Pero pocos son los que creen en ella: los que a Dios Lo buscan con grande firmeza sabiendo que Dios tiene Aquí su Mundo sin carne ni tierra.

Aquí vive Vida, que es la que Dios mandó a la Tierra, y luego vuelve entregando cuentas de todo el pasado.

Desperté, oí:

¿Quién pude decir
“yo he visto a personas
con cuerpo y hablando,
pero estaban muertos
y sus cuerpos enterrados”?

¡Cuánto bien haría
hablar de este Mundo
al pobre y al rico,
al soberbio y al pacífico!

El rico, ya pensaría
que Aquí no podía entrar
lo que él tanto quería:
su dinero o sus fincas.

Unas, bien aprovechadas;
otras, terrenos con valla,
sin haber entrado arado
ni arboleda aprovechada.

Pero le pone un letrero,
y ya sirve como guarda.

El soberbio que al pacífico
lo oyera con acción delante
hablar del Mundo sin Tierra,
puede que mirara al Cielo.

Y la soberbia quedaría
como plomo o hierro en suelo,
sin temer al vendaval. 

Y ya el pobre,
pobre en lo material,
oyendo hablar de este Mundo,
sería rico de verdad.

Si la Gloria la creyeran
como la Gloria Aquí está,
no podrían vivir los hombres
sin buscar este “enseñar”.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C5

jueves, 19 de mayo de 2016

Ofrécele todo a Dios

En Sueño Profético decían:

Ofrécele a Dios
lo que Él te tiene prestado,
que es la salud,
el dinero y el cargo.

Porque con secretos a Dios, pecas,
aunque tú te creas santo.

Ofrécele todo a Él,
si Él todo te está dando.

Te está dando el permitir
de que vivas manejando
todo lo que queda ahí.

Ofrécele todo a Dios,
pero ofrécele sin pedir,
ofrécele con Amor
y deseos de servir
al que nada necesita
si no quisiera pedir.

Dijo uno:

No hay inversión que dé más
que lo que emplees en Dios,
sea tiempo o capital.

Depende cómo te ofrezcas
y en la forma en la que des.

Pero piensa que Dios ve,
de manera, como objeto
que metes en una urna
que es de cristal.

Con la gran diferencia,
de que Dios ya lo estaba viendo
antes de que tú lo metieras.

Ofrécete a Dios para todo,
pensando: “¡es para Dios!”,
y notarás algo extraño,
algo que no tiene estampa.

Como tampoco la tienen
la Paz ni la confianza,
ni la Fe ni la alegría,
ni las ansias de perseguir
al que lleva mala vida.

Esto, la estampa es que vean
que a Dios llevas noche y día.

Desperté, oí:

¡Qué consejo dan en Gloria
para dar a Dios lo que es suyo!

¡Cómo te enseñan Palabras
que ahí nunca se han oído!

¡Qué cierto,
que lo que sientes por Dios,
no tiene estampa ni fotografía!

Tiene lo que vas dejando,
que sin saber, contamina.

Contamina y reforma,
y despacio o aprisa
vas de la Gloria enseñando.

Vive a Dios en todos tus actos
y no Le guardes secretos,
porque Él sabe lo tuyo
antes de que vayas a hacerlo.

Si tus monedas las das
sin que Él te las pidiera,
ya te van estas palabras:

“Señor, mándame lo que Tú quieras.

Porque Tú nunca le mandas
a la espiga que eche peras.

Ni al niño que lo amamantan,
que la caridad la sienta.

Tú pides lo que quisieras
que el hombre, sin tú pedirlo,
el hombre te lo ofreciera”.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C5

jueves, 12 de mayo de 2016

Dios llama, busca y aparta

En Sueño Profético hablaban espíritus de la Gloria de Dios, dentro de la misma Gloria.

Hablaban de tiempos pasados para el hombre, y que para Dios eran ahora.

Hablaban de hombres que ahí los valoraron y Aquí no se encuentran.

Hablaban del Poder de Dios, donde su Poder Él ponga.

Dijo uno:

Un espíritu de Dios,
entregándole Dios Mando,
ese Mando ya lo lleva
donde nadie ha llegado.

Que este Mando lo da Dios
cuando tú te has preparado,
primero, en obediencia,
y luego, en ir aceptando
lo que en el camino encuentras,
sea montaña, sea llano.

Que si Dios te dice “Ve”,
ya donde tú dejes el “Ve”,
se notarán responsables.

Y ya darán contestación,
no al que va,
y sí al que el “Ve” mande.

Este “Ve” lo manda Dios al Instrumento,
pero el Instrumento no puede,
ni guardarlo, ni callarlo.

La Obediencia es la que sirve,
si no, Dios no da Mando.

Esto deja al descubierto
al que vive disfrazado,
y da gran satisfacción
al que ya cumplió su Mando.

Esto, si haces pensar,
ves al mismo Dios actuando.

¡Hombres de grande talento,
que para entender a Dios
se les queda el talento atrofiado!

¡Hombres que ven llover
cuando ven suelo mojado!
¡Y ven el agua caer,
y al suelo los ves mirando!

Desperté, oí:

Aquí hay pruebas y comparaciones
para que el hombre compruebe
que lo que escribe es serio,
para que el hombre lo piense.

Dios llama, busca y aparta;
manda, premia y detiene
al enemigo que anda
persiguiendo sus Palabras.

Si no hubiera otro Mundo,
nada más que ese que vive el cuerpo,
ten seguro que no existiría el Infierno.

Dios deja este lugar
para que el hombre ahí viva
si quiere la Libertad.

Estos Mensajes descubren
al que dice “yo amo a Dios”,
y luego no es verdad.

Porque al amar sin servirle,
esta palabra no va.

Igual que no va el silencio
cuando Dios Mensaje da.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7

viernes, 6 de mayo de 2016

Si el hombre creyera en Dios

En Sueño Profético hablaban los espíritus de la Gloria, del espíritu. Decían:

Dios permite ahí tanto,
que no Lo creen Aquí Vivo.

Si el hombre en Dios creyera,
lloraría su permitir
y mojaría la tierra,
que es donde tiene que ir
el día que ahí se muera;
porque la muerte de Aquí,
puede ya tenerla
aunque ahí vivo Lo vean.

Dijo uno:

Si el hombre creyera en Dios,
al leer estas Sentencias,
¿cómo podría vivir sabiendo
que Dios es Dueño de su espíritu,
de su cargo y de su tiempo,
de su mismo pensamiento?

Dios, siendo el Dueño de todo,
los deja que hagan proyectos
para ir en contra de Dios
y desmentir los Mandamientos.

Si el hombre creyera en Dios,
querría saber de Aquí
y haría comprobación
de todo lo que hay escrito,
cuando alguno Le dijera:
“Dios hoy se manifiesta
de esta manera.
Aquí traigo sus Palabras,
dichas en arrobo,
y luego a escribir me mandan”.

Si el hombre creyera en Dios,
¿cómo negarse
a este “ofrecer” que le hace Dios?

Aquí disculpa,
por falta de tiempo, no vale,
porque Dios te deja el tiempo
y te allana los caminos
de lo que tú, con tu mando,
en la Tierra haces.

¿No has pensado este pensar:
que Dios puede un día dejarte
tus pies y tu lengua,
sin que estén enfermos,
sin actividad?
Y ya, ni puedes allí ir,
ni sin ir puedes hablar.

¿Y también dejar tus manos
sin poder comunicar,
expresando por escrito
lo que no puedes hablar?

Esto, si crees en Dios,
lo piensas, y miedo da.

Desperté, oí:

Que no queden paralíticas
estas Sentencias de Dios.

Que por donde van pasando,
van recogiendo alabanzas,
indiferencia o desprecio.

Que el desprecio
le gana a las alabanzas.

¡Cómo no pensar los hombres
que representan a Dios,
que al Instrumento que Él manda,
ellos tienen el deber y obligación
de ser ellos mismo
los que le hagan publicación!

Y si fuera cosa del hombre,
tenderían que desmentir que es de Dios,
haciendo comparaciones,
y ya estarían con Dios

Pero aquí, sin actitud
con estas comparaciones,
les falta creer en Dios,
o es creer desafiando,
porque no tienen Amor.

Con silencio o con escándalo,
por querer que esto no sea de Dios,
ya los irá apartando.

¡Qué cierto que el desprecio
del hombre a Dios,
le puede a la alabanza!

Por eso, los Elegidos,
al hombre tanto le extrañan.

¡Hombres que con su desmentir
están quemando en grandes llamas
al que Dios lo trae Aquí!

Para llevar Enseñanza
de la misma que Él dejó
antes de que Lo mataran.

El hombre tiene en olvido
estas frases que Dios dijo:

“Muchas cosas me quedan por deciros.
Yo mandaré mi Espíritu
”.

A esto responde el hombre
con desprecio y con insultos.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7

sábado, 16 de abril de 2016

El adelanto del hombre

En Sueño Profético decían:

Aprende a conocer lo que no es de Dios, y enseña a que a Él Lo quieran; que las demás enseñanzas son sólo para la materia; y con el maldito adelanto, el hombre no lo enseña.

El adelanto del hombre, a Dios Le ha formado la guerra, y entre las familias ha puesto grandes fronteras.

La cultura está sirviendo para emborronar conciencias y enterrar sentimientos. Y ya, oigas lo que oigas y veas lo que veas, quedarás tranquilo, sin que sientas lástima ni digas: “¡Dios mío!”. Lo ves tan normal, que ya lo bien hecho te resulta mal.

Dijo uno:

El hombre ha querido hacer un invento y transformar el mundo; que a veces da miedo ese desafío. Ha puesto adelanto el verse desnudos; que hasta el animal vería que está sorprendido, si pudiera hablar. El hombre, su adelanto lo está practicando, y del mismo hombre no se está fiando. Cultura no va, a poner cerraduras cada día más. Cultura no va a que hablen del crimen sin ver en los ojos lágrimas asomar, y a que el mismo hombre fabrique en envases pólvora para matar a los hombres.

Desperté, oí:

Se podría decir cultura
a cumplir las Leyes de Dios
sin miedo y con alegría.

Se podría decir cultura
cuando no se fabricaran armamentos
para arrebatar la vida.

Cuando el hambre no existiera,
sería señal de cultura.

Cuando el mundo se enlutara
cuando hubiera un asesino.

La palabra cultura
tiene el hombre que cumplirla,
o que le quite este nombre.

Porque cultura sin Dios,
viendo normal el crimen,
la guerra y el adulterio,
es fiera sin domador.

Que por donde vaya, destroza,
lo chico y lo mayor.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C6

jueves, 10 de marzo de 2016

Si crees en Dios, ni ocultas ni niegas

En Sueño Profético decían:

Si crees en Dios, que está Vivo,
¿cómo puedes cerrarle las puertas?,
si con llave y sin llave,
es Dios el que está dentro o fuera.

Si crees en Dios, que está Vivo,
tú no puedes cerrarle las puertas.

Tú Le dirás:

“¡Dios mío,
tuyo es lo que a mí me dejas!
¡Perdóname si he dejado
que Tú llames a mi puerta
sabiendo que eres el Dueño!”.

Si crees en Dios, que está Vivo,
tú en la calle Lo esperas.

Dijo uno:

Esto que se dicta no son sentencias:

Hombre con capital,
que deje estos Escritos ocultos
por guardar su capital,
que se cuente fuera de esta Gloria.

Que nos mandan que quede escrito
para el día de su publicación.

Haces más pecado guardando estos Mensajes,
que si tiras comida y mueren de hambre.

El que muere de hambre
tiene luego otra Vida,
porque eso es matar carne.

Pero el que pierde el espíritu
por falta de Dios hablarle,
¡qué responsable se hace
el que a Dios cerró la puerta
y no dio publicidad a esta Grandeza!

No ocultes el decir
todo lo que tienes escrito
que en arrobo han dicho Aquí;
y que el que tiene de sobra,
se niega a darle a Dios
lo que el día de su muerte
tiene que dejar por fuerza
para que otros lo cojan.

¡Hombres que podrían servirle a Dios
y le niegan su servicio!

¡Hombres que ponen a Dios
cuando tienen un apuro,
y cuando creen que pasó,
a Dios dejan en olvido!

Tú no ocultes petición
donde a Dios Le negaron
lo que Dios les está dejando
mientras los vean andando.

Desperté, oí:

Si crees en Dios,
ni ocultas ni niegas.

Si crees en Dios,
te viene el pensar:

“Yo soy responsable
de que nadie sepa
lo que escrito hay”.

Si crees en Dios,
irás a buscarle, diciendo:

“Perdón,
debía haberlo hecho
antes de negarte”.

Da testimonio falso el decir:
“quiero a Dios”, y negarle.

Si el hombre pensara en Dios,
el pensar lo haría cobarde.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7

sábado, 27 de febrero de 2016

Dios te pide para ti

En Sueño Profético decían:

Dios no te pide para Dios.
Dios te pide para ti.

Todo el bien que Dios
te pide que hagas,
es ganancia y cobro para ti.

Y a ti, en vez de dar alabanzas,
te molesta este pedir
que Dios quiere que tú hagas
para ya venir Aquí
con la cuenta limpia y clara.

Dios, donde haga prodigios,
es premio que deja allí.

Y si tú, premio no abrazas,
di: “¡Qué lástima de mí!”.

Dijo uno:

Esta palabra, “lástima de mí”,
si saliera como el día,
que rompe la oscuridad,
a muy pocos se verían
sin esta palabra nombrar.

¡Qué trabajo con  más peso
le está costando
al Recadero de Dios
que salga de este silencio
lo que Dios manda enseñar!

¡Qué atracción tiene la Tierra
para retirar del que Dios
a diario entra su espíritu
donde no vive materia,
donde está lo prometido:
Reino de Dios,
de donde salen los prodigios!

Dijo otro espíritu que Dios también le da Mando:

Si pensara el hombre, que de esto Dios es el Dueño, de las Palabras Aquí dichas, ahí dictadas, ¿cómo iba a decir “yo doy”? Cambiaría las palabras por “Dios me está premiando a mí”.

El Elegido adora, y nunca piensa “yo doy”, porque sabe que ese “dar” sale de Aquí, no de ella.

¡Que fácil sería para Dios dar en otro sitio lo que a ella! Pero Dios quiere premiarla, porque en todo su vivir nunca tuvo estas palabras: “Dios se ha olvidado de mí”. Y cuando el “dar” practicaba, decía: “¡Gracias Señor!, que es más sufrir el recibir, que el dar en palabras de consuelo o en cosa material”.

Desperté, oí:
Dios te pide para ti, no para Él,
como tú crees sin darlo.

Si lo das, da tú las gracias más
que el que la mano ha cerrado.

¿Has pensado alguna vez
cambiarte por el que tú estás pensando:
¿otra vez tengo que darle…!?

¿Y por el que te cuente un sufrir
en el que tú puedas ayudarle?

Por mal que te llegue a ti,
piensa en el que tienes delante
contándote su sufrir.

Dios no te pide para Dios,
que te pide para ti.

Porque lo que a ti te da,
Él lo puede repartir.


***

Libro 16 - Dios no Quiere, Permite - Tomo II - C4

sábado, 20 de febrero de 2016

Procura que viva el espíritu cuando muera la materia

En Sueño Profético hablaban de la vida temporal y de la Vida Eterna. Repetían estas palabras:

Menos llantos a los muertos,
y más caridad a los vivos.

Que los muertos ya están muertos,
y los que amaron a Dios,
no quieren los llantos tuyos.

Te piden una oración
para sanar a los vivos.
Que esta oración puede ser dicha
cuando tú digas: “¡Dios mío,
mándame con tus Palabras
a que yo cure a espíritus
que cuando los vean muertos
yo diga: ¡están contigo!”.

Dijo uno:

El hombre olvida
que el cuerpo irá a la tierra
porque de la tierra vive.

Y el espíritu no muere,
porque Aquí tiene su sitio.

Si el hombre pensara esto,
le daría el llanto
a los vivos que no cumplen
lo que Dios manda.

En el Cielo,
los muertos son los que viven,
y están rogando en el Cielo
para que el hombre olvide
un poco el cuido del cuerpo,
para que piense en un Cielo
antes de su nacimiento.

Ya, de los hombres que vivieron,
nadie se acuerda de ellos.

Igual que a ti te pasará
en el siglo venidero,
que si dejas capital
o algún nombre
para coger el dinero,
tu nombre pronunciarán.

Desperté, oí:

¡Qué fuerza tienen los Vivos
que ahí los tienen por muertos!

El hombre tiene en olvido
que esa vida es un préstamo
que Dios tiene concedido.

Que tú tienes que pensar
que sin aviso ni fecha,
para ti en blanco está.

Pero que Dios ya te tiene
la llamada prepara'.

Si tú pensaras en Dios,
en la muerte de la carne,
y en dentro de medio siglo,
si estás llegando a 40,
¡tú cuidas más el espíritu!

Si has pasado los 50,
eres torpe y no listo
si cuidas más la materia
y abandonas el espíritu.

Esta cuenta no te falla
si pones números claros,
que es el bien que ahí hagas.

A más ceros lleve el número,
más crees en la Vida Eterna.

Procura que viva el espíritu
cuando muera la materia.

Pues la muerte de la carne
no tiene día ni fecha.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7