En Sueño Profético decían:
Luego vendrán amistades recordando una amistad que desde hace muchos años está muerta. Otros vendrán nombrando a familiares o a amigos que pasaron su curiosidad por esta Enseñanza, que la oyeron y en desprecio la tienen. Luego buscarán derechos diciendo “me pertenece tal o cual ganancia”, o buscarán las ventajas que ellos crean. Llamarán con timidez para que le abran la puerta, porque les vendrán los graves recuerdos, que son los de la conciencia, que es pensar:
– Y Dios que hubiera querido que yo estuviera enterándome de este Evangelio diario, y yo que mal lo hice y que mal lo hago, que no quiero que Dios coja a uno que haga una vida que sea en contra de la que yo hago. Uno que no tiene culpa de que Dios le dé su Mando, y ya tiene que enseñar lo que Dios le va dictando. Merezco tener castigo que sea por Dios mandado.
Esto lo pensarán muchos y querrán no pensarlo, pero ya Dios hará que este sea su clavo, sin manos que se lo quiten y sin tener él fuerzas para quitárselo.
Desperté, oí:
Es que ha sido mucho el daño que en este tiempo han hecho los que en contra de Dios están por coger Dios al Instrumento.
En vez de darle a Dios las gracias por mandar a la Tierra la Enseñanza de su Gloria, el hombre ofende y hace quimera.
Qué cierto que a Dios no le llegan los impedimentos de la Tierra.
Qué cierto que esta amistad la buscará, con ansias y aprisa, el que hoy más lejos está.
Pero no lejos de pueblos, capitales o ciudad.
El que luego la reclame que eche la instancia ya. Pero puede que se pierda en el trecho hasta llegar.
El tiempo de que el Elegido vaya llamando y el hombre vaya tapándose los oídos se ha cumplido ya.
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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII