domingo, 4 de octubre de 2026

Si peco, cuánto hago que sufra Dios

En Sueño Profético decían:

Hay quien peca y hay quien disgusta a Dios.

Hay quien busca a Dios y hay quien con Él vive.

Hay quien pide el perdón y hay quien sufre por no llegar a pedirlo. Este último ama tanto que sufre, sube la cuesta de la vida y no le cuesta trabajo porque siempre está pensando:

    – ¿Qué importa subir el cerro si a Dios lo siento a mi lado? Tal vez, si no lo subiera, viviría haciendo pecados y llegaría el momento de arrepentirme de todo el mal que hubiera hecho, que es el que estoy evitando.

Dijo uno:

    – Este último que han nombrado soy yo. Yo viví vida con materia y el sufrir estaba siempre en mí acampado. Pero mi preocupación era: “Dios mío que yo no llegue a Pedirte el perdón, que sé que me perdonarías, pero cuánto sufrirías por culpa de mis pecados” Yo vivía tan feliz por mi cerro caminando y cuando ya no podía, porque me podía el cansancio, mirada echaba a Arriba y había veces que oía las pisadas de sus Pasos.

¿Cómo puedes hacer pecados si amas así?

Desperté, oí:

Cierto que Dios da el perdón a los pecados que hace el hombre, pero es mucho mejor vivir pensando:

Si peco, cuánto hago que sufra Dios. No sería yo el mismo antes de pedirle el perdón. Todo por no practicar las Palabras de este Dios, todo por querer vivir en separación de Dios.

Es mejor que el hombre piense:

Aunque Dios me dé el perdón yo no hago los pecados, no por mí y sí por Dios.

El pecado muchas veces se presenta cuando vas subiendo el cerro sin oír los Pasos de Dios.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

viernes, 2 de octubre de 2026

Pregonero de Amor

En Sueño Profético decían:

Hoy comparamos el Amor de Dios al hombre, con el desprecio del hombre a Dios del Cielo:

Si el hombre amara como dice, querría como Dios quiere.

Si el hombre quisiera a Dios, habría sólo un sitio: Gloria.

Si el hombre llamara a Dios con Amor, Amor juntos vivirían: Amor del hombre con Amor de Dios, que este Amor está en espera. 
                
Dijo uno:

Hasta que el hombre no valore la vida material y vea que el resultado es cero, no caerá en la cuenta de que valora lo que valor no tiene.

Todo el pecado lo trae
aquello que nada vale,
aquello que fue un deseo
sin ocuparte de nadie,
sin ocuparte del vivo
que vive para enseñarte,
sin ocuparte del hombre
que murió dejando ahí
lo que ya a nadie vale.

Parece que hay una venda
en los ojos de la carne,
para quitarte la vista
de aquello que en Dios sí vale,
de aquello que no se pierde,
de aquello que nunca acaba,
de aquello que a más valores,
más valor aún le falta.

Éste es el Valor Eterno,
que si ahí tenía valor,
Aquí, a más precio se paga.

Es sencillo comprender
lo qué Dios da de Enseñanza:
que aprenda el hombre a querer
aquello que no se acaba,
aquello que luego sirve,
no un día ni una semana,
como el placer de la Tierra,
que a tanto precio se paga,
y luego, estos deseos,
son aprietos de garganta,
son pesadillas que sientes
cuando la muerte ya llama,
cuando no te sirve nada
de valor, que tú le dabas.

Desperté, oí:

Este Dios tan Poderoso,
siempre está de Pregonero.

Este Dios que en todo manda,
te deja que seas tú dueño.

Es Pregonero de Amor,
y pocos quieren saberlo.

Pues si amas, ya eres tú
comprador, y vas vendiendo.

Esta Mercancía Eterna,
¡qué Valor tiene sin precio!

Sólo tiene una exigencia:
que quites valor ahí
a las cosas de la Tierra.

Y te hagas pregonero,
olvidando la materia.

Si esto contento lo vives,
Aquí Dios te da la Herencia.

¡Es pena que Dios pregone,
y el hombre cierre las puertas!

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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C6 

jueves, 1 de octubre de 2026

Ama mucho y no pidas cuentas

En Sueño Profético hablaban de qué mal le ve el hombre a creer que Dios habla a través del hombre:

Si retrocedes hacia atrás, verás que hay poco escrito de Dios Hombre, o sea, de lo dicho por Dios con Materia, comparado con todo lo que hay dicho por Dios a través del hombre. Pero el hombre repite y repite, tantas veces como hable Dios, las mismas necedades, intentando querer callar a este Comunicante y gritando lo que otro comunicó. Si crees aquello y esto no, tú no sabes lo que crees. Aquello fue Dios en el hombre, y hoy es Dios en otro hombre. Este hombre es el que varía, pero Dios es el mismo de ayer y el mismo de hoy. Tú no puedes creer en un Dios que ayer fue Poderoso y grande en Amor y Perdón, y que hoy esté en Poder pasivo. Esto no es creer en este Dios, es creer en un Dios hecho por el hombre.

Desperté, oí:

Di que creerás en Dios cuando sueltes la materia.

Así quedarás mal con el hombre, pero no engañarás a Dios.

Dios habla cuando Dios quiere, porque otro Dios no puede mandarlo a callar.

Dios, al pecador, perdona, sin pesarle sus pecados.

Y con el que Lo ama se vuelca, sin contar con el hombre.

Para que este “volcar” lleve espíritus a su Gloria.

Ama mucho y no pidas cuentas.

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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C5 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Corona y resplandor

En Sueño Profético decían:

Verás cuando actúa Dios siempre que tú quieras verlo. Harás las cosas mal si a Dios no le pides consejo. Si a Dios le haces tu pregunta, de lo que tú crees malo o bueno, ten gran seguridad de que todo estará bien hecho, porque al preguntar te estaba Dios respondiendo en tu forma de actuar.

Dijo uno:

Hay quien actúa desafiando y hay quien responde aplacando. Hay quien lleva su sufrir en silencio y escondiendo el llanto, y hay a quien le empuja el sufrimiento para que gritos vaya dando. Pues éste tendrá doble sufrimiento porque la Paz va achicando el sufrimiento. En los mismos pasos que éste da, ves que el cuerpo va tirando los pies adelante y el cuerpo hacia atrás con el sufrimiento arrastrando.

Pero tú pide consejo, ya que puedes, al que Dios está enseñando para que te enseñe a conocer a los espíritus que dan sufrimiento y empujan al pecado, y a los que son de Dios. Que éstos te irán quitando el sufrimiento con las actuaciones de Dios y tú quitarás del pecado al que está pecando por olvidarse de Dios.

Desperté, oí:

Busca en el sufrimiento a Dios y dejarás chico al sufrimiento.

Pues el sufrimiento de esa vida es como noria a la que te subes y pronto dejas.

Y si te pegas a Dios, Él ya te quitará sufrimientos con el consejo que te diera.

Hay a quien le sirve el sufrimiento para que, después, Dios diga:

Me sirves para seguir el camino que Yo diga. Me sirves para que oigas: “Ese es por Dios elegido”.

El sufrimiento con Dios es corona o resplandor.

Que la corona es del hombre y el resplandor es de Dios.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

martes, 29 de septiembre de 2026

La Gloria es la Vivienda Divina

En Sueño Profético decían:

Pensando que Aquí habla Dios todo lo de la Tierra queda sin valor. Sin valor para alegrarte o para que no cumplas la Ley de Dios. Pues los valores de la Tierra apartan de Dios y pocas veces te acercan a Él.

Dijo el Poder de Dios en un espíritu de su Gloria:

El hombre debería pensar que los valores de la Tierra, en la Tierra quedan, y a más valor le den más escondidos quedan. Pues cuantos más herederos tengan menos caridad han dado en alimento y ropas para tapar el cuerpo. Estos que se están nombrando son los ricos que, a veces, no saben el capital que tienen guardado, porque hasta que no lo heredan no pueden tocarlo. Que, además de la herencia, viven con ingresos de sobra por negocios que premian al pecado.

La Enseñanza de Dios cuesta trabajo que la vivan los que se nombran cristianos. Pues el que se nombre cristiano debe recordar a Dios y cumplir los Mandamientos. 

El que Dios elige sufre cuando ve el desprecio que el hombre le da a estos Mensajes, dichos por Dios en su Gloria con el Mando del Padre Eterno, que su Reino está en la Gloria. Se dice Reino porque fue de donde hizo el Mundo, y ya lo agrandó la Gloria. Que la Gloria es la Vivienda Divina para todos los espíritus que no vivieron pecado, porque en Dios creían y Lo amaban.

Desperté, oí:

Qué Mensajes dictan en la Gloria, que han sido dichos por Dios en el Arrobo del espíritu.

Pues estos Mensajes no son comprendidos si falta Amor de Dios.

Hablaban en el sueño de los que están aquí unidos, decían que los que conocen este Caso deberían seguirlos para aprender cómo coger esta Grandeza, que oculta no la pueden tener.

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Libro 70 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo X 

lunes, 28 de septiembre de 2026

Dios, Dueño de los dos Mundos

El sueño lo retiraba el pensar pidiéndole a Dios por los que están aquí unidos.

En Sueño Profético se oían estas palabras:

Como este Caso hoy no hay otro igual. Pues las mismas palabras son para los que están aquí unidos, ya que el Elegido no tiene a otros que hagan el Mando de Dios, contentos y sin enfado.

El pensar de los que están aquí unidos es traer alegrías para cundir este Caso, como los prólogos de grandes cargos de la Jerarquía de la Iglesia. Pues esto es para la Tierra, porque Dios, Dueño de los dos Mundos, no necesita nada de la Tierra, pero la Tierra sí necesita su Mando y Poder. Él dando una sola palabra la Tierra obedecía y ya habría un gran temblor de tierra. Pero al hombre que le falta Amor y creencia exige lo que han traído los que están aquí unidos, que son los prólogos que se han dicho.

Desperté, oí:

Las peticiones del que Dios trae a su Gloria son peticiones que Dios las concede.

Unas son aprisa concedidas, y otras tardan para ver cómo se porta el que las espera.

Estando escribiendo el Mensaje que Dios mandaba dictar, los Humos Divinos, que siempre están delante del Elegido, se juntaron por encima de la Libreta y de las manos.

Ya dijo una voz estas palabras:

Esta Visión es para que al espíritu del Elegido no le falten fuerzas ni Poder para recibir los sufrimientos.

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Libro 71 - Te Habla El Profeta - Tomo IX 

domingo, 27 de septiembre de 2026

El bracero

En Sueño Profético vi a dos hombres, los dos hablaban de Dios. 

Dijo uno:

Estos dos amigos, 
nunca estarán de acuerdo, 
siempre se verán y chocarán, 
y se dicen amigos, 
palabra que no les va. 

Uno es de esos hombres nobles, 
seguro de sus “pisás”, 
hombre que no mueve un pie 
sin antes a Dios llamar, 
hombre que “to” lo que viene, 
que el mundo le dice un mal, 
él contesta tan seguro: 
¡No…, eso tenía que pasar! 
Si tú no has querido que pase, 
¿a quién podemos culpar? 
Si es una cruz que tienes, 
que ésta llegó sin pasar, 
abrázala sin protestas, 
que Dios te la achicará.
Ya te llegará la muerte,
si por Dios viene “mandá”,
y tan tranquilo te marchas,
dejando la cruz atrás.
Si has vivido enrabietado,
no te puedes presentar
tranquilo ante el Supremo,
dejando la cruz atrás.
Entonces es cruz que coges
porque aguardándote está;
no es una cruz de Gloria
que te pudiera salvar,
porque la cruz siempre sirve
para a Dios acompañar.

Hablemos de cómo piensa
el que amigo no será
con estas razones puestas:

Yo, Sebastián,
no puedo en Dios pensar
con “to” tan mal que me viene:
ya se ha curado la mujer,
y ayer la mula se me muere.
¿Y tú dices que hay Dios,
y que todo de Él viene…?
Y verás, como siga así el año,
la ruina que me viene.
¿Y tú dices que hay Dios…?
No me pongas más razones,
que yo diré que hay Dios
cuando el mal no me atormente.

Desperté, oí:

Estos dos hombres,
que amigos jamás podía ser,
uno era bracero,
con un miserable jornal.

Tenía la mujer enferma,
y tres hijos de corta edad.

A la madre la tenía
para a su mujer cuidar.

Al padre también lo tenía,
viejo y enfermo, sentado,
que necesitaba a alguien 
que le diera algún cuidado.

Él, el chiquillo mayor y su madre
tenían tiempo sobrado.

Cuando volvía del trabajo,
no llegaba ni cansado.

Esta era su entrada:
¡Venga, madre,
por dónde empiezo!
¡Esto ya está acabado! 
 
Se acercaba a la mujer
y alegría contagiaba.

Los chiquillos lo abrazaban:
a las piernas el chico,
y al cuello los que alcanzaban.

Esta cruz a él le servía
para hacer a Dios compaña.

La cruz siempre es de Dios,
y Dios es el que se encarga
de hacer que te pese poco,
por grande que vean la carga.

Pero tienes que pensar
como el bracero pensaba.

***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C6