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sábado, 29 de agosto de 2026

El hombre da la muerte por muerte

En Sueño Profético hablaban de la muerte.

Dijo uno:

El hombre cree que la muerte es muerte, punto final de la persona. Si el hombre supiera fijo que la muerte es paralización de la persona, y Aquí doble actividad, el hombre aceptaría la muerte sin una protesta hacia Dios, y el hombre intentaría amar; amaría y ya haría que muchos amaran; procuraría tener las cuentas claras y el cuaderno limpio. El hombre llora la muerte, mayoría con enfado a Dios. Son pocos los que lloran por amor al contacto de la materia que perdieron, llanto por el vacío que dejó la materia, pero contento de aceptación al Mando de Dios.

La muerte es palabra que se emplea en el mundo material. La muerte es lo único que Dios no permite, es que Dios lo ha querido, cuando tú buscaste el remedio que el hombre creía que con él podía detener la materia y no la detuvo. Esto es Dios querer.

Cuando tú buscas el peligro, Dios permite la muerte ahí, y Aquí puede entrarte en su Gloria. 

Dios lo quiere, y tú tienes el deber de mirar por la materia y cuidarla, puesto que Él la permitió; tienes que librarla del pecado, retirándote de donde te la pudieran ensuciar con el ofrecimiento de bienestar a tu vista y a tu acción.

Desperté, oí:

El hombre da la muerte por muerte. El hombre da la muerte por sitio sin Dios. 

Cuando Dios llama, tú respondes contento si tú Lo oyes.

Lo oyes con el comportamiento que antes de llamarte tú con Él tuviste.

De Aquí fuiste ahí por corta temporada. Según tu comportamiento, Aquí tienes el sitio en esta Eternidad.

La muerte la cree el hombre 
como ya punto final.

Aquel que no crea en la muerte, 
con Dios Aquí se verá.

El que ama, nunca muere, 
y sonríe al pasar 
de la vida del pecado 
a la Gloria Celestial.

***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - C7 

sábado, 14 de marzo de 2026

La muerte lleva vida Eterna

En Sueño Profético hablaban la vida y la muerte.

La muerte queda en vida para el que vive la vida esperando la muerte.

La muerte le decía a la vida:

     - El que se venga conmigo, porque Dios así lo quiere, no entra muerto en la Gloria, porque en la Gloria de Dios todo tiene vida y nunca muere. El que se venga conmigo sin que Dios mando me diera, éste si quedaba muerto como queda la materia. Es el hombre el que te ha dado a ti, vida, preferencia, pero la mayoría de ellos a Dios lo desprecian. ¿Para qué sirve la vida si a Dios le desprecias la Eterna? Más muertes hacen tu vida que las que a mí me vean. Yo sólo le doy la vida al que vive la Eterna.

Dijo uno:

La muerte lleva vida Eterna, pero puede que ahí la vida te esté llevando a la muerte según la vida que tú vivas.

Desperté, oí:

Dios a la vida de materia le deja Libertad.

A la muerte le obedece la vida Eterna sin necesidad de mandar.

Dios abre las puertas del Cielo cuando la muerte es mandada, y ya la muerte presenta lo que la Gloria espera.

El que ahí vive con Dios adorará a la materia para que le guarde a Dios lo que nunca morirá.

La materia es de Dios, pero vive en Libertad.

Pero si amas a Dios tú la tienes que cuidar para que no pase por sitios donde practiquen el pecado.

Han hablado las dos, la muerte y la vida temporal.

La vida anda ahí suelta porque suelta Dios la deja.

La muerte ya llega justo cuando lleva este Mando.

Cuando tú has buscado la muerte, llega la muerte sin este Mando.

Más hombres pierden la Gloria por dejar Dios la Libertad.

La muerte nunca la tienes si a Dios no Lo dejas de amar, porque la muerte te lleva al que le dio este Mando.

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

martes, 3 de marzo de 2026

Enfermedad, muerte y cementerio

En Sueño Profético hablaban la enfermedad, la muerte y el cementerio. Se oían por alguien que defendía diciendo: “Todos le tienen desprecio y si lo piensas el cementerio es inocente”.

Dijo la enfermedad:

     - Yo llevo muchos al cementerio porque ellos lo piden y lo quieren. Son más, muchos más, los que se buscan enfermedad que los que, sin quererla, del Cielo les viene.

Dijo la muerte:

     - A mí muchos me buscan, más de los que Dios me da el Mando, pero cuando me presento, si es que tú no me has buscado, es porque Dios me mandó. Por otro lado, ésta es la Libertad que Dios deja para la muerte y el pecado. Luego está la enfermedad que Él permite cuando el cuerpo se ha enfermado y ya llegará la muerte sin que la paren los hombres por grandes descubridores que sean del cuerpo humano.

Dijo uno:

Una vez que Dios manda a la muerte, que es su Mando, que desprenda el espíritu de la carne, ya sobra la ciencia médica, ya no llegan aquí los llantos, porque el Mando de Dios tiene que cumplir su Mando. Que su Mando es llevarse el espíritu a la Gloria o meterlo en el Infierno, sitio donde Dios no puede hacer Presencia, porque si lo hiciera haría destrucción de la Libertad que Él le deja al hombre para que continúe apartado de Él.

Infierno: nombre que compone el mal estar, la desesperación, la angustia, las tinieblas, el fuego y tocar lo imposible.

Hay que saber que si existe aquel sitio sin Dios también existe la Gloria, donde Él habita, donde está la Paz, donde empieza la Vida, donde Dios te manda, donde el Padre espera.

Desperté, oí:

¿Quién podrá decir: “A mí no me llegan estas tres cosas: Enfermedad, muerte y cementerio”?

A todos les llegará, pero si piensas en Dios no quieres buscar la muerte.

Lloras cuando Dios la mande, pero sin dejar de amar.

¡Qué razón más poderosa tienen las palabras de la muerte!

Si el hombre amara a Dios no quitaba de su mente la enfermedad, el cementerio o la muerte.

Haría una vida buena, haría una vida sana.

Y si Dios manda la muerte me voy contento con Él, por ser ya vida y no muerte.

¡Qué falta le hace al hombre que en estas tres cosas piense!

***

Libro 66 - Investigaciones a la Verdad - Tomo XI 

domingo, 23 de marzo de 2025

La muerte es más odiada que pensada

En Sueño Profético decían:

Se ha hablado mucho en el arrobo, de la muerte, pero se dictará muy poco, porque no entenderían las Palabras que en estos momentos se dictan.

Dijo uno:

La muerte es más odiada que pensada. La muerte se debería tener siempre presente, y ya se despreciaría en la Tierra lo que Dios apartara.

Tú retira el pensamiento que alegría quiera quitarte. Tu comportamiento es consejo del Cielo. Si Esto es verdad, ya es gran suerte conocer de cerca este Manantial Divino.

Desperté, oí:

¡Vida, vida, llena de odio y de fracaso!

Donde no quisieron oír la Palabra del Elegido, no fue vida de Paz.

La presencia del Elegido –decían en la Gloria– acercaba y retiraba al que no creía en Dios.

Pues a este creer, Dios tiene que responder cuando les llegue la muerte.

Si Esto es verdad, verás acercarse y retirarse.

¡Muerte, palabra que todos tienen que oír cuando su cuerpo muera!    


***

Libro 45 - Te Habla El Profeta - Tomo VI - C5

domingo, 19 de enero de 2025

Comprar la vida y pagar la muerte

En Sueño Profético decían:

Si el hombre mandara en el agua, en el sol y en el aire, como manda por un poco tiempo en la Tierra, más se condenarían que hoy se condenan.

El hombre, cogiendo mando, pocas veces a Dios se acerca. Quita la Leyes Divinas y ofrece el daño en la Tierra. 

Si el hombre tuviera mando en las fuerzas de la Naturaleza, ¿cuántas veces presentaría en esto su soberbia? Soberbia y falta de caridad para los humildes que mueren de hambre en la Tierra. Que viven el abandono del que todo le sobra.

Si al hombre, para comprar el sol, le sirvieran sus monedas, verías el sol a pedazos, como si fueran parcelas.

Dijo uno:

Todo es falta de Amor. Si el Amor a Dios, el hombre lo sintiera, no podría consentir que el hombre de hambre muriera. Ni de hambre ni por guerras. Por eso, el Amor a Dios, es oxígeno que riega los Caminos que van de Dios.

 

Desperté, oí:

 

Ni lo nombrado,

ni la vejez ni la muerte,

no hay nada para comprarlo.

Comprarlo y pagar,

se entiende.

Comprar la vida

y pagar la muerte

para que vivo te deje.

Esta muerte y esta vida

es a Dios al que obedecen.

Ya la vejez llega aprisa

y poco tiempo la escondes.

***

Libro 22 - Investigaciones a la Verdad - Tomo III - C7

viernes, 14 de junio de 2024

La muerte del cuerpo hace que muchos pierdan esta Gloria

En Sueño Profético decían:

Se van a decir las primeras Palabras recordando la fecha de tal día como hoy hace 20 años, que fue cuando de la carne que Dios unió a este Elegido, Dios el espíritu sacó y lo llevó a su Reino. Aquí se vio y se sigue viendo la aceptación que el Elegido demuestra a lo que manda Dios. Que unas cosas son queridas y otras permitidas.

Si el Amor de Dios no lo desprecias y en el sufrir más buscas su Presencia en el Prójimo, ya abrazas todo el sufrir que te llegue.

Dijo un espíritu de Dios:

El sufrir que Aquí se está nombrando, es más sufrir para el que no piensa como el Elegido.

Decían repetidas estas Palabras:

La muerte del cuerpo hace que muchos pierdan esta Gloria, porque con sus palabras ofenden a Dios, viéndose aquí que éstos no creen que haya un Mundo Eterno, y que todos tienen que dejar el mundo de materia, que es temporal.

Si copias del Elegido, cuando sufres, más amas a Dios y aceptas su Mando y su Permitir.

Termina el Mensaje, diciendo que tal día como hoy, día 20 de noviembre, del año 1972, fue el último día que la carne que Dios unió al Elegido vivió.

Desperté, oí:

Tu vivir es buscar donde puedas el Poder de Dios presentar.

La oración del Elegido es: “Señor, que los Mensajes que Tú me das, los pregonen con la voz que tú al hombre le das”.

***

Libro 55 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IX - C7

lunes, 6 de noviembre de 2023

Muerte de cuerpo

En Sueño Profético decían:

¿Cómo puede quedar indiferente el que lea estos Mensajes?

¿Cómo puede tener el Representante, esta indiferencia tan grande, a una noticia que te llena de Amor a Dios o te hace que pienses en el momento de la muerte?. Que esto no es amenaza, que esto es para que pienses que el cuerpo no tiene diferencias cuando se va el espíritu y queda muerto con el desprecio de todo el que lo conoció. Y que, por muy querido que fuera, tú mismo mandas le echen la tierra para que no se vea.

Dijo uno:

Y hay quien le prohíbe que le hablen de aquel vivo, como no sea un personaje, que éste sí tiene luego muchos familiares, muchos parientes y muchos conocidos.

Desperté, oí:

Decían en el arrobo palabras que Dios manda no sean dictadas.

Hacían más responsables a los que a Dios representaban.

Nombraban mucho: “muerte del cuerpo”.

Decían:

Cuerpo, que no sirve para nada

una vez que lo ven muerto.

Cuerpo, culpable del pecado.

Pecado, que no hay pecado mayor

que le den a Dios desprecio.

Con tantos Mensajes escritos,

diarios, sin dar silencio,

y tanta publicación,

están cerrando las puertas,

y mayoría no alcanzarán el Perdón.

Este Caso está al descubierto 29 años.

El que tenga ojos, oídos y lengua

lo sabe, aunque no quisiera que fuera.

Cuando te llegue la muerte,

piensa qué vas a decir

para que no te condenes.

Pero por mucho que pienses,

a la Gloria no te vienes.

***

Libro 31 - Te Habla El Profeta - Tomo IV - C3