En Sueño Profético decían:
Dios da su Poder y su Presencia al que trae a su Gloria para que hable de su Enseñanza. Si esto que se está diciendo no fuera así no hubiera habido tantos Milagros por la presencia y los consejos del Elegido. Que los consejos los da porque Dios los pone en su pensar, y su presencia, si donde va es llamada creyendo y amando a Dios, algo tienen que notarle del Poder de Dios.
Dijo un espíritu de la Gloria:
Yo, cuando vivía mi cuerpo, tuve momentos malos y cuando la presencia del Elegido veía el mal quedaba parado y con ilusión pensaba en la muerte, porque sus palabras me quitaban sufrir por la fuerza que de Dios llevaba. Mis manos llamaban a las suyas y con fuerza las abrazaba, y ya me decía: “Piensa el escándalo que vas a dar cuando con Dios te vayas y tu cuerpo aquí lo dejes”. Tenía Poder de Dios porque a mí me consolaba. Pues el mismo mal tenía la carne que Dios le unió al Elegido, y dos días antes del que se ha nombrado me quitó Dios de la Tierra.
Este Mensaje no da sufrir porque se sabe que en la Gloria están con Dios.
Ya sigue el Mensaje pensando en la alegría que han dado los que están aquí unidos cuando han hablado con un Obispo que quiere dar un prólogo para los Libros.
Desperté, oí:
El espíritu que Dios ha mandado para que dicte este Mensaje es espíritu que está con fuerza.
Pues, aunque el cuerpo no se vea, el que es de Dios no duda que es Poder de Dios.
Esta Grandeza tiene que formar el movimiento que hace falta para enseñar esta Enseñanza, que es de Dios.
Tardaba el sueño porque lo quitaba el pedirle a Dios que pronto salgan los Libros publicados con el número 72.
Pues hay Mensajes para que más Libros se publiquen, que esto es lo que hace pensar a teólogos y a grandes catedráticos.
Nombrar esta cantidad de Libros es un gran premio para el Elegido y para todos los que están aquí unidos haciendo este Servicio de Dios.
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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX