En Sueño Profético decían.
Si todos sintieran el Amor de Dios como se siente la respiración, todos sentirían a Dios a su lado. La vida necesita de la respiración. Si falta la respiración, ya no hay vida. Si no sientes el Amor de Dios, es porque tú lo desprecias, y Dios de ti se aleja.
Dijo un espíritu de la Gloria que cuando vivió su cuerpo conoció a Teresa de Ávila:
– Yo, cuando la oía hablar del Amor que a Dios tenía, me sentía pecador y a Dios Perdón pedía. Yo creía que el Amor de Dios era para los que estaban en los conventos de noche y de día.
Ya sigue Teresa:
– Qué sencillo es el Amor a Dios y qué difícil lo pone el que no lo busca y no lo siente. Este Amor, si todos los sintieran, Dios los traería a su Gloria para enseñarles que sin Amor a Dios la vida ya no es vida, es río sin agua, calle sin luz, a oscuras, cuerpo sin piernas que naciera. Pues mucho peor que lo que se ha nombrado es vivir tu cuerpo sin llevar dentro o fuera el Amor que publica y enseña Teresa. Manda Dios que se diga mi nombre, porque la Fuerza que lleva, enseña a buscar Amor, como yo enseñaba en el convento a mis compañeras. Éstas me dieron sufrir, porque cuando pedían a Dios, les veía un pedir como en el convento pedían a la que mandaba cuando algo querían. Yo, cuando oía este pedir, como a Dios mandando, no podía callar y les decía: “El Amor a Dios, si lo sientes, antes que tú lo sabe Dios, y este saber te aumenta el querer con Amor y ya pides a Dios que te dé Mando para ir pregonándolo, como se lo dio a Teresa de Ávila”.
Desperté, oí:
No hay palabras que más fuerza den
que el oír que el Amor,
si tú lo sientes y lo cundes,
Dios, el Amor te agranda.
¡Es que el Amor no cansa!
¡Es que el Amor,
como entre en tu espíritu,
tu cuerpo se hace pregonero de este Amor!
Y ya tu cuerpo lleva letras en palabras,
en consejos y en ropas,
y eres pregonera del Amor de Dios,
como lo era Teresa de Ávila.
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Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII