En Sueño Profético decían:
Hay quien coge el sufrimiento como pelota de goma, botándola para que en el bote el sufrimiento le llegue a otro. Hay quien lo coge como madre amamantando al hijo, que lo acuna porque sabe que es suyo y pertenece a sus brazos. Estos dos que sufren el mismo sufrimiento no son igualmente clasificados para Dios. Hay sufrimientos que llegan con una cosecha que ignora el que sufre.
Dijo uno:
El sufrimiento que es grande de sufrir, tú no quieres, si es tuyo, que otro lo sufra; no quieres por dos razones: la primera, por ser tuyo, y si por Dios lo sufres, a ti te manda la recolección. Y si tu sufrir no entiendes, doble cosecha ya tienes.
Una mujer dijo:
Siempre le oí esta frase a mi madre:
Al sufrir que es tuyo,
tienes que cortarle vuelos,
que el sufrir es lumbre en llamas
que con rapidez se extiende,
y luego es doble sufrir
el apagarle las llamas.
Si tienes un gran sufrir,
sabiéndolo Dios te basta.
Esto lo decía mi madre que había sufrido mucho con su padre, y luego sufrió con el mío. Yo no era hija de ella, pero lo hacía conmigo como madre. Estas son las primeras palabras que yo digo: “Que yo no era su hija”. Si ella me hubiera oído esto, en su vida con materia, hubiera sufrido más que con todo su sufrir. Cuatro hermanos yo tenía, éstos ya hijos de ella. Pues todos me tenían en cuenta el ver cómo ella me quería, y yo siempre abrazada a ella. Cuatro más chicos que yo y mi padre, portándose mal con ella. Pero su sufrir hacía que más las dos nos quisiéramos.
Desperté, oí:
Esta mujer da enseñanza
de un sufrir ganando Cielo.
Gran razón lleva al decir
que el sufrir hay que apagar,
para que quede el sufrir
como madre al amamantar.
No cojas nunca el sufrir
como pelota al botar.
Que puede que en el rebote
un daño mayor hará.
Ya el daño es lo de menos
si te pones a pensar
que de haber buena cosecha
se cambie en el mandar
el premio que Dios te premia.
El sufrir que tú no entiendes
y sufrir queda “pa” ti,
antes puede que se acabe,
por ser más chico sufrir.
Al sufrir que es tuyo,
tienes que cortarle vuelos,
que el sufrir es lumbre en llamas
que con rapidez se extiende,
y luego es doble sufrir
el apagarle las llamas.
Si tienes un gran sufrir,
sabiéndolo Dios te basta.
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Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C4