En Sueño Profético decían:
Dios baja a la Tierra por el pecador y para enseñar al bueno cómo ser más bueno. Dios baja a la Tierra para levantar al caído. Dios enseña a levantarlo sin culparlo ni ofenderlo, que esto pertenece a su Reino, donde está Dios padre y Dios Hijo. Dios baja a la Tierra para unir a los rebaños y que sean uno sólo, y todos sigan al Único Pastor que puede entrar al Rebaño en el Cielo. Dios baja y enseña, y aprende más la obediencia que la sabiduría de la materia.
Dijo uno:
Donde falta obediencia no entran sus Palabras, porque son mal recibidas. Donde falta obediencia, Dios no da su Mando. Yo Le oí al Maestro estas Palabras:
–Con la obediencia podéis ganar la Gloria. Sin obediencia, podéis perderla antes que el que está pecando. Porque Yo he bajado a la Tierra para quitar del pecado al que está pecando. Pero las Palabras que Yo os doy, si vosotros no las cogéis como Dios que Soy, no les llegan y entonces, los que están pecando, no pueden ver el daño que están haciendo. Y si lo vieran, me llamarían o me buscarían, y ya también irían a mi Rebaño.
–Pensad que Yo estoy entre vosotros por ellos.
Desperté, oí:
¡Qué pocos conocen estas Palabras que Dios Hombre dejó en la Tierra!
Si no fueron dichas así, fueron igual pero de otra manera.
Éstas las dice un espíritu que vivió con materia, cuando Dios Hombre vivió en la Tierra.
¡Qué extrañeza le entraba al que no quería su Obediencia, cuando oía estas Palabras! :
–Pensad que Yo estoy entre vosotros por ellos.
Tenías que Amar mucho para esto comprenderlo.
Al que Amaba, le oías mucho: “Esto lo ha dicho el Maestro”.
¡Agrandemos el Rebaño con Obediencia del Cielo!
Piensa que sin Obediencia, nada te saldrá bien hecho.
Y que Él bajó a la Tierra para agrandar el Rebaño, no para visitar al bueno.
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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII