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jueves, 14 de noviembre de 2024

Creer en Dios es buscar el Lugar

En Sueño Profético decían:

Dudar de estas Palabras es dudar de la Existencia de Dios.

Corregir al Elegido es querer corregir a Dios.

Y poner en él malos pensamientos, ya es estar ofendiendo a Dios.

Dijo uno:

El que conozca este Lugar y el Amén no le acompañe, mal lo va a pasar cuando se vea con enfermedad sin remedio o con años que ya dejan al cuerpo –porque el cuerpo ya no le sirve al espíritu– y queda como desecho en la tierra y alimento de gusanos. Que puede que al Elegido Dios le dé olvido para pedir por él. Esto al que puede seguir esta vida del Elegido. Los que están lejos, leyendo los Libros, también pueden ver verdad o engaño del hombre.

Todo lo que hay escrito en bibliotecas, son muy pocos los que conocieron o trataron a los que lo escribieron. Y lo que tiene más valor es lo de siglos pasados. Pues si el valor, la verdad o la mentira se sabe por bibliotecas y archivos, que comprueben los teólogos si esta Teología no habla del Reino de Dios. Que estas Palabras, unas son dichas con la Voz de Dios, y otras con su Mando.

Aquí no tienen interés por buscar. Primero al que dice “Dios me habla”. Y luego, por leer lo que en público está ya puesto, que son los Libros y la prensa.

Desperté, oí:

Los libros están esperando que los hombres los cojan en sus manos.

A los que le dan desprecio a esta Llamada de Dios, la disculpa les sobra, porque vive todavía el que Dios le dice: “Que Me ves, dilo, publícalo”.

Creer en Dios es buscar el Lugar y luego leer los Libros.

En Teología, no hay Teología que la iguale, y mucho menos que la supere.

Hay libros de santos y místicos, pero no hay esta inmensa cantidad de Mensajes, ya más de 35 años, todos los días, en arrobo y en Dictado.

Tú haces el Mando que te da Dios. Pero el que se dice cristiano, el desprecio está publicando.

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Libro 41 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo III - C3

martes, 21 de mayo de 2024

Buscar es amar

En Sueño Profético decían:

Es difícil comprender que al que Dios trae a su Gloria, el hombre le haga padecer. Es difícil comprender porque no piensa que todo lo que le mande Dios, el hombre lo desprecia. Que lo que manda Dios es para ganar la Vida Eterna.

Dijo un espíritu con Mando de Gloria:   

Viendo la vida que este Elegido hace, la duda de que sea Dios el que dé aquí el Mando, si te llega, haz por quitártela. Porque poner aquí dudas es ofender a Dios. Es ofenderlo dudar de su Existencia y de su Poder para mover la Tierra y para subir el agua. Que luego, esta agua, alimenta la tierra para que viva el cuerpo hasta que muera. Y ya, el espíritu, entrega cuentas del bien o del mal que hizo.

El que Dios le está hablando intenta romper el silencio del que no cree en Dios ni que hay Cielo, donde no viven los cuerpos.

Desperté, oí:

Buscar es amar.

Tu presencia algo lleva que deja Paz con las palabras que das, que no so tuyas.

Decían en la Gloria que el Elegido tenía que dar el Mando sin miedo, porque el Mando es de Dios.

Estos Mensajes, el que los lea, algo tiene que sentir.

Los espíritus de la Gloria piden a Dios que el sufrimiento pronto se quite, que esto sería resurrección.

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Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - C4

sábado, 23 de julio de 2022

Dios bajó a la Tierra para buscar a pecadores que su Gloria quisieran

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento. Decían que el sufrimiento tiene muchas maneras de llevarse, porque siendo el mismo sufrir, en unos hace más daño.

Dijo uno:

Yo comparaba el sufrimiento, como golpe que te dieran, que siendo el mismo golpe, no era igual darlo en el brazo que en la cabeza. Era el mismo golpe, pero no era el mismo daño. También es mayor sufrir el que va por dentro y no lo puedes decir, por no comprenderlo, y al no comprenderlo, ya agrandan el sufrir.

El hombre compadece al cojo y al ciego, y por donde pasan oyen palabras de consuelo. En cambio, el enfermo bebedor que va midiendo la calle, jamás es compadecido por nadie, y si cae, en el suelo queda con insultos que oyes.

Desperté, oí:

Decían en el Arrobo, las muchas maneras que había de sufrir.

También culpaban al bueno, de que no usara lo bueno para buscar al que estaba haciendo sufrir y el bien no podía vivir.

Decían enfermo al bebedor que sus pies no sujetaban su cuerpo.

En cambio, al ver al ciego y al cojo, a Dios pedían por ellos.

Pide por los que se han nombrado, pero pide también por los que viven de Dios retirados.

Dios no se enfada por esta petición que hagas.

Porque Él bajó a la Tierra para buscar a pecadores que su Gloria quisieran.

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Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo VIII - C7