En Sueño Profético corría la alegría y enterraban las penas. Y dijo una voz con fuerza:
Donde hay confianza y Amor de Dios, pronto pasa el calvario y poco pesan las penas; pronto siente tu interior algo que echa las penas, algo de Resurrección, que te da lo que deseas. Esto es la Línea de Dios, porque Dios, en el sufrir, nunca se va y solo te deja.
Cuando a Dios Lo Mataron, el que Lo amaba, si Él no hubiera estado en su sufrimiento, no hubiera podido sufrir los martirios que Le dieron y hubiera roto la obediencia, dejando a muchos muertos, porque la Injusticia hecha en la Inocencia del Cielo, no la puedes presenciar si Dios no está en tu consuelo y esperas Resurrección y se acaba el sufrimiento.
Dijo otro que seguía las Palabras, pero ya con otro eco:
El que no amó a Jesús y vio bien lo que Le hicieron, sintió sufrimiento grande cuando vio Resurrección, sufrimiento sin consuelo. El que Lo Amaba, cambió el sufrimiento por alegría al pensar que Dios otra vez podía bajar del Cielo y, por qué no, Verlo de Hombre, como tantos que Lo vieron. Aquí era pena y sufrir, y preguntar por los sitios si era verdad que estaba Vivo el Dios que vieron morir. Que más sufrió el que no amaba, que el que amó y Lo vio morir.
Desperté, oí:
Hay que pararse a pensar, si tú quieres comprender esto que se acaba de dictar:
- Más sufrió el que no amaba, que el que amó y Lo vio morir.
Al que amó, Dios lo tenía presente y peso quitó al sufrir.
El que Lo quería muerto, sufre tormentos sin Dios.
Nunca siente su compaña y la alegría de Dios nunca podrá practicarla.
Cuando Dios Resucitó, menos la ira guardaban.
Más fácil es falsedad en las penas, que compartir alegría cuando sea Dios quien la manda.
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Libro 68 - La Palabra del Creador - Tomo VII
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