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martes, 9 de agosto de 2022

El espíritu manda que lo siga la materia

En Sueño Profético yo decía:

 “Señor, si no fuera porque Tú me traes Aquí, no querría el sueño. Creo que me roba tiempo para lo que tengo que hacer”.

Ya no recuerdo ni me dictan más palabras que fueran de mi voz.

Dijo uno:

Que camino con más baches le pone el hombre al que Aquí trae Dios. A todo le dan reforma, menos a este Camino de Dios. Aquí, el invento es querer anular al Instrumento con sus grandes cargas de sufrir, pero Dios le va pudiendo a ese grande resistir que el cuerpo le pone al espíritu para que no hablen de Aquí.

Desperté, oí:

Sufre el Elegido cuando está preso en la carne, porque la carne quiere ocultar lo de Dios.

Por eso el Elegido tiene sufrimiento al ver el poco interés que el hombre le tiene al espíritu.

Al ver que todo el valor se lo pone a la materia.

Este espíritu quisiera andar, andar sin descanso, porque cree que el descanso en él es una pérdida.

Dios va llevando este espíritu, la mayoría de las veces, sin que le estorbe la materia, por eso el Elegido el descanso lo desprecia.

Porque el espíritu manda que lo siga la materia, y no deja que le pueda lo que ahí, en la Tierra, queda.

***

Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - C1

viernes, 12 de noviembre de 2021

Caridad en el espíritu, caridad en la materia

En Sueño Profético decían:

Cuando llegó el arrobo, el Elegido, este pensar tenía: “Señor, estoy contenta y tengo alegría”.

Ya sigue el Mensaje un espíritu de Dios:

Aquí se ve que el espíritu del Elegido es de Dios, porque su disfrutar es dar alegrías a los demás. Que estas alegrías las da de muchas maneras, pero tienes que amar mucho a Dios para entenderlas. Unas son para el espíritu, y otras para la materia. Pero si amas a Dios, ves que las dos hacen falta.

La materia, estando contenta, se une al espíritu, y ya Mando de Dios piden.

Hay quien cree que la caridad no hace falta nada más que en el hambriento, y no piensa que hay que tener caridad con el que tiene de sobra y puede ayudar, para que no pierda la Gloria. Que a veces la pierde por no tener él caridad, porque tiene de todo y lo guarda para cuando se muera. Pues a éste también le hace falta que le enseñen a cómo vivir la caridad, esperando que cuando él muera, otro con su fortuna se haga rico.

Desperté, oí:

En este arrobo decían palabras que si no se explican, cada uno le dará un sentido diferente.

Y es que el hombre ve la caridad en las cosas materiales.

Y no piensa que la caridad en el espíritu, llega al cuerpo. Y que con caridad en la materia nada más, se puede perder la Gloria.

Las dos unidas llevan a Dios.

Decían estas Palabras que se dictan con Fuerza y Amor de Dios:

Al hambriento, pronto, si lo sientas a tu mesa, le quitas el mal pensar y a Dios busca.

Pero al que más desprecios le dan a su espíritu, más de Dios se retira.

Si a éste lo compadecieran como al hambriento, ya su espíritu viviría sentimiento y el perdón pediría.

Se van a explicar las comparaciones que se han puesto:

El hombre compadece al que va pidiendo limosna descalzo.

Y desprecia al que su vivir quiere cambiar, como lo cambió Agustín de Mónica, y hoy está en la Gloria.

Éstas son Enseñanzas que a todos les llegan.

***

Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C3

miércoles, 24 de octubre de 2018

El bueno de materia

En Sueño Profético decían:

El que cree en Dios y duda de que Lo vean, no cree en Dios y peca. Y el que ama y no acude a saber lo que está diciendo el que Dios trae a su Reino, que piense y verá que el Amor no tiene freno, y si él lo frena, no hay Amor, y también hay pecado de desprecio. Que el pecado de desprecio es al que a Dios Le hace más daño.

Dijo uno:

En este Caso, ya se ha repetido muchas veces que no puede haber engaño, porque lo dicho, escrito se presenta, y queda de Documento Divino para que sirva de Enseñanza.

Aquí no es lo que sientes, ves u oyes, que esto podría traer dudas, porque cuando presentas en público estos arrobos, ven que no son de cultos ni de hombres buenos, que son dichos en el Cielo para el malo y para el bueno. El malo puede que deje el camino malo. Y el bueno, que haga siembra dando ejemplo. Si el bueno no hace siembra con su ejemplo, puede coger el sitio que tiene el mal, y el malo el del bueno, si tiene arrepentimiento.

Desperté, oí:

Puede perder el bueno la Gloria igual que el malo que hizo pecado y no buscó a Dios para pedir el Perdón.

El bueno que no acuda a donde Dios hace Presencia, es un bueno de materia, pero no de espíritu.

Éste no enmienda su actuación ni pide Perdón, porque lo tienen por bueno.

Si haces aquí un pensar, puede, el que hizo pecado, a Dios buscar, y Dios, Pedón dar.

Pero al que tienen por bueno, por bueno él también se tendrá y no pedirá a Dios Perdón por no acudir a donde digan: “Dios allí hablando está”.

Aquí pueden hacer preguntas, si son preguntas sin ofender a la Palabra de Dios. Y oirán contestación que no la dice la boca, que la palabra salió.

Son muchos miles de Sueños, donde el cuerpo estaba vivo y Dios le arrobaba su espíritu y dejaba el cuerpo muerto, y luego volvía al espíritu con la Enseñanza del Cielo.

Quítale el nombre de bueno al que no quiera saber Esto que baja del Cielo.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C8

miércoles, 30 de marzo de 2016

El espíritu comunica y la materia actúa

En Sueño Profético yo decía:

“Señor, gracias por esta alegría tan grande que me has dado, y que tanto bien hace a la Humanidad. Yo quisiera hacer algo que Tú vieras que lo hacía yo sola, para que Tu vieras que no era porque Tú me has elegido. Pídeme algo, pero que sea hablar de Ti. Antes que el hombre me calle, no dejes que vuelva a la materia. Dame Poder para hacer que te quieran, y al que no pueda, lo retiras”.

Había allí varios, y se miraban. Y dijo uno: “Ella, en este momento, es un espíritu exacto al nuestro”.

Desperté, oí:

Es exacto al nuestro, cuando está sin materia.

Cuando está con materia, es su actuación más poderosa. Pues Dios no le retiene Poder de cuanto ve o vive en su Gloria, para que el espíritu sepa de Aquí, viviendo con la materia.

Una vez que sueltas la materia, ya, tus Comunicaciones, son de espíritu a espíritu.

Y si Dios no se comunicara a través del hombre, no podría enseñar de su Gloria.

Haría sentir su Gloria. Pero con certeza, el hombre, no sabría nada.

Para enseñar a la materia, tiene que hablar Dios en el hombre.

El espíritu comunica y la materia actúa.

Dios te manda Amor y Libertad, y te enseña a que ames. El Amor es suyo, y la Libertad te la da a ti.

Si tú solo, se la devuelves, amas.


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Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - C5

sábado, 20 de febrero de 2016

Procura que viva el espíritu cuando muera la materia

En Sueño Profético hablaban de la vida temporal y de la Vida Eterna. Repetían estas palabras:

Menos llantos a los muertos,
y más caridad a los vivos.

Que los muertos ya están muertos,
y los que amaron a Dios,
no quieren los llantos tuyos.

Te piden una oración
para sanar a los vivos.
Que esta oración puede ser dicha
cuando tú digas: “¡Dios mío,
mándame con tus Palabras
a que yo cure a espíritus
que cuando los vean muertos
yo diga: ¡están contigo!”.

Dijo uno:

El hombre olvida
que el cuerpo irá a la tierra
porque de la tierra vive.

Y el espíritu no muere,
porque Aquí tiene su sitio.

Si el hombre pensara esto,
le daría el llanto
a los vivos que no cumplen
lo que Dios manda.

En el Cielo,
los muertos son los que viven,
y están rogando en el Cielo
para que el hombre olvide
un poco el cuido del cuerpo,
para que piense en un Cielo
antes de su nacimiento.

Ya, de los hombres que vivieron,
nadie se acuerda de ellos.

Igual que a ti te pasará
en el siglo venidero,
que si dejas capital
o algún nombre
para coger el dinero,
tu nombre pronunciarán.

Desperté, oí:

¡Qué fuerza tienen los Vivos
que ahí los tienen por muertos!

El hombre tiene en olvido
que esa vida es un préstamo
que Dios tiene concedido.

Que tú tienes que pensar
que sin aviso ni fecha,
para ti en blanco está.

Pero que Dios ya te tiene
la llamada prepara'.

Si tú pensaras en Dios,
en la muerte de la carne,
y en dentro de medio siglo,
si estás llegando a 40,
¡tú cuidas más el espíritu!

Si has pasado los 50,
eres torpe y no listo
si cuidas más la materia
y abandonas el espíritu.

Esta cuenta no te falla
si pones números claros,
que es el bien que ahí hagas.

A más ceros lleve el número,
más crees en la Vida Eterna.

Procura que viva el espíritu
cuando muera la materia.

Pues la muerte de la carne
no tiene día ni fecha.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C7

jueves, 5 de noviembre de 2015

Preparar la materia para respetar al espíritu

En Sueño Profético hablaban de la vida, de la muerte, de la inocencia; del pecado, que siempre persigue al hombre, y si el hombre no está enseñado, es difícil el conocer el perseguir del pecado.

Si al galgo no se enseñara, no perseguiría a la liebre.

De todo lo que es materia, el hombre da la enseñanza, pero si hablan del espíritu, rompe la enseñanza.   

Dijo uno:

¡Con lo fácil que sería
tener cultura de espíritu
y preparar a la materia
para que respetara al espíritu!

Que el espíritu es el eterno,
y el cuerpo es el techizo,
cubriendo grandes cimientos
que el Arquitecto ya hizo
tan sólo con su Palabra,
que es Vida.

Que ésta vuelve a su sitio,
dejando al hombre si quiere,
porque cuando Dios manda el espíritu,
la carne, por Mando de Dios, obedece.

Que este Mando,
tan sólo lo da Dios
al espíritu del hombre.

Lo deja que elija sitio:
su Gloria o su destierro.

Para esto es
la Enseñanza del espíritu.

Para que se piense en la muerte
de todos los que vean vivos;
que muchos más hay ya muertos,
pero sin ponerles número,
porque ahí nadie sabe
los que estuvieron vivos.

Que piense,
el que pise la existencia
por padres que lo trajeron
o porque él trajo hijos,
que todos han de quedar muertos,
de mayores o de niños.

Ninguno se puede quedar
como se queda el espíritu.

Desperté, oí:

Para esto es la Enseñanza
que publican estos Libros.

Para que pongan primero
la cultura del espíritu.

Para que tengan la muerte
como muerte que has querido.

Primero fueron tus padres,
y después, tú a tus hijos.

Pero todo con Amor,
para volver luego al Sitio
con el Mandato de Dios.

Si esto lo practicaran,
se acabaría el sufrir
que el mismo hombre se manda.

Y sería de unos a otros
la verdadera Enseñanza.

Hasta que el hombre no dé
la preferencia al espíritu,
tendrá su vivir liado,
por grande que sea su estudio.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C8

lunes, 22 de septiembre de 2014

Infierno en materia

En Sueño Profético decían:

Si la carne no muriera, el espíritu nunca volvería a su Dueño para vivir sólo Gloria.

Dios pudo hacer el mundo dejando la carne como objeto viejo, inservible, que con el transcurso de los miles de años se evaporara la carne como agua en charca, que queda en cieno y luego en nada, pero ya no era vivir dos en uno: espíritu y materia. Que el espíritu es el que deja a la materia por mando de Dios; que la materia ha vivido según el espíritu la ha llevado. Pues luego, este espíritu es el responsable de la vida que ha vivido la carne. Si la carne no muere, no hay Eternidad con Dios, porque el espíritu es eterno sin carne, que es lo que Dios mandó cuando permitió la carne.

Dijo uno:

El mundo, sin muerte de Dios, no tendría Gloria, porque la carne sin muerte, ni enfermedad, ni vejez que llegara, no apartaría el pecado, sería Infierno con llamas, por ser Infierno en materia. Esto, Dios, cuando hizo el mundo y formó ahí la Tierra, ¿cómo no lo iba a pensar Dios Poder, Dios Sabiduría, que del Cielo baja a Tierra? Baja en miles de formas, que ya el hombre le da nombre sin decir Dios. Él dice Naturaleza; él mira lo que él no hace y sabe que allí nadie llega; pero nunca nombra a Dios, ni dice: “esto es bajar Dios a la Tierra, esto es cuido de Dios”. Porque si el hombre cuidara, seguro que esto moriría, si quisiera darle el color o perfume que trascendiera, de los muchísimos que el hombre quiere imitar en la Tierra.

Desperté, oí:

Tiene que morir el hombre
para vivir Paz y Gloria.

Y dejar ahí la carne,
para que vaya enseñando a pensar:
“todos tendrán este fin”.

Tendrán, si tú no te cuentas
en dejar tu carne ahí.

Esto te viene el pensar
según te acuerdes de Aquí.

Hay quien lo acerca el dolor,
y llama el venir Aquí.

Esto ya es cuenta de Dios,
el momento de partir,
si tu llamada es de Dios.

Si es llamada con ofensa,
cuando te llegue la muerte,
cuenta que Dios no te lleva.

La muerte la puso Dios
para premiar al espíritu
de lo que en Tierra sufrió.

La muerte queda en la Tierra,
y el espíritu, con Dios.

Todo lo hecho del Cielo,
siempre será lo mejor.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 126-127-128

jueves, 21 de agosto de 2014

Alegría de espíritu o de materia

En Sueño Profético hablaban de la alegría del espíritu y de la alegría de la materia. Decían:

La palabra es la misma,
pero hay gran diferencia
en la alegría de adentro,
cuando te sale hacia fuera.

En cambio, notas corriendo
la alegría de la materia,
por ser alegría exigente,
alegría que te lleva,
como el caballo al jinete,
“pa” poder ganar la apuesta.

Ésta es lobo en el monte,
que para saciar su gusto,
no importa matar collera.

La alegría del espíritu,
tiene grande diferencia:

Hablando sólo de Dios,
haciendo lo que a Él contenta,
ya no te falta alegría,
y vas cayendo en la cuenta,
que alegría y caridad
es lo que menos te cuesta.

Y si vas profundizando,
esta alegría la llevas
a aquel que vive angustiado
por las cosas que no llegan,
que a veces se desbaratan
para librarte condena.

Desperté, oí:

¡Qué alegría es la alegría
del espíritu a materia!

¡Qué alegría manda Dios,
que después nada te llena!

El que vive sólo ahí
alegría de materia,
encuentra dificultad
en las cosas de la Tierra.

Ya le pueden dar lingotes,
ya brillantes por docenas,
que siempre tendrá un vacío
de la alegría por fuera.

A la alegría que es por dentro,
le oyes las alabanzas:
¡Dios mío, yo, cuánto tengo! 

Tengo el mayor caudal:
¡Vivo siempre tu recuerdo!     

Al que tenga esta alegría,
triste no verán jamás.

Porque Dios ya te alimenta
de Alegría Celestial.

La alegría de la Tierra,
es sepultura al final.

Haz que tu alegría sea
teniendo continuidad,
que alegría de materia,
es nube de temporal.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II - Capítulo 6

sábado, 13 de julio de 2013

Preferencia a la materia

En Sueño Profético hablaban del trabajo que cuesta hacer que el hombre le dé preferencia a todo lo del espíritu y que no cuide tanto la materia.

Esto se ve en el sitio que Dios se manifiesta para que de generación en generación sepan que existe Dios y que bajó a la Tierra ofreciendo la Salvación del espíritu, que es la Vida que Él manda y que nunca acaba para el espíritu.

Decían:

¡Qué pocos frecuentan estos sitios pidiendo curar su espíritu, diciendo síntomas que apartan de Dios! Como la carne, cuando antes de ser muerta, se deforma el organismo, que si no llegó su tiempo, puede ser el mal corregido por un tiempo.

Que esto pertenece a la medicina, teniendo a Dios delante para pedirle consejo antes de que hable su lengua y escriban sus manos el papel con el nombre de receta.

Desperté, oí:

¡De claros que están estos Mensajes,
no quiere el hombre saberlos!

No cree en la Eternidad,
y luego le tiene miedo
a lo que le puedan hablar.

¡Qué cierto que el hombre
busca milagros en la carne
y no nombra enfermedad del espíritu!

Cuando de esta enfermedad
sale el crimen
y el devorar como los bichos.

Que los bichos viven así
porque no tienen espíritu.

Ni el bicho ni el animal
tienen espíritu.

De esto debe enseñar
la cultura de este siglo.

Que en todo se viva Amor,
sin cambiar los Mandamientos.

Que el vivirlos hace falta
para no perder lo Eterno.

Busca a Dios
para la enfermedad del espíritu,
y después
para la enfermedad del cuerpo.

Que el espíritu se cura
con palabras, acción
y dando ejemplo.

Y ya tú verás pecado
en lo que no manda el Cielo.


***

Libro 19 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo III - Pág. 83-84-85

domingo, 7 de abril de 2013

Esclavo de la materia

En Sueño Profético decían:

Hay quien gana perdiendo el tiempo. Esto dice el que no ama: peder el tiempo, le llama, a vivir poco para lo material y no tener descanso en lo espiritual.

Hay quien vive sólo para lo material y está a la obediencia de lo innecesario. El que no esté entregado a Dios, vive a las órdenes de lo material. La materia hace esclavo al espíritu. El espíritu que practica la Palabra de Dios, con facilidad vive su materia. La materia enseñada por el espíritu, se nota en lo sencillo que te habla de todo lo material; importancia que para éste nada tiene, diciendo materia.

Hablaba uno, esclavo de la materia, con otro sin darle valor a nada que no fuera de Aquí.

Dijo el materializado:

   –Este año, mi amigo, diez fincas ha heredado, y con lo que ya tenía, un castillo y una finca, que la linde da al otro lado del río... ¡Esto es tener un amigo!

Un poco se contuvo el que ya vivía Aquí:

   –¿Ya has terminado con tu amigo el del castillo, las fincas y la linde pasando el río? Pues mi amigo no tiene nada más que a Dios, y cuando se queda solo, Dios le hace una Visión y le presenta la Gloria, y le da una explicación, que luego, él, nos lo cuenta, y ya nos sobra de “to”, pero nos faltan palabras para dar gracias a Dios, por mandarnos un amigo que en él oigamos su Voz. ¡Esto si que es un amigo! Y este amigo es para “tos”, “pa” el que pecó y no peca, “pa” el que no creyó y hoy cree, “pa” el que no quiso buscar donde estaría un pobre que hiciera él caridad, y una vez que la hiciera, ya tenía a Dios que amar. ¡Esto si que es un amigo! ¡Y este amigo es pa “tos”!

Desperté, oí:

El amigo que es amigo,
es el espiritual.

Y el que te manda a la Gloria,
es el que en él habla ya,
dando su Misericordia.

Éste no tiene ni duda,
que es el Rey de esta Gloria.

Cuando hables de un amigo,
nunca nombres su caudal,
pero sí te recomiendo,
que sea espiritual.

¿De qué te sirve el amigo
que a Dios no nombra “pa” “na”,
y alardea de millones
que Dios le quiere dejar?


***

Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pág. 197-198-199