domingo, 19 de agosto de 2012

La forma de hacer pecados y querer buscar el Perdón

En Sueño Profético hablaban del pecado y del que no quiere ser perdonado:

El que ya sabe que lo que hace es pecado, y lo sigue haciendo sin remordimiento ni sufrimiento, éste está desafiando a Dios.

Aquí aclara Agustín la forma de hacer pecados y querer buscar el Perdón.

Dijo Agustín:

Cuando empiezas a pecar,
es fijo que a Dios no amas.

Y cuando ya estás pecando
y ves a tantos pecadores,
si tú de pronto te paras
y miras tu carne enferma,
las arrugas en tu cara,
el dinero que no existe
por haber pasado a otra casa,
“los que no hacen pecado”,
que te miran y te maltratan
por ofender a este Dios
que es lo que dura y no acaba,
pues yo te doy por seguro,
que si pecando te paras,
ya eres arrepentido,
y ya el pecado se acaba.

Es más difícil dejar,
cuando están pecando dos
y uno rompe la valla.
El que no quiere seguir,
el pecado le amenaza,
y entonces viene el sufrir.

Tienes que llamar a Dios
con hechos y con palabras.
Lo hechos tienen que ser
que vean vida cambiada;
que lo que tú defendías,
lo juzgues por cosa mala;
y las palabras que sean
confesiones publicadas.

Éste sí es el pecador
que ayer pecó y hoy ama.

Desperté, oí:

Cuando ya no hice pecado,
fue cuando más conocía
donde pecado querían.

¡Es duro el que te crean
cuando siempre hiciste mal!

¡Es sufrir de sufrimiento,
que a Dios tú hagas llorar!

¡Es sufrir sin que comprendan
por qué Dios dejó pecar!

Yo creo que aquél que peca,
si dice “no peco más”,
algo Dios le hará que sienta.

Yo sentí la Voz de Dios
cuando dije: ¿por qué peco?

A esto dio contestación:
“Por ser Dios, que amo y dejo”.

Yo que fui gran pecador,
y después fui perdonado,
te digo, para que aprendas,
que te apartes del pecado.

Es fácil que te retires,
aunque dos haya pecando.

Si tú te paras y piensas:
“Por mí, que nada merezco,
debe de estar Dios llorando”.

Siempre que hagas pecado,
aunque el pecado te diga:
“Yo no soy pecado grave”,
acuérdate de Agustín,
que eso quiso condenarle.

Cuando ya pedí el Perdón,
sentí todo pecado grave.

AGUSTÍN DE MÓNICA

***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 86-87-88