En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios. Decían:
Sin Amor a Dios, todo es corto, todo es falso, cuando ves que quieren poner Amor sin sentirlo.
Dijo un espíritu de la Gloria:
El que más puede saber de sentir este Amor o de decirlo sin sentirlo es el que Dios elige para que enseñe con sus Palabras lo que es querer de espíritu, que es el Eterno. O lo que es querer de cuerpo, por corta temporada, que a veces es un querer que no es sentido.
El que Dios elige, antes de ser Elegido, en todo ponía Amor a Dios: en las alegrías y en los sufrimientos, y también en las penas. Las penas pueden ser retiradas con Amor a Dios. Pero los sufrimientos necesitan más Amor a Dios que las penas, porque la mayoría de los sufrimientos intentan retirarte de Dios. Cuando llegan los sufrimientos, el hombre debería pensar en lo que a Dios Le hicieron y en cómo la Madre Virgen lo aceptó. Pues a esta aceptación le dio Dios Padre la Resurrección, y en la Gloria está con Cuerpo. Esto es el responder del sufrir.
El responder de las penas retira de Dios, porque las penas tienen fuerza para ponerle al cuerpo la enfermedad que no existe.
Desperté, oí:
Todo el Mensaje era hablando de los sufrimientos y de las penas.
Decían, que el que Dios elige, antes de ser Elegido, sabía cómo tenía que recibir los sufrimientos y las penas.
Estas dos palabras que se han dicho, las dos tienen su enseñanza.
Pero tienes que Amar mucho a Dios para, a una, abrazarla, y a otra, despedirla.
En el sufrimiento, si buscas a Dios, no pierdes la Gloria y puede que seas Elegido y Discípulo de Dios.
Las penas, si no las despides, le pueden al cuerpo, lo ponen enfermo y te hacen perder la Gloria.
El sufrimiento te hace pensar: ¡Esto no es sufrir para lo que a Dios le hicieron!
Y siendo Dueño de todo lo del Mundo, permite que el hombre desprecie sus Palabras.
Que son las mismas que dejó en la Tierra cuando bajó a vivir con el hombre.
Son las mismas, pero antes, dichas, y hoy, diciendo.
Estas Palabras dichas en la Gloria son para todos los cuerpos que hoy viven:
Primero, para sus Representantes. Y después, para Teólogos y hombres con grandes carreras.
Y también para los que viven en el campo por su trabajo, como vivían los Pastores, que su mirada al Cielo no les faltaba.
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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII
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