lunes, 27 de abril de 2026

Id perdonados y perdonad

En Sueño Profético vi una muralla y uno dijo:

En esta muralla  habló Dios, cuando vivió de Hombre, a los hombres del Amor a sus Palabras, de cómo conocer al que más Lo quería y creía que su Enseñanza no venía del hombre, que venía del Padre que se hizo Carne y era el Salvador para el que quería ser salvado.

Aquí, en esta muralla, dejaron muchos pecados. Unos los dejaron al oír al Maestro, y otros iban cuando se enteraban que aquí quedó el Eco de sus Palabras. Hubo quien aseguraba que oía: “Id perdonados y perdonad”. Esto lo referían en sitios donde, sin ellos saberlo, unos días antes ésta fue la despedida: “Id perdonados y perdonad”. 

Esta muralla separaba el pueblo del campo y con frecuencia pasaba el Maestro por la calle y Lo paraban para hacerle preguntas, que algunos querían oír a Dios como hombre, no como Dios, para seguir pecando. Y en estas preguntas era donde se paraba y ya todos oíamos:

Si alguno va a seguir pecando, que no pregunte y que no siga. Aquel que pregunte, que pregunte queriendo oír el Perdón”.

Desperté, oí:

Hay quien ve mal el pecado aunque aún en el pecado viva.

Que para éstos se paraba el Maestro en la muralla y en los trayectos que Le hacían la pregunta.

Y ya todos oíamos:

Id perdonados y perdonad”.

“Enseñad a aborrecer el pecado”.

“El que crea engañarme, ya está pecando, porque Yo permito, pero sé quien está pecando”.

“Practicad el Amor a mi Padre que es lo que ahuyenta al pecado
”.

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Libro 74 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IX - C6 

domingo, 26 de abril de 2026

Dios perdona al pecador

En Sueño Profético decían:

Si estás lleno de Dios, nunca te notarás lleno, siempre tendrás un sitio a disposición de Dios, y dirás: “Mándame Dios mío que mi “llenar” no se llene y sea tu Mando cumplido. Que si mi llenar protesta el Mando que de Ti viene, no estoy lleno, estoy vacío”.

Dijo uno:

El estar lleno de Dios es el comienzo de un camino, que si estás lleno, aceptas, pero te notas vacío de algo más que tú quieres, aunque no seas comprendido.

Con una docena de hombres que de Dios se llenaran cuando Dios elige a uno para que dé su Enseñanza, estaría el mundo de Esto enterado de una noche a una mañana. Pero el hombre se llena de un mundo que no sirve para nada, y ya no tiene sitio para llenarse de Dios y hacer lo que Dios manda.

¿Cómo puede estar lleno el que sabe de estos Escritos y vive silencio de cuartel y sordera de oídos?

¡Hombres que están confundiendo el Amor que Dios les tiene, y ellos Le mandan desprecio!

¡Hombres sin pensar en el momento de la muerte –que solos se encontrarán aunque vean mucha gente presentándoles la lástima–, que jóvenes o viejos mueren!

Desperté, oí:

¡Qué Verdad con más altura es que al llenarte de Dios siempre te notas vacío esperando algún Mando!

¿Cómo puede decir, “Yo amo”, el que Dios le dé un Mando y ni pregunte ni oiga y viva bien alejado del que Él trae a su Gloria?
 
Esto no tiene respuesta y su plazo está cumplido.

Dios deja la Libertad y luego tu comportamiento te lleva a su Gloria, o tú mismo te mandas encarcelar.

¡Cuántos que hoy los ven buenos tendrán mal final!

Porque sus súplicas, luego, a Dios no Le llegarán.

Dios perdona al pecador que vivió de Él olvidado.

Pero no al que busco a otros para ir en contra de Él.

Esto pertenece a Judas, hipócritas y fariseos.

Éstos son los que clavaron a Dios Hombre en el Madero.

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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

viernes, 24 de abril de 2026

Dios es Amor, Caridad y Libertad

En Sueño Profético decían:

Da el ejemplo más, por buen ejemplo, que por lo que das.

Si das sin ejemplo o por esperar cobrarlo, no es la misma enseñanza que darlo en el nombre de Dios.

Dijo uno:

Por eso estas Enseñanzas no pueden perderse ni quedar guardadas hasta que el mal mando del hombre quiera sacarlas, sin poder estar presente el dueño, al que Dios se las ha dado.

Si Dios esto permitiera, cómo llegaría este Mando a los distintos rincones de la Tierra. Cada uno haría la traducción como mejor conviniera. Esto ya no sería ser Elegido por Dios para enseñar a la materia, que tiene el deber de velar por el espíritu, que es lo que no se entierra, y sólo tiene dos sitios: “Bóveda del Cielo” o “Profundidad de Abismo”. Lugares creados por El Creador, dejando al hombre de dueño para que elija el sitio final.

Si esto se escondiera y no se dijera, el hombre acabaría castigando al que nombrara la Gloria y desmentiría el Infierno. Como si ahí, en la Tierra, no viviera ya el Infierno el que vive sin la Presencia de Dios y sin cumplir sus Mandamientos.

Desperté, oí:

¡Qué afán tiene el hombre
con que Dios quite el Infierno!

Sin pensar que Dios es Amor,
Caridad y Libertad para Quererlo.

Que aún no habiéndolo querido
y Dios, como Dios, saberlo,
cuando tú dices: ¡Señor,
perdóname lo que he hecho!
Él ya te da su Mando
y vuelve a ofrecerte su Reino.

No ves aquí más a Dios,
a este Dios que hizo el mundo.

Él, siendo el Dueño,
cogió el sitio más duro,
que es hacer de Pregonero.

Ofreciendo mercancía
sin costar ningún dinero.

Y no se cansa de ofrecerla,
como hoy lo estáis viendo.

Pero al faltar la materia,
se acaba el ofrecimiento.

Esto es el entender
que el hombre no quiere entender.

¿Cómo Dios te va a obligar
a que lo quieras sin Quererlo?

Entonces sería Él
el que te daría el Infierno.

Porque Infierno es vivir
lo que no quieres quererlo.

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Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII 

jueves, 23 de abril de 2026

El Amor a Dios, si lo sientes, antes que tú lo sabe Dios

En Sueño Profético decían.

Si todos sintieran el Amor de Dios como se siente la respiración, todos sentirían a Dios a su lado. La vida necesita de la respiración. Si falta la respiración, ya no hay vida. Si no sientes el Amor de Dios, es porque tú lo desprecias, y Dios de ti se aleja.

Dijo un espíritu de la Gloria que cuando vivió su cuerpo conoció a Teresa de Ávila:

    – Yo, cuando la oía hablar del Amor que a Dios tenía, me sentía pecador y a Dios Perdón pedía. Yo creía que el Amor de Dios era para los que estaban en los conventos de noche y de día.

Ya sigue Teresa:

    – Qué sencillo es el Amor a Dios y qué difícil lo pone el que no lo busca y no lo siente. Este Amor, si todos los sintieran, Dios los traería a su Gloria para enseñarles que sin Amor a Dios la vida ya no es vida, es río sin agua, calle sin luz, a oscuras, cuerpo sin piernas que naciera. Pues mucho peor que lo que se ha nombrado es vivir tu cuerpo sin llevar dentro o fuera el Amor que publica y enseña Teresa. Manda Dios que se diga mi nombre, porque la Fuerza que lleva, enseña a buscar Amor, como yo enseñaba en el convento a mis compañeras. Éstas me dieron sufrir, porque cuando pedían a Dios, les veía un pedir como en el convento pedían a la que mandaba cuando algo querían. Yo, cuando oía este pedir, como a Dios mandando, no podía callar y les decía: “El Amor a Dios, si lo sientes, antes que tú lo sabe Dios, y este saber te aumenta el querer con Amor y ya pides a Dios que te dé Mando para ir pregonándolo, como se lo dio a Teresa de Ávila”.

Desperté, oí:

No hay palabras que más fuerza den
que el oír que el Amor,
si tú lo sientes y lo cundes,
Dios, el Amor te agranda.

¡Es que el Amor no cansa!

¡Es que el Amor,
como entre en tu espíritu,
tu cuerpo se hace pregonero de este Amor!

Y ya tu cuerpo lleva letras en palabras,
en consejos y en ropas,
y eres pregonera del Amor de Dios,
como lo era Teresa de Ávila.

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Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII 

miércoles, 22 de abril de 2026

Poder de Dios y Mando

En Sueño Profético decían espíritus de la Gloria:

El que no vea en este Elegido Poder de Dios y Mando, en su interior, para ir a ver a los enfermos y para recibir al que lo busca para quitarle o achicarle sufrimientos, el que esto no lo vea está ciego de espíritu.

De todo lo que se ha nombrado, nada da alegría hasta que Dios no hace el Milagro. Pues haciendo este pensar no eres ciego de espíritu.

Que comparen las Palabras que Dios dijo cuando bajó a la Tierra, que están en Libros, que es lo que dicen en la Iglesia, con las Palabras que Dios hoy está diciendo. Que siendo las mismas Palabras, antes fueron dichas y hoy las está diciendo. Si las que estaban dichas tú las creías y a Dios mucho nombrabas, te llegará alegría cuando pienses que todas las noches Dios coge a un Elegido para que diga que Él está en su Reino, con su Cuerpo, diciendo lo que ya está dicho. Pero “diciendo” tiene más altura que lo que está dicho.

Desperté, oí:

Hablaban mucho de la Existencia de Dios y de sus Palabras, dichas como las dice el que Dios tiene elegido.

Éste da una Enseñanza que el que no la aprende es porque a Dios no ama.

Esta Enseñanza se debería cundir por todos los sitios donde haya hombres y mujeres.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

martes, 21 de abril de 2026

La constancia

En Sueño Profético decían:

La constancia en las cosas de Dios va diciendo quién eres. Te da fuerza y consigues que más hombres sean como tú eres. La constancia te la da el Amor que a Dios le tengas, porque el Amor de Dios te mantiene y te da constancia y serenidad para que más hombres sean como Él quiere.

Dijo uno:

Mucho repetía Jesús, en su Enseñanza, estas Palabras:

 “Sed constantes en lo que os estoy enseñando. Si así no lo hicierais confundirán mis Palabras con las palabras que cada hombre defiende. Mis Palabras y las de mi Padre son las mismas por haber un solo Dios y una misma Palabra, un solo Hijo y un Espíritu, que todo sale del Padre. El que aprenda lo que Yo enseño también enseñará, porque Yo le doy el Poder y las fuerzas”.

Y terminaba repitiendo:

Sed constantes en las palabras y en la acción para que no confundan esta Enseñanza con la enseñanza del hombre”.

Desperté, oí:

Qué seguridad da el Mensaje leyendo el principio del Dictado.

La constancia en las cosas de Dios va diciendo quién eres.

Qué cierto que el hombre pasa todo el tiempo que vive reformando su enseñanza.

Aquí está la diferencia: Actuación y Palabras del Cielo o de la Tierra.

Apréndete las del Cielo, que siendo siempre las mismas, son dichas según el momento.

En el Amor te las cambia, en el sufrir te da aliento y, siendo el mismo Dios, cada día hay algo nuevo.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

lunes, 20 de abril de 2026

Dios bien sabe la verdad

En Sueño Profético decían:

¡Que grande es la Sabiduría que de esta Gloria sale!

No hay quien lea este Hablar de Aquí, y diga que es escrito del hombre.

Dijo uno:

Dios ha querido que con estos Escritos se descubra al que dice: “yo amo a Dios”. 

Dios quiere que el hombre reconozca estos Escritos aunque a Él no ame.

Dios no te da su Gloria si tú no la quieres, aunque sepa que te condenas, porque quiere que te vayas a la condenación sabiendo que desprecias la Gloria.

Los que han tenido medios de saber de Aquí por el Elegido, han despreciado y han perseguido, ¿cómo quieren éstos que Dios sea Dios para ellos?

Otro dijo:

Dios, cuando bajó a la Tierra, iba buscando a los hombres que lejos de Él vivían, y al que no sabía que era Dios. Cuando ya Lo conocían, muchos Lo despreciaban y lo perseguían: unos, insultándolo de cerca; y otros, de lejos, a manera de hipócritas. Él contestaba:

No esperéis que Yo sea Dios en mi Gloria para el que aquí Me insulta y Me persigue. Aquí dejo la Libertad, y Allí cierro las puertas de mi Gloria. Si el que maltrata al Hijo del Hombre entrara en mi Gloria, ya no estaría mi Padre, ni Yo sería Dios”.

Estas Palabras oídas al Maestro, te daban fuerza y cogías Enseñanza.

Desperté, oí:

Aunque el hombre quiera 
disculpar el mal del hombre, 
Dios bien sabe la verdad.

Siempre que Dios trae 
un espíritu a su Gloria, 
se descubre al pecador.
 
Al pecador que su envidia 
quiere anular a Dios.

Estos Dictados afirman 
Sabiduría de Dios.

Ya pueden venir letrados, 
que si éstos son de Dios,
ven esta Literatura: 
Saber y Rima de Dios.

Si fueran grandes letrados, 
sin tener Amor a Dios, 
persiguen, desprecian 
y le quitan el valor.

¿Cómo Dios les va a dar Gloria, 
si Allí no falta este Dios?

Ya sería buscar remedio 
con desprecio a su Amor.

Dios te busca por si quieres, 
y a tu “sí” le da el Perdón.

Pero si el “sí” no lo quieres, 
no pienses en Gloria de Dios.

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Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - C7