miércoles, 25 de marzo de 2026

Unos malos y otros buenos

En Sueño Profético hablaban del espíritu con cuerpo y del espíritu sin cuerpo. Decían:

El espíritu sale del cuerpo por dos llamadas: una, por la llamada del Arrobo; y otra, por la llamada de la muerte del cuerpo. Que el cuerpo muere porque el espíritu abandona la carne, sea en el momento en el que esté la carne enferma o cuando la carne no tenga necesidad de médicos ni de medicina. Estos espíritus si cuando dejaron el cuerpo ahí creían y querían venir a la Gloria, a la Gloria vienen. Y el que viene Aquí está viviendo una vida que nunca tendrá muerte.

Uno dijo:

Los espíritus que no son de Dios tampoco mueren como muere su carne. Éstos murieron para Dios y para su Gloria. Hay muchos que están muertos para Dios aunque el hombre ahí les vea andar a su cuerpo y hablar a su lengua, que esto es lo que no puede hacer un cuerpo muerto. Éstos están vivos para el pecado. Éstos viven en el que coge la Libertad que Dios deja, en el dinero que paga al pecado, en la belleza, que éstos se adueñan de ella porque, siendo de Dios, hacen mal uso de ella, en los grandes inventores, que también se adueñan de ellos para que el invento no sea para construir sino para la destrucción, para enseñar a condenarse.

Desperté, oí:

Hablaban de una persona pero nombraban a dos.

Decían otras palabras y ponían comparaciones como si fuera la misma.

No parecía la palabra, pero tampoco igualaba la acción.

Era enseñando al espíritu que dentro de un mismo cuerpo puede haber lucha de espíritus.

Unos malos y otros buenos, pero si piensas en Dios pronto se irán de tu cuerpo con rabia por no poder apartarte de lo Eterno.

El espíritu del mal siempre está en un acecho, pero si amas a Dios siempre le estarás pudiendo.

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Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII 

martes, 24 de marzo de 2026

Aprende lo que es la vida

En Sueño Profético decían:

Si no hubiera otra Vida no tendría vida la vida de materia. Si no hubiera Dios no viviría la Tierra.

Dijo uno:

Tan sólo con este pensar, caería el hombre en la cuenta de que si Dios no mandara vida la Tierra sería la primera en quedar muerta. Si Dios no mandara vida el hombre no podría vivirla. El hombre puede quitar la vida de lo más chico, que es el cuerpo, pero al espíritu no llega. Si el hombre pensara esto ya diría: “Vive Dios porque viven las estrellas y viven también los mares y el Sol presenta su fuerza sin que detengan sus rayos los que aún estamos en la Tierra”.

El hombre debería de pensar que es vida quien mantiene Vida Eterna. Si el hombre su propia vida él no puede detenerla, ¿cómo él va a mandar vida a lo que vive en la Tierra?

Desperté, oí:

Aprende lo que es la vida y cuida un poco de ella.

Que el Dueño de la vida luego te va a pedir cuentas.

Como se las pide el dueño al que la finca lleva.

¡Qué sencillo es lo sencillo cuando en sencillo lo dejas!

Y qué trabajo y que lío el hombre ahí se inventa.

Con la grandeza que es decir “Dios es el que manda la vida”.

Para que la misma tierra tenga que decir “Dios mío, sin vida no doy cosecha”.

Y los mares sientan ira de ver cómo a Dios desprecian.

Cuando suben esas olas con la vida que Él les deja.

Que si no mandara vida, muertos los mares ya eran. Y quedarían sin cubrir por negarles la Tierra.

Todas las vidas de ahí de éstas tienen que vivir, quiera el hombre o no quiera.

El hombre se quitará esa vida, pero no la Vida Eterna.

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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII 

lunes, 23 de marzo de 2026

Es tiempo de cuidar lo que siempre Eterno es

En Sueño Profético decían:

Ya, la razón con la verdad tienen cumplido su tiempo. Ya hace más de cuarenta años que se empezó a divulgar este misterio. Misterio en un principio, porque no había Enseñanza espiritual y que nadie la practicara, ni supiera orientar lo que era Dios hablando. Esto es tener a Dios vivo por imposible, o por no querer que nadie sepa que vive. Todo menos tener sed de Dios. El hombre quiere esa vida sin Dios y si algo Lo quiere es por miedo a los martirios del sitio donde Él no está.

Dijo uno:

Estas Comunicaciones empezaron sencillas y sencillas están, para el que ama o el que quiera amar. Al que Dios le molesta no puede entenderlo, porque odia lo que venga del Cielo. Odia a los Santos, que Santo es un hombre bueno. Intenta desbaratar Paz y al Prójimo lo mira siempre en desprecio.

Pues para esto habla Dios, para que el hombre no siga por el camino sin Dios. Para que los sentimientos los limpie con la oración. Para que se diferencie del animal, que sólo vive su carne, y que por eso ni se le pide cuentas ni él piensa lo que hace. Qué más da un padre animal si puede que luego el padre no conozca al hijo ya. Él come, pica o escarba y devora sin pensar. Esto es lo que Dios no quiere que el hombre sea: animal.

Desperté, oí:

Si el hombre no tuviera espíritu, Dios viviría ahí en la Tierra al cuido de la Naturaleza, como antes de hacer el Mundo.

Pero vivía en espíritu antes de crear al hombre y a los millones de especies de animales.

La Naturaleza sin Dios tampoco tenía vida, tenía que tener Dios.

Pero ya, al crear al hombre, hace que el hombre sean dos, y ya con la libertad al hombre lo dejó.

Y Él ya habita en su Reino, que antes de todo formó, con los Ángeles que puso muchos, muchos sin número. No como los Arcángeles que hay tan sólo tres.

Dios se comunica al hombre porque dos en uno es.

Ya es tiempo de cuidar lo que siempre Eterno es.

Todo el hombre que se pierda no es por Dios, que es por él.

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Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

domingo, 22 de marzo de 2026

Dios siempre destapa a aquel que se tapa con su Nombre

En Sueño Profético hablaban de los Elegidos; hablaban de las formas que Dios tiene de manifestarse; hablaban de cómo conocer la Verdad, de cómo tratar al que diga: “Dios me habla”; de qué tiempo puede durar este teatro poniendo a Dios en falso; de qué personas son las que siguen esta Verdad o esta mentira; de qué reacciones pueden demostrar sentidas; de qué espíritus ha sanado o ha hecho que vivan vida diabólica; de qué paciencia con Amor han demostrado al trato que le dio el que pararle intenta la Comunicación que éste dice que tiene; de qué vida enseña de acercamiento a Dios; de qué preocupación tiene hacia el Prójimo; de qué cambio tienen sus palabras, o de qué firmeza en lo que dijo y dice; de cómo recibió los sufrimientos que le dieron en la vida material.

Dijo uno:

Todo lo nombrado es lo que debería el hombre estudiar, pero teniendo a Dios presente, poniendo a Dios en medio del examinado y del que examina. Haciendo este estudio, verían las mil formas que tiene Dios, verían lo que es para enseñar o lo que es Premio Divino para una sola persona; aprendería el hombre a conocer la Comunicación de Dios al espíritu; se evitaría el que muchas personas pecaran por insultar al Instrumento.

Desperté, oí:

Con este solo Mensaje,
se puede saber Verdad.

Con este solo Mensaje,
se acaba la oscuridad.

La oscuridad que oscurecen
los espíritus del mal.

Todo el que diga: ¡Dios mío!,
yo quiero Luz de Verdad,
yo no quiero ver tinieblas,
que es símbolo de Satán.

A todo el que haga este ruego,
Dios le presenta Verdad.

Porque Dios tiene su Gloria
para mandar con su Espíritu
a espíritus que conozcas.

Hay Dictados que al leerlos,
si oyeras con ojos cerrados,
afirmarías diciendo:
¡Esto es de siglos pasados!

Esto es Tomás y Agustín,
pero en mejor calidad.

Entonces hicieron sus escritos
con espíritu y materia,
y hoy es sólo espíritu,
que Dios trae y Dios lleva.

Si este Mensaje no leen,
tienen ciega la vereda,
y trabucarán al hombre.

Dios siempre destapa a aquel
que se tapa con su Nombre.

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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C3 

sábado, 21 de marzo de 2026

La enfermedad

En Sueño Profético decían:

Si piensas en el enfermo
y te pones a pensar,
no te encuentras con razones
de que te puedas quejar.

La enfermedad es lo primero
que se debía pensar
cuando tú te encuentras sano
y no necesitas “na”.

Todo el que salud tiene
y lo ves “pa ca” y “pa lla”,
tiene que llegar momento 
que la salud deje ya,
y entonces hará memoria
de aquel que tenía el mal
con dolencias en su carne
que no se podían curar.

De esta carne incurable
se debería ocupar
el que tiene indiferencia
a esta triste humanidad.

Dijo uno, y no de mucha edad:

Vivía yo con un matrimonio, que a veces me hacía pensar. No querían al enfermo, por temor a ser pegada la enfermedad que tuviera, y se ponían a hablar, y sin caridad decían:

Todo el que va a contagiar,
la muerte yo le daría.

Éstos, salud y dinero,
más bien de sobra tenían.

Un buen día amaneció
mujer y marido malos.
Al marido le dio en la sangre
algo que dejó parados
su cuerpo, piernas y brazos.
 
Unas manchas aparecieron 
en el cuerpo de la esposa.
Cuando el médico las vio,
dijo que eran contagiosas.

Desperté, oí:

Este marido y mujer
creían que la salud
ellos podían contener.

La enfermedad la tenían
como aquello que te estorba,
que tú coges y lo tiras.

Salud tenían de sobra,
y poco Amor a este Cielo.

Esta salud les servía
para un tiempo pasajero.

De una noche a la mañana,
los dos la salud perdieron.

Recordaban en su mente
lo que tanto referían:

“Todo el que tenga contagio,
yo la muerte le daría”.

Esto llegó para ella,
lo que al Prójimo le haría.

Si tienes buena salud,
reverencia noche y día.

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Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - C6 

viernes, 20 de marzo de 2026

Dios habla, Dios espera, Dios perdona

En Sueño Profético decían:

Dios habla, Dios espera, Dios perdona, y este Mismo Dios condena, condena y aparta.

Dios no puede ser Dios para al malo perdonar y para que sufra el bueno.

Dios, cuando Le habla al hombre, deja que actúe el hombre, y al final Dios actúa. Hay final más corto, final más largo, pero la Palabra de Dios no tiene sepultura.

Dios irá llevando al Instrumento por caminos que el hombre, a Dios, quiere cerrarle.

Dios llevará su Palabra 
como lazarillo al ciego.

Dios hará que el Instrumento 
diga Palabras de Cielo.

Dios hará Iluminación 
sin ningún hombre saberlo, 
y saldrá todo publicado 
por ser Dictado del Cielo.

Dijo uno:

El hombre no quería el Nacimiento de Dios: Dios lo deja, pero Dios nació.

El hombre no quería que se vieran los prodigios: Dios prodigios hizo mayores. 

El hombre no quería que fuera el Único que podía dar el Perdón: Dios dejó que el hombre Lo crucificara para que el mismo hombre viera las tinieblas que su Padre hizo desde el Cielo y Él mandó desde el Madero, para que vieran el Poder que el hombre no podía impedir. 

Dios quiere que el hombre conozca a Dios, y el hombre pone el impedimento con su envidia. 

Dios llama al hombre para que el hombre se llene de Dios. Pero Dios no llama al hombre para Dios llenarse del hombre.

Desperté, oí:

Aquí habla Dios
para que el Instrumento hable.

El Instrumento irá 
donde Dios camino abre.

La verán a veces caminar
sin que la entienda nadie.

Pero Dios va ya en Palabras,
y Aquí las puertas ya abren.

La Llave la lleva el Lugar,
que Dios se la dio por si alguien
la puerta se la cerraba
creyendo que no tenía Llave.

Si el hombre dice que publique,
verán los Libros por la calle.
Pero si dice que no,
ya publicará la Llave.

Dios habla, 
Dios espera,
Dios perdona,
y este Mismo Dios condena.

Condena y aparta,
cuando el hombre se Le enfrenta.

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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - C4 

domingo, 15 de marzo de 2026

Amor del arriero

En Sueño Profético decían:

Amar a Dios no admite escondrijo. Amar a Dios es columna de cristal, que no hace falta dar la vuelta para ver que es columna sin guardar secreto chico ni grande, porque toda es de cristal, y mires por donde mires, con cristal te encontrarás. Pues esto es el Amor, cuando Amor de Dios tú sientes.

Un día –dice uno que está Aquí, en Gloria, y que va a seguir contando este Hecho de Jesús, el Salvador de los hombres–. Pues sigue mi voz –dijo otro–, pero el mismo Mando–: era temprano aquel día, cuando íbamos con el Maestro, y teníamos que atravesar unos terrenos que, a bien decir, no era pueblo, pero tampoco era el campo. Era sitio que ves una casa y tienes que andar otro tanto para ver unas viviendas que cada uno había hecho para estar más cerca de su trabajo. Pues delante de nosotros iba un arriero con un mulo y tres burros. Fue mirar para atrás, bajarse del mulo y apartar a los burros y apartarse él del camino. Cuando pasamos, se paró el Maestro, y el arriero no dejó tiempo al Maestro, porque el Maestro lo dejó para que todos vieran el Amor del arriero. Dijo aquel hombre que el Amor le ponía grande vestimenta:

   –Si sé que Tú, Maestro, eras el que venías detrás, cómo mis burros y yo Te íbamos a ensuciar el camino con nuestras “pisás”.

Y quiso ponerse de rodillas, cuando Dios Hombre le dijo:

   –Sigue con ese rebose de Amor, y Yo siempre iré detrás de ti, o tú irás pisando mis Pasos. Pero amando así, a todos irás enseñando.

Ya le echamos delante, y un poco, del camino, se apartó el arriero. Y otra vez dijo el Maestro:

   –Ahora Yo soy el que me voy a parar para esperarlo a él y preguntarle el por qué no sigue este camino estrecho. Yo sé la contestación. Pero Yo soy Dios del Cielo.

Ya llega y le pregunta, y contesta el arriero:

   –¿Cómo yo ir pisando las “Pisas” de Dios del Cielo? ¡Ésas, que queden ahí, para otro que más pueda merecerlo!


Desperté, oí:

Es lo que nunca se acaba, 
el Amor que das al Cielo.

Es lo que nunca se acaba, 
porque va al Dios Eterno.

¡Qué Enseñanza da a los hombres 
el Amor del arriero!

Sufre porque le ensució 
el camino a su Maestro.

Y no quiere pisar, 
por no creer merecerlo 
el ir él después detrás, 
poniendo sus mismos pies 
donde los puso el Maestro.

Este Mensaje es de Amor, 
y fue Amor del arriero.

Era hombre de cristal, 
viendo espíritu por dentro.

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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C5