En Sueño Profético decían:
Hay más ciegos de espíritu por no querer ver, que ciegos sin que remedio tengan.
Hay más que no quieren ver esta Verdad, que quieran y no puedan verla.
Son muy pocos, ninguno, los que a Dios le pidan Luz y Dios oscuridad les deje.
Dijo uno:
No quieren ver Verdad
porque mentira encierran
donde debían amar.
No quieren ver Verdad,
para estar apuntillando
lo que debían adorar.
No quieren ver Verdad,
porque creen que es mentira
que la Gloria esté “habitá”.
El que persiguió a Dios,
cuando le decían Maestro,
no creía que era Dios,
y más no querían saberlo.
Él daba su testimonio
de que era Dios del Cielo
tan sólo con su Presencia,
tan sólo con su Mirada,
para el que quería quererlo.
Pero el hombre, si Lo ve,
no lo clava en el madero;
quería ver con los ojos
y el espíritu tener ciego.
Éstos son los que no aman
porque en Dios nunca creyeron.
Desperté, oí:
Es la ceguera peor,
la del espíritu,
que la ceguera de los ojos.
Al que es ciego de la carne,
el espíritu le da vista.
Al que es ciego de espíritu,
oscuridad siempre guía.
Pídele Luz a este Dios,
verás como te la envía.
Porque notarás la Paz
de la claridad que guía.
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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C7