En Sueño Profético decían:
Ella tiene que recibir el sí o el no del hombre. Ella es Portavoz de Dios. Son 20 años recibiendo, y el hombre 20 años mandando callarla.
Estos Escritos, su cometido es cundir a Dios Vivo; enseñar a que practiquen la vida espiritual, a que el hombre no tenga tan olvidado a este Dios, a que el hombre piense que si no tiene Amor al Prójimo, ¿cómo su espíritu va a vivir después Gloria.
El hombre tiene la Comunicación de Dios por un imposible. El hombre castiga cuando hablan del arrobo, cuando el espíritu es traído Aquí. El hombre castiga, persigue y se mofa del Lugar donde Dios hace su Aparición en él.
Dijo uno:
El hombre no debe hablar de Dios cuando no amé, ni cuando crea. El hombre tiene más perdón cuando habla de Dios sin creer en Dios, cuando busca quien pueda hacerle ver que Dios vive.
Otro habló y dijo:
Dios, cuando vivió de Hombre, a los que en Él no creían y hablaban del Padre, los callaba con estas Palabras:
“Si sabéis que habla mi Padre, no va la extrañeza cuando Yo diga que soy el Hijo, una vez que en Mí veréis Palabras y Acción tal como fui anunciado por los Profetas”.
A éstos les hablaba y pronto se retiraba de ellos. El que le preguntaba sin haber creído en el Padre, pero con Amor, Él allí se quedaba y los enseñaba a amar y aceptar que Él era Dios y Carne. Luego, Todo desaparecería, y ya vendría sólo Espíritu.
Aquí no dijo la palabra “hipócritas”, porque decían: “No creímos ni nos enseñaron. Ya, publicaremos tus Palabras”.
Él los despedía con estas Palabras: “Mi Paz os doy”.
Desperté, oí:
Dios Hombre no podía tener amistad con el que decía: “Yo quiero al Padre, pero Ése no es el Hijo”.
Dios hombre no podía sentarse a la mesa del que a Él no lo aceptaba.
Enseñaba para que cundieran sus Palabras.
No hay un Elegido por Dios que tenga escrito que Dios le dice que calle, que sus Comunicaciones las publicarán después de muerto.
Este silencio es puesto por el hombre.
Pero Dios le manda que sean puestas al alcance de todo el que quiera saber de esta Gloria.
Dios elige al hombre
para premiarlo,
y el hombre intenta
a Dios castigarlo.
El Lugar, si tú lo estudias,
da distinto resultado,
y sufre si no lo cumple,
lo que Dios ya le ha mandado.
Siguiendo firme obediencia
por donde Dios va llevando.
No hay alegría mayor
que decir: ¡Dios me ha mandado!
Porque si manda este Dios,
no manda, que está premiando.
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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C9