jueves, 5 de noviembre de 2015

Preparar la materia para respetar al espíritu

En Sueño Profético hablaban de la vida, de la muerte, de la inocencia; del pecado, que siempre persigue al hombre, y si el hombre no está enseñado, es difícil el conocer el perseguir del pecado.

Si al galgo no se enseñara, no perseguiría a la liebre.

De todo lo que es materia, el hombre da la enseñanza, pero si hablan del espíritu, rompe la enseñanza.   

Dijo uno:

¡Con lo fácil que sería
tener cultura de espíritu
y preparar a la materia
para que respetara al espíritu!

Que el espíritu es el eterno,
y el cuerpo es el techizo,
cubriendo grandes cimientos
que el Arquitecto ya hizo
tan sólo con su Palabra,
que es Vida.

Que ésta vuelve a su sitio,
dejando al hombre si quiere,
porque cuando Dios manda el espíritu,
la carne, por Mando de Dios, obedece.

Que este Mando,
tan sólo lo da Dios
al espíritu del hombre.

Lo deja que elija sitio:
su Gloria o su destierro.

Para esto es
la Enseñanza del espíritu.

Para que se piense en la muerte
de todos los que vean vivos;
que muchos más hay ya muertos,
pero sin ponerles número,
porque ahí nadie sabe
los que estuvieron vivos.

Que piense,
el que pise la existencia
por padres que lo trajeron
o porque él trajo hijos,
que todos han de quedar muertos,
de mayores o de niños.

Ninguno se puede quedar
como se queda el espíritu.

Desperté, oí:

Para esto es la Enseñanza
que publican estos Libros.

Para que pongan primero
la cultura del espíritu.

Para que tengan la muerte
como muerte que has querido.

Primero fueron tus padres,
y después, tú a tus hijos.

Pero todo con Amor,
para volver luego al Sitio
con el Mandato de Dios.

Si esto lo practicaran,
se acabaría el sufrir
que el mismo hombre se manda.

Y sería de unos a otros
la verdadera Enseñanza.

Hasta que el hombre no dé
la preferencia al espíritu,
tendrá su vivir liado,
por grande que sea su estudio.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C8